Migrantes de retorno, el difícil proceso de readaptación

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Migrantes de retorno, el difícil proceso de readaptación
  • Regresar a aquello de lo que huyeron, genera desesperanza entre quienes alguna vez vivieron en los Estados Unidos y ahora están de regreso en sus comunidades de origen .

 

Patricia Gutiérrez Rodríguez
(Parte 1)
Ha transcurrido el primer mes de uno de los gobiernos más temidos por la comunidad migrante, principalmente la de origen mexicano. Donald Trump ha empezado a cumplir su palabra de deportar a los indocumentados.
Meses antes del fatídico 20 de enero, fecha en la que el empresario tomó posesión del cargo como presidente de Estados Unidos, el gobierno de México y los estatales, sobre todo los de mayor índice de expulsión, anunciaron que habría medidas para recibir a los connacionales que arriben por y en contra de su voluntad.
En el estado de Puebla, el gobernador Antonio Gali ofreció en su toma de protesta brindar oportunidades a los migrantes retornados. Sin embargo, hasta ahora no se ha presentado un plan de acción.
Por parte de la federación tampoco hay mucho que decir, al menos en el sector agrícola, ya que el delegado de la Secretaría de Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), Hilario Valenzuela, comentó que no tienen ningún programa o proyecto específico para migrantes.
Lo que contempla la dependencia es aplicar recursos para pequeños productores, en los que podrían caber los migrantes o al menos sus familias.
Es un componente que tiene muchos programas de la mujer, de jóvenes, que pueden servir para los casos de deportados, que pudieran aprovechar esas inversiones”.
La SAGARPA destina 50 mil pesos por  beneficiario o hasta 300 mil por proyecto, con una bolsa disponible de 10 millones de pesos.
Sin embargo, la duda es ¿cuántos poblanos radicados en Estados Unidos querrán o podrán reincorporarse al trabajo en el campo?, ¿cuántos querrán regresar a aquello de lo que huyeron?
Después de conocer el primer mundo, es previsible un difícil proceso de readaptación de aquellos que pudieran ser deportados.
Muchos de los que alguna vez han regresado, optan por arriesgar su vida cuantas veces sea necesario para cruzar ilegalmente la frontera norte del país.
Estar aquí les representa falta de oportunidades, de un digno nivel de vida y de bienestar para su familia. De tal forma que no es raro verlos sólo durante fechas representativas para ellos, como las fiestas patronales.
Saben que de quedarse aquí, difícilmente podrán sacar a sus padres de trabajar, enviar a sus hijos a la escuela o contar con un patrimonio para asegurar el presente y futuro de los suyos.
Jesús Torres es uno de ellos, es un migrante retornado que planea, por segunda ocasión, buscar el sueño americano.
Con tres hijos que mantener y con escasos ingresos generados por la venta de ladrillo, se auto obliga a regresar, a pesar de que sabe que está vez será más difícil y peligroso.
(Continuará)

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