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COVID-19: las muertes en aislamiento

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El ciudadano Iván Delgadillo comentó que la partida de su hermano fue dolorosa por lo sorpresiva ya que se trataba de un hombre joven (de apenas 40 años), sano y sin ninguna comorbilidad

Jaime López

Iván Delgadillo Arce, empleado en ventas, ha sido víctima del COVID-19 en más de una forma, ya que además de haberse contagiado del virus proveniente de Wuhan, China, también sufrió la pérdida de su hermano, Omar, producto de la misma enfermedad.

A ello se le suma el temor confesado de volverse a infectar, en el marco de lo que ya muchos conocen como un rebrote del SARS-COV-2, lo cual lo tiene prácticamente encerrado en su casa junto con las dos integrantes de su familia que todavía le sobreviven, su mamá y su hermana.

“Yo pensé que esto te pasaba una vez y te vuelves inmune, ya no te vuelves a enfermar, pero sí te vuelves a enfermar, (…) Yo lo que tengo es miedo de volverme a enfermar, de hecho, ahorita, las medidas que tomamos son muy estrictas, casi no salimos y si salimos es con mucho cuidado; sí es complicado por la economía”, dijo.

En entrevista para este reportero, Delgadillo Arce relató que el deceso de su hermano también fue doloroso por lo sorpresivo ya que se trataba de un hombre joven (de apenas 40 años), sano, sin ninguna comorbilidad, profundamente religioso y que no tenía ningún vicio.

“Mi hermano se contagió, no sabemos en qué parte (…) Él tenía 40 años, medía 1.89, no fumaba, no tomaba, era una persona metida en la religión, y muy sana, no sé qué fue lo que pasó ahí que no se salvó”, indicó.

Abundó que falleció aproximadamente 15 días después de haber contraído el virus en cuestión, padeciendo ataques de falta de oxígeno, a pesar de que este le fue suministrado vía tanques.

“Se hospitaliza el 4 de junio y el 5 nos llaman, nos dicen que ya falleció, que ya no había nada que hacer. Esto fue de mayo a junio, se lo consumió la enfermedad”, acotó.

Igualmente, comentó que su hermano no pudo tener un funeral como le hubiera gustado a él y a su familia, de acuerdo con sus creencias religiosas, viéndose obligada su cuñada a incinerarlo por una cantidad exorbitante, de 25 mil pesos.

“La pandemia no nos permitió darle una despedida decente, por decirlo así”, comunicó.

Delgadillo Arce también apuntó que su propio contagio le impidió estar presente en los rosarios realizados en honor a su compañero de infancia.

“A mí hermano le estaban haciendo sus rosarios y yo estaba en cama, con todos esos síntomas fuertes, entonces, es muy delicado, es muy doloroso y no se le ha dado la importancia que se le tiene que dar”, comentó.

Admitió que sí le pondrán una ofrenda este Día de Muertos, destacando que esta conmemoración ahora será muchísimo más dolorosa.

“Por supuesto que se le va a poner su ofrenda, nosotros somos católicos, tenemos nuestras creencias ligadas a las costumbres de Día de Muertos. Entonces, sí se le va a poner (…) Siendo tan reciente, sí afecta y ‘pega’ un poco más”, señaló.

En cuanto a su diagnóstico y situación particular, manifestó que el patógeno le provocó una grave alteración de azúcar en la sangre al grado de que algunos médicos declararon que se había vuelto diabético.

Igualmente, bajó mucho de peso, tuvo arritmia cardiaca, diarrea, sofocamientos y fiebres de hasta 39.8 grados centígrados.

Todas esas experiencias lo llevaron a concluir que la enfermedad en turno por supuesto que existe y que no se debe tomar a la ligera, siendo esto el exhorto principal que le hace al resto de la población.

“Desgraciadamente, hasta que no te pasa es como empiezas a tomar cartas en el asunto”, concluyó.

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