Estado

Crónica – El día en que un enemigo invisible ganó el 5 de Mayo

0
Fotos: Archivo/Instant Press

No hubo la algarabía familiar por los escuadrones cívico-militar, tampoco vendedores ambulantes o la pasarela de políticos… las calles estaban vacías y sólo un breve acto solemne

Jesús Peña

Es el 158 Aniversario de la Batalla de Puebla, pero esta vez las armas nacionales no se cubrieron de la gloria que da el festejo. Las calles, semivacías, reflejaban lo que el coronavirus nos ha quitado: nuestro ritmo normal de vida.

En la zona de Los Fuertes, frente al mausoleo erigido en honor del general Ignacio Zaragoza, estaban los titulares de los tres Poderes del Estado: Miguel Barbosa, del Ejecutivo; Gabriel Biestro, del Legislativo; y Héctor Sánchez, del Judicial.

No hubo un sólo secretario federal que los acompañara, sólo funcionarios estatales, tampoco muchos invitados, sólo los necesarios, entre ellos Idelfonso Bonilla Iglesias, miembro del Comité de Descendientes del Sexto Batallón de la Guardia Nacional de 1862, quien dirigió el discurso oficial.

Ataviado con la vestimenta tradicional, pero con un cubrebocas verde limón, cerró su discurso lanzó vivas para Zaragoza, los Tres Juanes de la Sierra y los héroes anónimos, pero también, como elevándolos al mismo rango, al gobernador Miguel Barbosa y al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Tras las ofrendas florales, la guardia de honor, los himnos Nacional y de Puebla, los honores a la bandera, las palabras de Barbosa Huerta, el acto duró unos 45 minutos.

En tanto, las calles de la ciudad estaban semivacías, sólo ocupadas por las personas que tienen actividades necesarias que hacer o simplemente no atienden los llamados a guardar la sana distancia y quedarse en casa.

La tranquilidad de las calles contrasta en todo lo que significa un 5 de Mayo. Esta vez no hubo carros alegóricos, ni jinetes vestidos de charros tratando de cautivar a las chinas poblanas, ni contingentes de Zacapoaxtla con machete en mano, ni alumnos desfilando, mucho menos el espectacular despliegue de las fuerzas armadas.

Tampoco pudieron hacer su agosto los vendedores ambulantes, que año con año se preparan para apartar lugares, comercializar bebidas, cigarros, paletas de hielo, sombreros, gorras, sombrillas o algún recuerdo.

En el olvido, también, quedó el desquiciamiento vial de la ciudad, que durante horas sufre por el desfile. Este 2020 los automovilistas fueron dueños del bulevar.

En el ambiente había algo de nostalgia. Lo que no pudo hacer el Ejército de Francia el 5 de mayo de 1862, lo vino a hacer 158 años después un enemigo invisible, diminuto y letal… un virus.

Aunque no fue la primera vez. En 2009, cuando el estado era gobernado por el hoy prófugo Mario Marín Torres, la pandemia de influenza AH1N1 obligó también a cancelar el acto y fue la primera vez que se interrumpió desde 1953.

En este 2020 el Covid-19 le quitó a México un tradicional festejo, pero a Puebla le arrebató la fiesta de su identidad, aunque al mismo tiempo generó ahorros al erario, pues no se pagaron transmisiones, renta de equipos, ni diversos gastos generados por el desfile, tampoco a los artistas que venían al festival.

Hoy los poblanos tienen otro campo de batalla, otro enemigo y otras estrategias. La lucha que se libra contra el coronavirus se ganará. Habrá más bajas de las que ya hay, lamentables todas. Habrá crisis económica, como siempre después de una guerra. Habrá que trabajar más fuerte para salir adelante, habrá tiempo para el lamento y, luego, nuevamente para la alegría. Pero sobre todo habrá lecciones para no olvidar.

En 1862, como lo dijo Ignacio Zaragoza, “las armas nacionales se cubrieron de gloria”, algo que ningún ‘bicho’ puede borrar, tanto así que la humanidad misma se adaptará a convivir con este virus y lo superará como se superó la peste negra o la viruela.

Ni las vialidades, ni las instituciones, ni los mausoleos, ni el orgullo colectivo, ni la historia cambiará. No sabemos si su esplendor se recuperará el próximo año, si tarde dos años o más, pero Puebla volverá a ver sus calles llenas de colorido, de música y de fulgor para recordar su gesta heroica.

Hoy las calles de la ciudad están semivacías y sin desfile, pero siempre han estado cubiertas de gloria.

 

Compartir ahora

Sin desfile, conmemoran 158 Aniversario de la Batalla de Puebla

Entrada anterior

Karina Sauceda Castro es la nueva encargada de la Policía Estatal de Vialidad

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Deja un comentario

Más en Estado