Crónica urbana

Crónicas urbanas: De «chapulines» y gente anti «cabeza de algodón»

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«Me caga López Obrador, amiga, y lo peor es que si hablas mal de él, todos te ven feo- respondió la otra», el tema de hoy en Crónicas Urbanas

Jaime López

Dos chicas que tenían mucho tiempo sin verse charlan a gusto, por lo menos así se observa. Los temas académico y familiar ya fueron cubiertos.

Cuando abordan el aspecto profesional caen, por azar, por destino, en el cotilleo político. La bola de helado del affogato de una de ellas esta derritiéndose.

-Yo quería poner una OSC (Organización de la Sociedad Civil), pero con lo que está haciendo «El Peje», amiga, quitando programas a lo «wey», no creo que se pueda- dijo una de las chicas.

-Me caga López Obrador, amiga, y lo peor es que si hablas mal de él, todos te ven feo- respondió la otra.

Entonces, las chicas comenzaron a repasar uno por uno los calificativos que los adversarios del tabasqueño han repetido como mantras desde su desafuero.

-Así es, amiga. En mi casa no se puede hablar de política, porque todos votaron por «El Peje». Yo no sé por qué medio mundo le cree, le funcionó bien todo lo que dijo en 18 años.

-Es populismo, amiga. De verdad. De hecho, tengo un amigo que tiene un libro sobre populismo y, si lo lees, te das cuenta que está describiendo a López Obrador.

Las críticas hacia el de Macuspana se profundizaron al grado de también cuestionar su supuesta austeridad económica, comentando que no cumplió con esto desde un principio, en su toma de posesión, pues portó una banda presidencial de siete mil pesos (según ellas).

Lo que no dijeron (o ignoraban) las chicas «anticabeza de algodón» era que la banda entregada el 1 de diciembre le pertenecía al antecesor de Obrador, es decir, fue confeccionada para Enrique Peña Nieto.

Entre sorbos a un café Moka Frappé, de 12 onzas, cuyo costo es de 59 pesos, las jóvenes fueron burlándose de lo que afirmaban, han sido mentiras de AMLO, gobernante de México. Antipejes contra una coyuntura en la que, según encuestas, Obrador actualmente posee un 80 por ciento de aprobación.

-Te digo que después va a retractarse y va a querer reelegirse, amiga. Así empezó Venezuela.

Nuevamente, las amigas amantes de los cafés fríos disfrutaban de procesos históricos confeccionados a su agrado, así como de analogías que parecían aprendidas de las campañas mediáticas negras añejas transmitidas en la televisión.

Sin embargo, el odio al «Peje» fortalecía aún más la amistad de aquellas jóvenes que habían dejado de verse mucho tiempo. A eso último se sumó el rechazo a los funcionarios emanados de la coalición Juntos Haremos Historia.

-¡Ahora qué bromas! -mencionó una de ellas- Apenas tienen medio año en el puesto y ya quiere ser gobernador. Es un»chapulín», sentenció la degustante del affogato.

En tan solo unos segundos, el titular del Ejecutivo federal había dejado de ser blanco de sus críticas (y rabietas), cediendo su puesto al senador con licencia, Alejandro Armenta Mier.

El expriista fue duramente juzgado por su aspiración de alcanzar Casa Puebla, así como por el «descarado» espectacular que montó en un punto de la capital, el cual le hace propaganda de manera disimulada.

-¡Qué cínico! Dice Armenta Automotriz, pero la palabra Armenta es lo que más destaca del anuncio- comentó una de las amigas.

De ese modo, el café de las ciudadanas no devotas a López Obrador estuvo acompañada de un postre anti-Juntos Haremos Historia.

Probablemente, para muchos, lo mas interesante de esa plática despotricadora sería conocer desde dónde y cuándo surgió esa animadversión compartida hacia el primer presidente tabasqueño de la Historia. Para otros, lo suculentamente misterioso es conocer cómo entraron en el mundo de la «polaca», y en qué en partes de ésta han estado.

Lo cierto es que todo ello no se revela en ese momento. Menos cuando piden la cuenta y se retiran del lugar.

Una señora de edad avanzada, que estuvo casi todo el tiempo sentada cerca de las chicas, volteó a verme mientras yo trataba de capturar lo esencial de la plática anti-AMLO (que después serviría para esta pequeña crónica) y me dijo brevemente:

-Me quedo pensando en varias cosas, en cuánto odio y manipulación se puede cargar desde temprana edad, en cómo puede haber desinformación y despolitización aún estando inmersos en el universo «grillesco». Aunque en lo del «chapulín» de Armenta tienen razón, pero dicen grillos y lo primero que pienso es en platillos peculiares de Oaxaca…

La señora soltó una efímera carcajada y yo sólo traté de interactura con ella esbozando una tímida sonrisa. Un silencio incómodo se apropió del momento, ambos nos volteamos y decidimos continuar con nuestras cotidianidades…

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