Crónica urbana

Crónicas urbanas: Carta rota para mi madre

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Crónicas urbanas: Carta rota para mi madre

‘Supe que el viernes pasado fue 10 de mayo, no me oyes madre, pero siempre fuiste la mejor. No me perdí, pero sé que no descansas para buscarme. Feliz día mamita’

(crónica invitada)

Mayra Labastida

Mamá, tengo muchas cosas que hacer hoy. Desde la mañana comienzas con que la casa debe estar impecable y que si no me da tiempo de asear mi cuarto.

¡Ya, déjame hacer mi vida!

Tengo edad suficiente para conocer lo que necesito. Me preparo siempre el desayuno, lavo mi ropa, sé andar en todas las rutas. Te puedo decir que todas las rutas o van a la CAPU o a la 11 sur, no me voy a perder y si pasara, seguro me vas a encontrar.

Llevo un año trabajando en la cafetería, sólo tengo 18 años mamá, no sabes cómo siento que pierdo el tiempo en estar pensando qué diablos me podría suceder mañana o pasado. ¡Hoy es hoy! Deberías aprender eso.

Pero qué me puedes decir tú si todo el tiempo estás angustiada y con tus medicamentos para el dolor de eso que te dijo el doctor que tenías, eso que se llama fibromialgia.

Por eso mis hermanos se fueron hace tiempo de la casa, creo que no estaban tan enamorados para casarse pero ya estaban un poco hartos de ti. Piensa un poco mamá, el mundo está muy peligroso como dices, pero no voy a envejecer con angustia. Además, siempre estoy al pendiente, volteo para todos lados como me dices, me fijo al pasar las calles, no hablo con extraños.

Bueno, Erik ya no es extraño siempre paso por esa tienda y me saluda, es muy simpático, me encantan sus ojos. La otra vez me saludó sólo con la mano. Yo siempre me sonrojo. ¿Cómo sé su nombre ? ¡Ah! porque una vez le gritaron y así lo supe. Justo frente a la tienda donde trabaja tomo mi ruta y aprovecho para saludarlo, hace como tres meses comenzó a trabajar ahí y me di cuenta.

Asi es hoy y todos los días que tanto te preocupan rumbo al autobús. Te confieso que esos zapatos de mala calidad que me compraste hacen que me lastime al correr, y tengo que correr porque se me hizo tarde muy tarde, papá nunca prende el gas para bañarme.

8.30 de la mañana y debo estar en punto de las 9. Me puse tu blusa, la que te regalé en tu cumple ma’, perdóname, es que se me ve linda, prometo no ensuciarla.

Me han mandado tantos mensajes por Wats hoy, es Regina quiere que vayamos el sábado a ‘DUST’ van a ir todos los de la prepa y espero que me dejes ir.

No alcanzo a ver el color del camión, ¿seré daltónica? Esa camioneta blanca no me deja verlo. ‘Sí, Regina nos vemos el sábado, ahorita te marco, se me va el camión’.

Erik está afuera, pero no me sonríe hoy, ¿estará serio? Saluda al chofer de la camioneta, y me señala. Ya están frente a mí. Se abre la puerta, me jala un hombre de playera verde, me está lastimando mamita. ¡Déjame, bájame! Estoy llorando mamita, tengo miedo. Mi cara está en el piso de la camioneta. Me están poniendo una tela en los ojos. Me amarran las manos hacia atrás.Nadie dice nada, ni una sola voz. Llevamos como dos horas en un camino, sigo mirando al suelo.

Por fin abrieron la camioneta, me duele mucho mi cuello, como cuando te da tortícolis por nervios. ¡Bájate! me dice alguien. Me empujan y logro ponerme de pie. Es un hombre, lo imagino joven por su voz. Quiero llorar pero me aguanto.

-A ver mamacita, usted aquí vino a trabajar, no se le preguntó porque seguro no iba querer, hoy va a trabajar en este lugar, está bien fácil mamacita, es usted muy guapa y no se le va a complicar. Ahorita va a estar así tapadita de ojos y mas tarde se me pone guapa. Hoy no vas a comer, hasta mañana y sólo si te portas bien-

-¡Déjame ir por favor ¿que les hice?

El Erik nos dijo que estabas chula. Ese güey es puto pero sabe reconocer a las niñas bonitas. Todas caen porque parece machito cuando les sonríe, jaja ¡que cabrón!

-¡Déjeme, por su madre santa! –

-Mira niña ¡yo no tengo madre!, ni viva, ni muerta ni para la gente. Bueno, ya déjate de pendejaditas emocionales porque a eso viniste, ya te dije, así te vas a quedar hasta que se decida qué más harás.

Me llevan a un lugar, abren una puerta y me avientan, está oscuro madre, ya me quitaron la venda.

Te confieso mamita que sí estaba distraída con los mensajes de Regina, es cierto que nunca pongo atención a lo que me dices, pero mami ya no quiero estar aquí. Si te vuelvo a ver prometo sobar tu espalda que tanto te duele, y dejar de salir tanto. Ya vienen, son varios meses aquí y siento como si fuera una película de terror todos los días que alguien me toca sin que yo quiera.

Supe que el viernes pasado fue 10 de mayo, no me oyes mamita, pero siempre fuiste la mejor. No me perdí, pero sé que no descansas para buscarme. Feliz día, madre.

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