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Crónica urbana: historia de una víctima del azar

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Nunca te parece más eterno un semáforo hasta que estás en medio de la nada y ves en el retrovisor que el copiloto se baja con un cuerno de chivo acompañándolo.

(crónica invitada)

Mayra Labastida

Entré apresurada, la cita era a las seis de la tarde y llevaba unos minutos retrasada porque el taxi no había llegado a tiempo. Ya no quiero manejar.

-Pásele, buenas tardes la espera el doctor.
-Sí, gracias

Entro al consultorio, me recibe el psicoanalista, y cierro la puerta.

-Buenas tardes, disculpe la tardanza es que me trajo un taxi y …

No termino de decirle y me interrumpe, me pide que guarde la calma, toma mis datos generales y pregunta los motivos de mi visita.

-Llevo varios días sin comer, siento que me siguen, sólo tomo el volante de mi coche y me pongo nerviosa. Ya no quiero manejar. Tengo mucho miedo. Y vuelvo a llorar.

-¡Señora cálmese!, necesito que me cuente lo que le pasó para ayudarla.

-Salía de la fiesta de mi comadre, venía muy tranquila y relajada pues me había reído mucho, estaba muy contenta, me subí a mi camioneta y tomé la dirección a mi casa.

Escuchaba mi playlist y hasta estaba cantando. Entonces me tocó el rojo en el semáforo, un carro negro estaba atrás de mi. De momento empezó a tocar el claxson. Pi, pi, pi, Y muevo mis manos como si el doctor no supiera lo que le cuento y le explico con mímica el sonido amenazante. Yo miré hacia atrás, no escuchaba ambulancias, no había nadie junto a nuestros coches, éramos los únicos, la calle estaba silenciosa y tranquila.

Me quede quieta y sin hacer nada, no tomé en cuenta el llamado.

Enseguida dio el verde. Avance sin problema pues el vehículo dejó de tocar. Seguimos un par de calles más y nuevamente el rojo. El carro negro seguía detrás de mí. Yo estaba muy tranquila, realmente no estaba mortificada. Entonces volvió a tocar con mayor insistencia. Pi, pi, pi, y seguía imitando la desesperación del que estaba atrás y a quien no lograba distinguir.

Nunca te parece más eterno un semáforo hasta que estás en medio de la nada y ves en el retrovisor que el copiloto se baja con un cuerno de chivo acompañándolo. Me quedé Inmóvil, pude haber avanzado, pude haber gritado, incluso ponerme a llorar, pero no, simplemente me quedé inmóvil mientras se acercaba a mi ventana.

-Buenas noches señora, (me dice riendo) tenga aquí tiene 30 mil varios, se los ganó a pecho, es que le dije a mi compa que si usted no la hacía de pedo no la matábamos. Y me aventó el dinero en la piernas. Aceleré la camioneta y me seguí tan rápido.

Estaba muerta de miedo, muda y loca. Me pasé altos, me fuí en una ruta diferente para que no me siguieran. Llegue a mi casa dos horas después, y me siento como al principio le conté.

El doctor guarda silencio, suspira y me dice:

-Vamos a tener que hacer una terapia de rehabilitación por un par de meses señora, este shock de miedo tiene cura y lo trabajaremos aquí. Cada semana tendrá dos terapias y el costo será de 800 pesos.

-ok doctor

Ir a terapia después de lo que me pasó me costará $12,800 pesos, más lo que los taxis o el Uber me cobren porque ya no quiero manejar, al menos los hijos de la chingada me dejaron lana para curarme.

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