Martha Érika o nada

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Si se repite la elección es muy posible que Martha Érika Alonso no pueda volver a contender, y ante ello el morenovallismo se quedaría sin cuadros

Si se repite la elección es muy posible que Martha Érika Alonso no pueda volver a contender, y ante ello el morenovallismo se quedaría sin cuadros para tratar de mantener la hegemonía en Puebla, además de que el candidato(a) que se elija será vigilado con lupa y cargará con la sombra de la ilegalidad y la ola lopezobradorista que aún tiene fuerza.

Erick Almanza Ferrer

El PAN de Rafael Moreno Valle simplemente se quedó sin opciones, pues existe una alta posibilidad de que las elecciones para elegir gobernador (@) de Puebla tengan que repetirse y que, al considerarse que no garantiza probidad, Martha Erika Alonso no pueda participar nuevamente como candidata en los comicios, lo que extinguiría cualquier posibilidad de que el morenovallismo pueda mantenerse en el poder.

Tras el recuento de votos que llevó a cabo el Tribunal Federal del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), la victoria nuevamente se la llevó Martha Erika Alonso, sin embargo, la apuesta de Morena nunca fue que en el recuento se pudieran revertir los resultados, sino el demostrar que se tenían anomalías en el resguardo de paquetes electorales y otros aspectos que permitan contar con elementos para validar otras impugnaciones en las que el argumento para buscar la invalidez de la elección es que hubo anomalías suficientes para no garantizar que el resultado de los comicios fue legal. Sólo la gente del propio TEPJF tendrá la versión oficial sobre este tópico pues el discurso de las partes en conflicto sigue siendo el mismo, y enfocado a crear percepción en la ciudadanía.

El primer punto a señalar es que son aspecto diferentes el que se haya cometido fraude en algunas casillas y el que “legalmente” la cantidad de anomalías den litis suficiente para echar abajo la elección, esa fue justo la apuesta del morenovallismo y aunque dejaría un mal sabor de boca el haber cometido delitos electorales, lo importante es que éstos no fueran suficientes para – basados en la legislación actual pues ya no existe la causal abstracta de nulidad, es decir, que las salas Superior y regionales del Tribunal “sólo podrán declarar la nulidad de una elección por las causales que expresamente se establezcan en las leyes”.

Partiendo de ello, las causales posibles para echar abajo los comicios son: problemas en 20 por ciento de casillas, que los ganadores resulten inelegibles, que haya dinero sucio involucrado en la campaña; compra o adquisición de tiempos de radio y tv fuera de la ley; y que se excedan los gastos de campaña en 5 por ciento del monto autorizado.

La apuesta de Morena es por la primera de las opciones, empero, formalmente no ha logrado acreditarlo y por ello se espera que el recuento permita abonar a ello.

No obstante, la realidad es que la decisión se tomará también a partir de la presión política que ejerza el nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien ya se ha pronunciado por anticipado en este sentido al dar por hecho que hubo un fraude en Puebla y al negarse a reunirse con Martha Erika Alonso, lo cual es una señal muy clara de cuál es la apuesta de El Peje.

Es ello lo que abre la posibilidad de que se declare la invalidez de la elección pues en caso contrario los magistrados exhibirían al nuevo mandatario de la nación.

Ello pondría en jaque al panismo poblano pues el escrutinio social y político sobre el nuevo candidato(a) sería estricta para evitar otro intento de fraude, amén de que el albiazul estaría diezmado y cargaría con la percepción de la ilegalidad. Además de ello, el papel de víctima de Morena sumaría a sus activos, amén de que se mantiene viva la ola lopezobradorista. Se requeriría un perfil ajeno al morenovallismo y con suficientes activos para hacer frente a esta circunstancia, lo cual es una misión imposible. Por ello es que no existe una segunda oportunidad para el morenovallismo.

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