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Crónicas Urbanas: La Alerta de Género y cómo elevar el debate sobre el feminismo

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Tres amigos se enfrentaron por la utilidad o ineficacia del lenguaje incluyente, así nació esta nueva entrega de Crónicas Urbanas.

Tres amigos se enfrentaron por la utilidad o ineficacia del lenguaje incluyente, así nació esta nueva entrega de Crónicas Urbanas.

Jaime López

Un chico y dos chicas salieron del cine. Habían visto la considerada obra maestra de Luis Buñuel, “Los Olvidados”. Antes de ir a la parada del autobús, una de ellas pasó al sanitario.

El joven, que tenía una complexión delgada como la del “Jaibo”, el protagonista del filme de Buñuel, aderezada con lentes de graduación, aprovechó la desaparición instántanea de su amiga para sacar sus dotes de “Don Juan” con su otra acompañante. El tono de voz de ésta indicaba que provenía del norte del país, por lo que sólo estaba de visita en la Angelópolis.

El tiempo apenas le alcanzó para preguntarle sobre sus películas favoritas, pues la escala de su amiga en el tocador fue muy breve, o al menos no tan larga como él hubiera deseado, lo cual le causó un poco de desilusión, misma que fue visible en su flácido rostro.

No obstante, la charla de cine, en específico sobre la cinta de Buñuel, fue retomada en el “micro”. Las escenas con cierta connotación sexual del filme en turno dieron pie a los amigos para abordar la Alerta de Género, recientemente aprobada en 50 municipios de Puebla, así como un poco de feminismo.

-A mí me parece una mamada eso del lenguaje incluyente- señaló la chica con acento norteño -¿Qué es eso de presidenta? Es presidente- agregó con mucha seguridad

-Wey, a lo mejor a ti te parece una mamada, pero hay mujeres que de verdad se han informado sobre ese tema, y ven cómo se les ha excluido o etiquetado con ciertos términos- replicó la otra chica, al mismo tiempo que buscó la aprobación de su amigo.

Sin embargo, dicho amigo estaba absorto en el escote de la joven norteña…

-¡Pinche, Daniel! Te estoy hablando, y tú como baboso- le reclamó la chava que sí apoyaba el lenguaje incluyente

Daniel, pese a inicialmente sentirse entre la espada y la pared, terminó dejándose llevar por las hormonas, ya que le dio la razón a su objeto del deseo:

-Yo estoy de acuerdo con “Vane”. ¿Qué es eso de decir “vasa” en lugar de “vaso”? No sé de nadie que por utilizar el lenguaje incluyente haya superado un problema de violencia doméstica-

El comentario del enjuto “Don Juan” provocó la furia de su amiga poblana, y cierta aprobación de la norteña. Esto último le dio más valor para proseguir con sus opiniones estereotipadas, basadas en endebles argumentos:

-Yo tengo una maestra que nos dijo la otra vez que, si existe el término feminicido, entonces, porqué no hay “hombricidios”. Es más, creo que jurídicamente no existe la palabra feminicidio, es homicidio- dijo con cierto aire de arrogancia.

La gallardía del chico fue tumbada por su amiga local, quien molesta le hizo darse cuenta que en la legislación actual ya existe la categoría de feminicidio. Ante esto, el chico se sonrojó un poco, sobre todo, porque se sentía humillado ante su lujoriosa inspiración.

-No mames, Daniel. Hay que elevar el debate sobre el feminismo y no quedarse con lo que escuchas en los medios o en tu “circulito” de amigos- le reclamó encolerizada su amiga, quien también le comentó que hace poco había visto un programa de televisión en el cual una de las panelistas atacaba el veganismo con un único argumento, consistente en que eso se trataba solo de una moda.

Al ver la cara impávida de Daniel, la joven que no era de Puebla trató de suavizar la situación de sus acompañantes:

-Bueno, yo fui criada por rancheros, y quizá por eso tengo una opinión diferente a otras chicas, pero no se encabriten, venimos a pasarla bien, no a pelear

Daniel sintió que el alma le regresó al cuerpo, y el que su interés platónico haya intercedido por él, le provocó tremendas palpitaciones.

Finalmente, los tres seguidores de Luis Buñuel coincidieron que la Alerta de Género debería ir acompañada de otro tipo de medidas o cambios culturales, que erradiquen tanto pensamiento como comportamiento machistas que prevalecen en México.

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