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Entrevista – Pandemia, llamado de atención a un cambio social: Miguel Vargas

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El médico afirma que el virus es un enemigo desconocido, pero que no da una lección que debemos entender: cambiar lo que estamos haciendo mal sí o sí

Jesús Peña

Miguel Vargas Lucio, médico cirujano egresado de la UNAM y con 36 años de experiencia profesional, lo dice claramente: el coronavirus no se curará sólo con una vacuna o con un remedio milagroso, sino con un cambio en el estilo de vida a nivel personal y como sociedad, de lo contrario no se acabará y podrían venir cosas peores.

Entrevistado por NG Noticias, el doctor propietario de la Clínica Vargas en San Pablo del Monte, Tlaxcala, habla también de su experiencia personal con este virus y los cambios que está experimentando en su vida diaria.

En primer lugar, reconoce que los profesionales de salud, pero también la ciudadanía en general convive con esta enfermedad entre la incertidumbre y el temor.

“Hay un gran desconocimiento, porque estamos acostumbrados a tratar con virus gripales en las épocas de frío, igual que influenza, pero el Covid-19 nadie lo esperaba. El que la gente crea que no exista es consecuencia, que incluso tiene que ver con las condiciones políticas del país, porque desgraciadamente estamos viviendo un momento de incertidumbre y división, por lo que muchos empiezan a inventar versiones”, dijo.

Entre las agresiones al personal médico y la incertidumbre de la que habla, especialmente a falta de una vacuna, ¿qué es lo más grave que percibe?

Foto: Especial

Mucho temor en el personal médico, algunos ni siquiera se han dado cuenta de la magnitud de lo que está pasando. Pero lo más importante que veo es en las consultas, porque llegan familiares con una persona que ya dio positivo a Covid-19 y van como si fuera una gripita cualquiera, no hay preocupación en ellos, van sin cubrebocas, sin ninguna precaución. Eso tiene que ver con nuestra cultura.

Ante algo nuevo no damos la importancia que tiene. Hace falta más concientización hacia las masas, pero de una manera diferente, no de forma estándar, porque le hablan a quien tiene un nivel cultural medio-alto, como a quien tiene un nivel cultural medio-bajo… es la misma publicidad que sólo dice: “quédate en casa, quédate en casa”; pero a la gente sencilla hay que darle más explicación.

¿Cómo convencer a la gente de este virus, de su letalidad?

Foto: EFE

La gente se ha acostumbrado a seguir ejemplos, sea de moda, de cultura. De alguna manera son mensajes subliminales. El hecho que vean a la máxima autoridad (el presidente Andrés Manuel López Obrador) tan tranquila, pasean por donde sea, sin usar cubrebocas, comiendo donde sea y saludando a la gente… pues piensa que es lo normal. Es como los artistas cuando imponen una moda y los jóvenes los siguen.

Esto es un seguimiento y debemos partir que hay un México dividido en este momento. Por eso ves en la calle se ve que unos sí usan cubrebocas y otros no. La gente con cubrebocas, cuando ve a alguien que no lo usa, el primero se aísla, se va alejando. Uno de los dos tiene razón y conocimiento, es el que usa cubrebocas; el otro, a lo mejor, se siente ofendido, pero no tiene la razón.

Este virus se nos vino de la noche a la mañana, sin planteamiento para combatirlo. Al principio las autoridades dijeron que no era necesario el cubrebocas, vamos a pensar ingenuamente que no sabían, pero no es lo único, hay muchas estrategias que han fallado.

En épocas de campaña (política) hay mucha publicidad, incluso participan artistas que la gente imita. Hoy, con la pandemia, pocos han hablado y quienes lo han hecho están divididos con otras personas públicas que dicen que no. Estamos a la mitad del torbellino y aún hay mucho por recorrer, pero tenemos la misma publicidad de un principio y ya se debió hacer una mejora en cuanto a una campaña de concientización.

