Crónica urbana

Crónicas urbanas: Columpio

0

Mayra Labastida

Es difícil subirme, mamá siempre me ayuda, pero no sé dónde está.

No importa, yo puedo solita, soy grande, ya tengo cinco años, también me puedo lavar los dientes solita y servirme leche del refrigerador, aunque a veces se me cae de las manos y dejo gotitas en el piso, mamá no se enoja y luego las limpia por mí, es que luego pesa mucho la caja, más cuando está llena, mis manos son pequeñas y no me la aguanto.

Siempre me cuesta subirme al columpio. Yo siempre juego aquí cuando mamá cocina muchos pasteles, luego los corta en triángulos y los pone en su canasta y me lleva a venderlos al parque todas las noches cuando acaba el partido de fútbol en las canchas. Ella le pone unas cosas negras dulces que se llaman pasas. No sé por qué se las pone, no le quiero decir, pero a nadie le gustan y siempre las tiran en el piso.

A la única que le gustan es a mi tía conchita, ella se come todo, por eso ya no le queda su ropa, por eso llora mucho con mi mamá porque mi tío le dice “bolita”.

No me gusta que llore mi tía “bolita”.

¡Auch! Ya estoy por fin arriba del columpio. Y ahora ¿quién me avienta?

Intento con mis pies, si fueran como los de mamá me haría más fuerte. Voy a intentarlo (adelante, atrás, adelante, atrás), me estoy moviendo (adelante, atrás, adelante, atrás) ¡cada vez es más alto! yo sabía que podía solita. Me gusta ver volar mis pies, me puse mis zapatos de la escuela porque con esos nunca me caigo (adelante, atrás, adelante, atrás).

Los fierros viejos de este columpio hacen mucho ruido, puedo ver las nubes de borrego en el cielo, me gusta ver volar mi cabello.

Este columpio es mi mejor amigo, es que ya nadie juega conmigo, últimamente estoy muy solita, mis amigos ya no vienen a jugar. Dice mamá que es por un virus. Mis manos deben estar limpias siempre. Yo me las lavo con un jabón azul que huele rico.

¡Me gusta volar en el columpio! Ojalá mamita termine pronto.

⁃ ¿Hace qué tiempo la niña no está?

– ¡Con este hace seis días señor!

-¿No había nadie con ella?

-No señor, no vi a nadie, estaba por sacar unos panes para vender y me distraje, siempre la veía por la ventana, de verdad, créame, sólo me distraje un minuto.

-Necesitamos que nos acompañe, encontramos unos zapatitos parecidos a la descripción que nos dio.

La mujer rompe en llanto. Le grita a su Dios y le pide que no sea su hija.

-Mamita está llorando ¡como mi tía bolita!

-Estoy en los columpios mami, acuérdate que me gustan volar muy alto.

Compartir ahora

Turismo Municipal y Cofepris guían a hoteleros en medidas sanitarias para reapertura del sector

Entrada anterior

¡Al fin! IMSS La Margarita abre anexo para Covid-19

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Deja un comentario