La relación comercial México – EU y la modernización del TLCAN

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En su columna, Guillermo Malpica Soto, aborda el tema de la relación comercial entre México y a Estados Unidos. 
Guillermo Malpica Soto

En su columna, Guillermo Malpica Soto, aborda el tema de la relación comercial entre México y a Estados Unidos. 

Guillermo Malpica Soto

No hay una relación comercial de México que sea más importante que la relación con Estados Unidos. A pesar de que México tiene acuerdos comerciales internacionales con 46 países, actualmente, el comercio bilateral con Estados Unidos representa el 67% del comercio total de México. Nuestras exportaciones e importaciones suman 557 mil millones de dólares, lo que equivale a un millón de dólares de comercio bilateral cada minuto.

Por otro lado, las inversiones de Estados Unidos en México son el 50% del total de flujos que recibimos del mundo y, de igual manera, los inversionistas mexicanos invierten cada vez más en EEUU (52 mil millones de dólares, generando 120 mil empleos en ese país ). Como resultado, la inversión extranjera directa (IED) en México ha crecido más de 400% de 1995 a 2006. Por su parte, la inversión de México en EEUU ha crecido más de 800% en el mismo periodo.

Un efecto muy importante de los 24 años de integración comercial bajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es que ahora México, Canadá y EEUU no solo se compran o venden bienes y servicios e invierten en los tres países, sino que además producen de manera conjunta. Por cada dólar que México recibe por exportar bienes a EEUU, ha pagado antes 40 centavos de insumos provenientes de EEUU. Para terminar bienes con alto nivel de integración regional como los automóviles, en el proceso se cruzan las fronteras entre los tres países varias veces.

Pero los lazos entre México y EEUU van más allá de la relación comercial. La estrecha cooperación transfronteriza entre los equipos de seguridad nacional, las agencias de supervisión aduanera y las organizaciones de patrullas fronterizas mantienen a nuestros productos seguros. Estos lazos son más profundos y más duraderos que cualquier Tratado o Administración.

Volviendo al ámbito comercial, sin duda un factor fundamental para explicar la evolución del comercio de México, su crecimiento y en parte su desarrollo es el TLCAN. Este tratado, firmado en diciembre de 1992 y que está en vigor desde 1994, fue la primera negociación de un Tratado de nueva generación entre países desarrollados y un país en desarrollo y sentó las bases para un nuevo modelo de integración comercial en América Latina.

La Oficina Comercial y del TLCAN, creada a partir de la entrada en vigor del TLCAN en 1994 y con sede en Washington, tiene como funciones ser el interlocutor del gobierno de México en materia comercial ante los poderes Ejecutivos, Legislativos, y los gobiernos estatales de EEUU, así como promover y salvaguardar los intereses de México en EEUU en materia comercial y de inversión. Desde octubre de 2017 tengo el privilegio de encabezar la oficina en un contexto muy desafiante por las características de la nueva administración en EEUU y por la modernización del TLCAN.

Los tres países que conforman el TLCAN representan un mercado de 490 millones de personas, con un PIB combinado de 21 billones de dólares y un comercio trilateral de 1 billón de dólares. A través de los compromisos derivados de este acuerdo, México ha logrado ser el octavo principal exportador del mundo y la composición de sus exportaciones han pasado de ser principalmente petróleo (78%) a principios de los 80s, a principalmente manufacturas (89%) en 2017.

El TLCAN ha ayudado a crear un mercado regional que está entre los más grandes y dinámicos del mundo y que apoyan la creación de más y mejores empleos en los tres países. El comercio entre los tres socios TLCAN ayuda a mantener 14 millones de empleos en Norteamérica. Tan solo en EEUU, 5 millones de empleos dependen de su comercio con México, en una variedad de Estados y de industrias.

A lo largo de su historia ha habido varios intentos de renegociar el TLCAN, que no se materializaron sino hasta el año pasado. Ninguno de esos intentos fue de México ni de Canadá. Después de la firma del TLCAN en 1992 y durante el proceso de ratificación de este compromiso internacional en el Congreso de EEUU, hubo un cambio de administración en ese país y la nueva administración demócrata pidió que se incorporaran disposiciones sobre trabajo y medio ambiente. En lugar de abrir la negociación, se firmaron los Acuerdos Paralelos en materia laboral y en materia medioambiental, que sin ser parte del TLCAN, acompañaron el proceso de ratificación y siguen en vigor a la fecha.

Otro intento más por renegociar el TLCAN se dio al inicio de la administración Obama, intento que fue finalmente desechado. México nunca ha solicitado la renegociación del TLCAN porque creíamos que era riesgoso reabrir un texto que había sido acordado cuidando un muy delicado balance de costos y beneficios entre los sectores. Si bien un Tratado de 24 años necesita ser actualizado necesariamente por que la realidad comercial evoluciona constantemente, México consideró a finales de 2011 que la mejor manera de actualizar el TLCAN era a través del Acuerdo de Asociación Transpacífico, TPP.

El TPP fue firmado en febrero de 2016 por México, Canadá y EEUU, además de Australia, Nueva Zelandia, Brunei Darussalam, Chile, Perú, Japón, Malasia, Singapur y Vietnam. Lamentablemente, el TPP fue blanco de la crítica del Presidente Trump durante su campaña presidencial y el primer acto de gobierno que hizo al tomar el poder en enero de 2017 fue salirse de este acuerdo.

México tuvo entonces que enfrentar la “renegociación” del TLCAN a iniciativa de EEUU, que nosotros preferimos calificar como “modernización”. Para ello, México estableció 4 prioridades: modernizar el acuerdo con mejores disciplinas en los capítulos existentes y con nuevos capítulos; incrementar la competitividad de la región; alcanzar un acuerdo más incluyente, del que se beneficien actores económicos como las PyMEs, por ejemplo; y que se fortalezca la certidumbre jurídica del acuerdo a través de mecanismos de solución de controversias eficientes. A la fecha se han acordado 9 capítulos (Anti-corrupción, competitividad, competencia, buenas prácticas regulatorias, transparencia, barreras técnicas al comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, telecomunicaciones y PyMEs) y hay una decena más muy cerca de acordarse, de un total de aproximadamente 25 capítulos.

Se tratará de intensificar las negociaciones en las siguientes semanas con miras a alcanzar un acuerdo que pueda ser firmado antes del mes de diciembre. Sin embargo, México prefiere firmar un acuerdo cuando haya el contenido adecuado más que firmarlo antes de una fecha específica.

Para México será fundamental contar con un TLCAN moderno y fortalecido que podamos llevar con éxito al Senado y que represente un precedente importante en nuestra estrategia de modernización de acuerdos comerciales, como lo hicimos en abril pasado con la modernización del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México (TLCUEM). Creemos firmemente que en el contexto actual, ante los retos que plantea la globalización en diferentes partes del mundo, el comercio es parte de la solución, no del problema.

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