¿Qué equipo de protección se necesita?

Primero debemos conocer al enemigo. Incluso dentro del mismo gremio médico no lo conocemos realmente, su magnitud, dónde nos va a atacar, cómo va a entrar, entonces estamos perdidos.

La protección es sencilla: el virus entra por boca, nariz y ojos. Hay que utilizar un buen equipo de calidad, los cubrebocas n-95, pero si vamos a un hospital, especialmente de gobierno, vemos que los médicos traen los sencillos, comunes y corrientes, la gente usa de tela y hay que entender que el virus es una partícula mucho muy pequeña que puede atravesar eso. También hay que utilizar goggles (visores como de natación) de calidad, guantes, recoger y proteger el cabello con gorro, hay batas quirúrgicas para evitar el contacto con la piel.

Hay protocolos de escritorio, pero a los compañeros del sector salud público no les dan nada, ellos tienen que comprarlo y se encarecen estos productos.

Este tema va a dar para seguir hablando mucho tiempo, porque además va a tener implicaciones en lo económico, social, cultural y hasta religioso.

En su experiencia, ¿cómo es salir del Covid-19, hay consecuencias permanentes?

Depende del grado de lesión, la magnitud que hubo. Hay niveles de comorbilidad, son muchos factores de por medio. Hay pacientes que van a consulta y con tratamiento se van a curar, otros que ni eso porque en su casa se van a tomar algo y ahí quedó; no vamos a ver qué pasa con ellos porque no habrá la condición económica ni la responsabilidad para hacerse estudios posteriores.

Los que nos preocupan son los pacientes que tienen una comorbilidad, como hipertensión, principalmente, pero también diabetes y sobrepeso.

Lo importante es salir del problema respiratorio, que es lo que más nos preocupa, pero esta patología es un proceso inflamatorio generalizado, puede provocar daños en riñones, insuficiencia renal, incluso fallas al corazón y hasta generar diabetes, para quien no la tenía.

Hay algo muy importante en medicina: no hay enfermedades, hay enfermos. Cada uno lo experimentará diferente. Hay quienes pueden estar al borde de morir y recuperarse, pero eso no se sabrá hasta dentro de mucho tiempo.

Esto nos obliga a mejorar nuestra salud en lo cotidiano. Especialmente porque no tenemos un régimen alimenticio sano.

La gente que no ha cuidado su salud corre más riesgo, pero no sólo para el coronavirus. Como médicos tratamos de cambiar el estilo de vida, porque no es con un medicamento, no es con un milagro, no es con una receta que lo cure todo. La gente por comodidad busca un remedio milagroso, cuando realmente lo que tenemos que hacer es cambiar nuestro estilo de vida, en lo personal y como sociedad. Eso es lo que pide el coronavirus.

Yo puedo comer muy sano, hacer ejercicio, pero en la noche agarro mi bolsa de basura y se la echo al vecino. Debemos cambiar integralmente.

¿Qué le ha dejado su experiencia personal con este virus? ¿Cómo lo cambió?

Estoy experimentando un cambio importante. A muchos nos obliga a dar un giro a la vida que aparentemente creíamos era la correcta, nos comparábamos con otros y pensábamos que estábamos bien, pero no es cierto.

Un razonamiento de la vida es saber qué estamos haciendo y sus consecuencias. Esto (la pandemia) va a dar mucho para estudiar, no sólo en lo científico, sino en lo personal. Hay que reconocer que actuamos mal contra la naturaleza, contra nuestro propio organismo, nuestra tierra.

El coronavirus es una importante llamada de atención, para reflexionar y cambiar nuestro estilo de vida. A mí me está cambiando, me abrió a maneras de pensar diferente, saber que hay cosas que no debimos hacer. Debemos preguntarnos en dónde fallé, si contribuí a que hubiera más muertes o enfermos. Esto es conocer al enemigo.

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