Beneficios y perjuicios de las tradiciones

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No siempre vivimos las tradiciones del modo correcto, no hemos aprendido a disfrutarlas para convivir con nuestros seres queridos sin gastar de más. 

No siempre vivimos las tradiciones del modo correcto, no hemos aprendido a disfrutarlas para convivir con nuestros seres queridos sin gastar de más. 

Susana Vázquez / PSICÓLOGA Y MAESTRA EN DOCENCIA UNIVERSITARIA

Una tradición es la manera en la que una doctrina, un rito o una costumbre se transmite de una generación a otra, y es así como vamos formando nuestra cultura, esa forma de hacer nuestra vida a través de lo que nos han transmitido y enseñado, y hemos aprendido a vivir y repetir.

Hasta aquí todo se acomoda bien, pero… ¿qué pasa cuando esas enseñanzas convertidas en costumbres, ritos, doctrinas y tradiciones no son tan benéficas ni tan positivas en nuestra vida? Por ejemplo, una tradición muy extendida en México nos hace gastar cada mes de enero en una o varias “partidas de rosca”, y si en alguna te sale el “muñeco”, la misma costumbre te obligará a comprar tamales en febrero para todos tus familiares, amigos o compañeros de trabajo. Y si tu economía no es tan generosa… ¡a pedir prestado, porque no podemos romper esa tradición!

En el Día del Amor y la Amistad, el Día de la Madre, el Día del Padre y un largo etcétera tenemos que demostrar los sentimientos y emociones a través de un regalo, porque así nos lo enseñaron y es parte de una tradición, pero nunca pensamos que esos afectos no deben demostrarse sólo una vez al año… pero —una vez más– así está marcado, así nos lo han enseñado.

La noche del 15 de septiembre hay que festejar y dar el grito de Independencia, pues son nuestras fiestas patrias, pero… ¿en realidad somos independientes, no sólo como país, sino como individuos? Sería interesante analizar personalmente qué tanto lo somos, porque ahí están los hijos de más de 30 años todavía viviendo en la casa de sus padres, pues a pesar de tener una licenciatura terminada son incapaces de cubrir todos sus gastos… ¡esto, en nuestro contexto actual, también se está volviendo una costumbre!

En las próximas fiestas de Todos los Santos y Día de Muertos nos acordaremos de nuestros difuntos y por tradición los visitaremos en los panteones, arreglaremos sus tumbas y les pondremos ofrendas, y luego seguiremos gastando hasta las fiestas decembrinas, en las que no habrá presupuesto que resista la fastuosa cena, los intercambios de regalos, las posadas, los brindis etc. Y de repente, por esas tradiciones que seguimos al pie de la letra, nos daremos cuenta de que habremos gastado más de lo que teníamos, sobregirando las tarjetas… ¡pero es vital vivir y respetar las tradiciones!

Todo lo anterior no parece muy lógico que digamos, pero así “funcionamos” en sociedad los seres humanos. Así nos han enseñado y así ponemos en marcha nuestros sistemas, pero en compensación fortalecemos los lazos de amistad, de cooperación, de unidad; nos organizamos y aprendemos de cada momento, sacamos el mejor provecho para nuestro bienestar emocional y social, crecemos en afectos y experiencias positivas…

Y sí, no siempre las vivimos del modo correcto, no hemos aprendido a disfrutarlas para convivir con nuestros seres queridos sin gastar de más. Pero dado todo lo que nos trasmiten… ¡bienvenidas sean todas las tradiciones para hacer una sociedad y un entorno cada vez mejor! Sin embargo, esto depende de cada uno de nosotros. Y tú… ¿cómo quieres vivir cada tradición?

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