La tristeza pintada de azul

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Sin fuerza política, Genoveva Huerta es la pieza del morenovallismo para buscar mantener la dirigencia del PAN. La determinación representa uno de 3 escenarios: soberbia, que se ha tirado la toalla, o que se busca aparentar que aún se tiene perder pese a que sólo quede un rescoldo del partido fifi.

Sin fuerza política, Genoveva Huerta es la pieza del morenovallismo para buscar mantener la dirigencia del PAN. La determinación representa uno de 3 escenarios: soberbia, que se ha tirado la toalla, o que se busca aparentar que aún se tiene perder pese a que sólo quede un rescoldo del partido fifi.

Erick Almanza Ferrer

Era el décimo círculo del infierno, el que olvidó Dante Aligheri, el de la soledad y la orfandad tras el abandono de la diosa Fortuna, el del delirium tremens tras estar embriagados de poder.

Los morenovallistas vieron las cenizas que quedaron de su obra maestra pero, lejos de lamentarse, se envalentonaron e hicieron un festín para adorar al recuerdo del becerro de oro.

Llegó la renovación de la dirigencia estatal del PAN, o mejor dicho, de lo que queda de él, de un partido que no sólo perdió los ideales de Manuel Gómez Morín o de Maquío (que desde el otro mundo hoy ve a su hija emancipada), sino que también perdió su militancia, hoy son menos de 20 mil en el Estado.

Pero en este relevo el morenovallismo no apostó por su mejor caballo o su mejor yegua… apostó por la tristeza disfrazada de alegría.

Genoveva Huerta, con nulo capital político y una incipiente carrera en este tópico, fue la ungida para buscar tener la dirigencia del PAN. Su principal activo hasta hace unos años… haber sido presidenta de grupo en la secundaria.

Con carrera originalmente en la música, cambió para volverse parte del show del Tlatoani de Atlacomulco, primero como diputada federal gracias a la operación de Patricia Leal, dejando una gris estela a su paso, y luego con un intento fallido de regresar al poder legislativo… No lo logró a pesar de sus videos de bailes de campaña, su rebosante alegría no alcanzó.

Ella busca ser la encargada de reconstruir al partido… o lo que queda de él. Frente a ella es posible que tenga como rival a Rafael Micalco, aunque también es un rival débil dado el proceso de extinción de El Yunque.

Este escenario proyecta tres posibilidades para el morenovallismo:

Aún viven con soberbia y exceso de confianza en pensar que aunque perdieron todo, el mantener la dirigencia es un proceso de trámite

No les importa entregar la plaza a lo que queda del yunque

Actúan como los viejos ricos que están en bancarrota pero aparentan mantener su poder… Su estátus lo es todo.

Sea cual sea el trasfondo, lo que es un hecho es que la novata Geno Baby está en la contienda del rescoldo del partido fifi.

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