Ah qué corazón… corazoncito…

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La columna de Rocío García

La columna de Rocío García

Sin duda el camino por reconocer y respetar el trabajo de las mujeres todavía presenta muchos obstáculos. Los actos sexistas siguen presentes.

Pero cuando estos actos son provocados por la persona que en unos días ocupará la Presidencia de la República, es de preocupar.

Hace unos días el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, incurrió en actos de discriminación en contra de mujeres periodistas.

En un primer momento, al querer evadir preguntas expresas sobre la alianza de Morena con el PVEM se le “ocurrió” responderles “No voy a hablar de eso corazoncitos (…) no, no, no corazones, corazoncitos”; por si faltaba ver todavía un poco más, recientemente una vez más al ser cuestionado nuevamente por una periodista sobre las elecciones en Baja California, sonriendo, voltea y le planta un beso a la reportera. ¡Qué espeluznantemente patético e indignante!

Estas conductas sin duda, tienen todas las características de violación a derechos humanos y discriminación.

Se le olvida al presidente electo que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) señala en su artículo 1: “Queda prohibida toda discriminación motivada por (…) género, (…) o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y las libertades de las personas” y que la discriminación consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo y tiene que ver -en estos casos específicos- con la pérdida de derechos.

Las periodistas desempeñaban su trabajo me pregunto si ¿el presidente electo respondería de la misma manera a periodistas hombres, ante las mismas preguntas? Yo creo que No, lo hace “casualmente” solo con las mujeres, provocando con ello la descalificación a su trabajo periodístico.

Bien señala el pronunciamiento que fue difundido por Comunicación e Información de la Mujer AC (CIMAC), integrantes de la Red Nacional de Periodistas y Periodistas de a Pie (28/09/2018), refiriéndose a esas conductas “minimizan la confianza y el profesionalismo de su labor (…) el uso de acciones, actitudes y  discursos sexistas y discriminatorios  inhiben  el trabajo periodístico, incomodan a las periodistas además de que afectan el ejercicio al derecho de la libertad de expresión y el derecho a la libertad de prensa”

En este mismo posicionamiento recuerdan también “que muchas veces esas actitudes en un político se usan para evadir el trabajo periodístico”

Reconocer el trabajo de las mujeres en general y específicamente de las mujeres periodistas, implica respeto, ya basta de seguir normalizando conductas que generan violencia.

Le recordamos al presidente electo: “En una figura pública son importantes los gestos, los detalles no son banales ni superficiales, porque están mostrando una posición ante temas importantes. Obrador está dando un pésimo ejemplo cuando tiene la gran oportunidad de fraguar una relación distinta con las mujeres: GIRE”

Sin duda, -como leía recientemente- el problema de las violencias contra las mujeres está en todos lados. “A veces parece que es una montaña demasiado alta para combatirla pedacito por pedacito. Pero parece que no tenemos alternativa: denunciar, cuestionar, señalar. No tenemos alternativa, ni la tendremos si no lo hacemos ahora. (…) Tenemos que acabar con absurdas estructuras patriarcales y con la inercia de un machismo tan evidente que no requiere denuncia: está ahí, basta con mirar” (González Enric, El País, 29/09/2018).

Aun cuando el presidente electo quiera aparentar que esas respuestas son producto de su personalidad como un político cálido, feliz, “cariñosito” que pregona el amor y paz, le exigimos respeto para las mujeres, que reconsidere, medite y tenga prudencia, para no seguir cometiendo actos sexistas.

¡Ah qué corazón…corazoncito éste!

rocio@prodigy.net.mx

@rgolmedo

Palabra de Mujer Atlixco

rociogarciaolmedo.bolgspot.com

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