La cólera de Barbosa (crónica)

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Erick Almanza Ferrer

El momento emuló lo vivido ese primero de julio, fatídico sólo para él, de fiesta para el resto de los “Morena boys and girls”, mucha gente aunque menos de la esperada, muchos gritos de denuesto contra Carlota y Maximiliano Moreno Valle pero poca organización; en resumen, mucho ruido y pocas nueces.

El evento multitudinario fue cuantioso aunque lejano a las promesas del Never Land; esperaban cerca de 30 mil asistentes pero acudieron entre 4 y 5 mil; esperaban a las grandes luminarias, al Cuau y a Cuitláhuac García Jiménez, pero ambos cancelaron; en fin, esperaban a la plana mayor de Morena y aunque llegó Yeidckol Polevnsky y Gerardo Fernández Noroña para darle sabor al caldo, fue insuficiente para las expectativas de mostrar músculo ante México.

Hasta el clima jugaba malas pasadas, una nube negra lo custodió durante la mayor parte del evento, aunque los rayos de un inclemente sol coquetearon por unos minutos. La realidad es que no hubo momento en que no se viera incómodo.

No era un político empoderado, su gesto adusto, saboteaba los esfuerzos de los demás, de aquellos que gritaban a todo pulmón “Repudio total al fraude electoral” o los que coreaban “Puebla votó, Barbosa ganó”.

La convocatoria marcó la cita a las 11 horas, pero la marcha inició hasta las 12:20, en medio de un tumulto que no sabía con certeza la ruta a recorrer y que se abalanzaba por tratar de tener una selfie con Noroña, el polémico superstar de la izquierda, o incluso con el propio Barbosa.

Los empujones eran la constante, entre las mentadas de madre, los gritos y los llamados en altavoz contra “la prensa amarillista”

El evento final donde se darían los mensajes, inició hasta poco antes de las 14 horas, pese a lo cual , a la vieja usanza del sistema, se decidió mantener el programa previsto de una pasarela política de cuanto militante se pudiera.

Una de las oradoras fue la presidenta municipal electa, Claudia Rivera, quien finalmente salió a dar su respaldo a Barbosa en un evento masivo, pero no fue suficiente, al acabar su mensaje y acercarse a estrechar su mano, Barbosa la miró con desdén y respondió a un saludo forzado.

El hecho fue más notable cuando tomó el micrófono la presidenta municipal electa de San Andrés Cholula, Karina Reyes Popoca, a quien alzó la mano frente a los presentes en señal de triunfo.

Para rematar, en su mensaje enfatizó que él no se reuniría con el gobernador Antonio Gali, pues lo acusó de manipular recursos a favor de Martha Erika Alonso, por lo que lo calificó de pelele. Claudia Rivera, quien sí tuvo un encuentro con Gali, al igual que su compañero de al lado, Guillermo Aréchiga, sólo alcanzaron a expresar una mueca de desagrado, que hizo juego con el no agitar el brazo para corear las porras antimorenovallistas.

Muchas eran las razones para que el excandidatazo estuviera molesto, incluso por las cosas más simples como el protagonismo del JJ que tuvo que ser movido en dos ocasiones (una de ellas incluso por Yeidckol),  pues en su andar se ponía justo frente a Barbosa, como el niño que sopla las velitas del pastel del festejado.

Pero fuera de ello, el mensaje de Barbosa no fue profundo, no entusiasmó, se limitó a repetir el mismo speach que pronuncia hace más de un mes, incluso su ya clásico “nos los vamos a chingar” para tratar de encender los ánimos de los presentes, y de hecho lo consiguió pero el momento fue efímero, poco memorable.

Noroña y Yeidckol fueron los verdaderos protagonistas de la fiesta, el primero al señalar que Moreno Valle estaba obsesionado con ser la primera dama en Puebla; Yeidckol al señalar que Martha Erika estaba loca y que se equivocaban los morenovallistas que creen que pueden coptar a la gente de Morena “y si alguien se vende no se la va a acabar”.

Las porras siguieron, los gritos de indignación también, pero no fue suficiente, algo hizo que el festejado no expresara felicidad, las nubes negras volvieron a aparecer.

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