El TUCOL y los hijos desobedientes (VÍDEOS Y FOTOS)

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Erick Almanza Ferrer

 

Llegó el tan pedido debate, o cuasi debate, o el pseudo cuasi debate. Finalmente se vieron frente a frente los candidatos al gobierno municipal para exponer sus ideas y ganar adeptos, y la tradición marca que para ello también hay que denostar al rival, hacerlo llorar, hacerlo sufrir; pero el acuerdo lo impedía porque en realidad no era un debate como tal, sólo un espacio para exponer ideas, pero estaba prohibido portarse mal o hacer bullying al rival… ¡ufff! exclamaron los panistas.

El foro fue denominado Conversatorio Local: Agenda de gobierno para Puebla, organizado por estudiantes del Tecnológico de Monterrey, y estaban prohibidos los ataques y llevar porras, en el PSI, Morena y el PRI no lo entendieron o no les importó. Acudieron cinco de los siete candidatos al gobierno municipal y en donde era evidente que el rival a vencer era el mártir albiazul que terminó padeciendo el síndrome de estocolmo…Lalo pa los cuates.

El mismo fin los unía y se conformaba un TUCOL (Todos Unidos contra Lalo…cámate po favo) pero había que ser astuto para lanzar la piedra con estilo y esconder la mano a tiempo, el problema fue que sólo dos de los detractores mostraban tablas para hacerlo y uno de ellos no tenía mucho interés en tomar la batuta. El elegido para el ataque fue el chavorruco de los tenis rojos que ahora portaba zapatos cafés, Guillermo Deloya, quien mostró el oficio político aprendido por su maestro sith Lord Precioso.

Criticó la inseguridad mientras culpaba de ella a “quienes ya fueron autoridad, no pudieron y ahora quieren el voto otra vez”, le faltó decir ” y “va a misa todos los domingos y está ahí mero”. El mensaje fue preciso, con temple, alguien en la lejanía seguro lloraría junto a dos bellísimas de cogñac.

Pero Eduardo Rivera aguantó la tentación y no mordió el anzuelo, no respondió ni siquiera al momento en el que Deloya expresaba con sarcasmo que él gobernaría sobre bases sólidas y no de gelatina, en referencia a la historia que minutos antes contó sin mucho éxito el panista, de cómo pasó de ser un jelly boy al tlatoani del Charlie Hall.

Claudia Rivera también atacó de forma sutil, criticando la inseguridad en los gobiernos panistas, pero tampoco logró asestar un golpe mortal, quizás fue porque su presentación tuvo muchos vaivenes. Arrancó con un monólogo teatral y dramático, a punto de gritar como Lupita D’alessio “soy mujer, con derechos y virtudes, con amor y desamor, valiente como una leona”, luego fue empoderándose poco a poco apoyada en el discurso del proyecto de López Obrador. Estuvo a punto de lograr reponerse cuando exclamó “por favor, no me dejen sola ” y en el imaginario se escuchó sha la la la laaaaaaaa, mientras se dibujaba una lágrima al estilo de la caricatura Remi.

El otro Rivera nuevamente “aguantó vara” y no regresó el embate. No ganó el encuentro pero tampoco perdió…sobrevivió, y con ello la travesura de sus atacantes no funcionó.

De Paola Migoya no hubo mucho que decir, se piensa que aún ahora sigue articulando ideas que continúan trastabilladas como sucedió en el encuentro.

Víctor Gabriel Chedraui tuvo una presentación sobria pero de la vieja guardia, por lo que no logró enamorar a los jóvenes presentes, algunos de los cuales prefirieron dejar el auditorio.

Al final no hubo muchas innovaciones en las propuestas, se tuvo tan poco tiempo para hablar de tanto que todo quedó en ideas generales.

Al evento no acudió Gonzalo Juárez del partido Compromiso Por Puebla, ni la candidata del PANAL, Ernestina García Chávez. La gente se preguntó ¿y esos quiénes son?

Vídeos y Fotos: Erick Almanza Ferrer e Instant Press

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