VW defiende bombas antigranizo, no pagarán a quejosos

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Erick Almanza Ferrer

Desde el mes de mayo campesinos y la empresa Volkswagen enfrentan un conflicto por la acusación de los agricultores y ejidatarios  de la zona del Isra Popo, que acusa a la trasnacional de provocar sequía en una parte de la ciudad por el uso de bombas antigranizo. Ante ello han exigido el pago de 70 millones de pesos, que la tarde de este lunes recibió una negativa tajante por parte de los representantes de la firma alemana, que también rechazaron la posibilidad de cancelar el uso de este sistema.

La queja de los agricultores subió de tono las últimas semanas, con manifestaciones diversas que llegaron hasta al cierre de carreteras y la amenaza de continuar con estas acciones hasta que se les dé una respuesta favorable, pues argumentan que se han dañado 2 mil hectárea de cultivo por falta de agua, afectando a más de 10mil trabajadores del campo.

Ante ello, este lunes el Vicepresidente de Relaciones Públicas de la armadora, Carlos Luna, rechazó que el uso de los dispositivos sónicos anti-granizo afecte de alguna manera el medio ambiente, asegurando que su función es debilitar la estructura molecular del granizo para que se convierta en agua. Manifestó que la firma alemana cuenta con todos los permisos otorgados por la Secretaría de Desarrollo Rural, Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial, por lo que insistió en que no habrá pago alguno a los quejosos.

En este tenor Julio César Marín Leal, gerente de gestión ambiental de Volkswagen México, indicó que este sistema emite ondas sónicas cada siete segundos, lo que provoca una fricción en el granizo, y en un radio de afectación de un kilómetro, pero de ninguna forma provoca que no haya lluvias.

Destacó que este tipo de procesos son necesarios pues los granizos dejan pérdidas millonarias por daños en los vehículos. De hecho se perdieron 20 millones de dólares en el 2017por está circunstancia.

Según estudios científicos, como el realizado por Fernando García García, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, concluyen “Pensar que los cañones antigranizo realmente sirvan para detener grandes precipitaciones es un mito, un acto de fe”.

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