Crónica urbana

Crónicas urbanas : La violencia silenciosa

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la violencia

Mayra Labastida (Crónica invitada) 

Llevábamos varios días preparando la marcha para solicitar la alerta de género en la ciudad. Muchas de las mujeres en la escuela estaban preocupadas por su seguridad. Las noticias a diario mostraban diversos casos de desaparición de mujeres, levantones, asesinatos y en menores casos (no porque sea menor el delito) golpes propinados por sus parejas.

Llevábamos semanas teniendo juntas exhaustivas donde se añadían datos, casos, estadísticas, corrección de palabras a los discursos de las ponentes para motivar a las autoridades a tener en cuenta nuestras peticiones y ser escuchadas.

Quienes participaríamos, en su mayoría, somos maestras de preparatoria y secundarias públicas que estamos preocupadas por la seguridad de nuestras alumnas y también de maestras que desde temprano salen de sus casas para dar clases, muchas de ellas no tienen vehículos y realmente han vivido tremendas faltas de respeto a su persona durante su recorrido a las escuelas.

El miedo que tenemos siempre ha sido el parte aguas para esta marcha.

Sin embargo, durante la última semana pude percibir un ligero ausentismo por parte de una maestra en particular. Parecía distraída con el asunto y necesitábamos su apoyo incondicional para arrancar con la marcha.

Susana siempre fue una de las principales mujeres preocupadas por la organización del evento, a ella le correspondía la organización de la salida junto con la convocatoria de medios de comunicación. Además de esta marcha y su trabajo como maestra, Susi a sus 37 años tiene 3 hijas de 16 , 12 y 3 años, un esposo de 35 años y dos perros a los que saca a pasear a diario.

Siempre la noté activa, preocupada y con gran ánimo, dispuesta y amable. Su principal angustia era perder a sus hijas. Todos los días se preocupaba tanto de que ellas estuvieran seguras que se despertaba desde las 5 am para poder salir en punto de las 7:15 y llevar a las chicas hasta la entrada de sus escuelas, sólo esperaba un poco a que dieran las 8:30 para poder dejar a la menor. Así eran todos los días.

El día antes de la marcha noté a Susana triste, seria y con los ojos llorosos.

-¿Qué te pasa susy? Te veo rara desde que llegaste, ¿qué tienes amiga?-
En dos segundos comienza a llorar y a decirme cosas que no logro entender, hasta que se calma y me explica completamente desesperada.

-Todos los días me despierto a la misma hora, cansada pues a veces me tengo que dormir hasta las 12 de la noche arreglando los últimos pendientes, mi esposo es comprensivo, me apoya en todos mis planes, es atento con mis hijas y aunque no me ayuda mucho en la casa, me apoya en todos los gastos, pero no entiendo cómo es que mis hijas no ven lo que hago por ellas, sólo pido que me ayuden, se la pasan contestándome, son groseras, la grande con su novio que no deja el celular para nada. Ayer se peleó con él y no hubo forma de que bajara a cenar, la de en medio siempre jugando con la pelota de voleibol en la sala, ayer tiró la leche de su hermana en los apuntes de mi esposo. Y la pequeña, ayer me pegó en la cara porque no quiere cenar.

Mi esposo no dice nada, las regaña pero no hace más, se concentra en su celular todo el tiempo.

Esta mañana, al salir, mi hija la más grande dijo que se quería ir más temprano con la vecina y salió desde las 7 de la mañana cuando entra 7:30, le dije que sí y no hubo problema.

Hace 10 minutos me marcan que no estaba en la escuela, que si se había enfermado. Y cuando le llamé a mi esposo para contarle, me dice que es culpa mía por estar metida en tantas cosas, que no me preocupo por la casa y que hasta mi comida sabe mal, que no tiene problema de que vaya a mis actividades pero que siempre debo dejar las cosas bien y a tiempo antes de irme, para evitar todos estos problemas.

⁃ Calma Susy, no te agobies, así pasa en muchas casas, los problemas están en todo momento. Anímate ¿ya le llamaste a tu hija?

⁃ Si, está bien se fueron de pinta pero están en casa de su amiga, me pasó a la mamá, le pedí que no se moviera de ahí y en un rato voy por ella.

⁃ Tranquilízate, todo va a estar bien amiga.

Secó sus lágrimas, suspiró y comenzó a sonreír, me agradeció que la escuchara y siguió con su trabajo.

Ver a Susana en ese estado de fatiga y desesperación me tocó el corazón. Creo que ella, en especial, estaba metida hasta las manos para hacer esta marcha porque quizá se siente violentada en su hogar, una violencia silenciosa y pasiva que es recompensada con besos y abrazos de sus hijas y de sus esposo.

Susana parece el prototipo de madre que existe en el país, con problemas, con quehaceres con actividades varias. Es una mujer exitosa e inteligente por demás, no recibe golpes físicos, pero cómo le calan tremendamente tantas groserías de sus hijas.

Es evidente que a su esposo no le gusta lo que hace, pero parece tan bondadoso sólo porque ‘la deja que lo haga’, porque ‘le da dinero’, porque ‘la lleva a pasear y de vacaciones’.

No me gusta la actitud de su esposo y en verdad agradezco que haya mujeres como Susana porque a pesar de todo continúan en la lucha de la valoración y seguridad de la mujer ¿o no?

Mientras seguía con los últimos detalles de la organización de las mantas que es lo que me correspondía, le di seguimiento a las últimas noticias policiacas en la ciudad.

Me puse a pensar en los casos que se suman a esta violencia que buscamos erradicar. Muchas de ellas habían permitido esa violencia de sus parejas.

Mientras Susana parecía descuidar a su familia para organizar una marcha en contra de la violencia, una mujer buscaba balear a otra mujer cuando ésta hacía ejercicio, justificando que era por ‘el amor de un empresario’. Otra recibió tres tiros en una cafetería luego de una discusión con su pareja sólo porque ya estaba harto de ella, y el supuesto levantón en el Boulevard 5 de mayo, donde una mujer finalmente acudió a la fiscalía a pedir que no se diera seguimiento al caso porque era un pleito de pareja.

¿Entonces? ¿Susana la pasaba mal porque estas mujeres no habían puesto un alto a sus violentadores desde un principio? ¿Los acontecimientos estaban en manos de ellas o de ellos ?

Obviamente estos tres casos no significaban los propósitos de la marcha, pero no dejaban de molestarme. Estos casos que quitan el tiempo a las autoridades para buscar a las que sí estaban perdidas, para buscar a los asesinos y violadores de cientos de mujeres que si estaban muertas.

En todos los casos de violencia hubo ‘focos rojos’ huellas de maltrato, pero todas decidieron llegar hasta el final, o quizá sea el principio para las que resultaron vivas.

¿Y si Susana es de este grupo de mujeres? ¿Si está siguiendo la misma ruta que ellas? Dije que el motivo de todas era nuestro miedo, pero a Susana no tiene miedo, se acostumbró a su rutina, como las demás.

Porque la violencia no sólo es del hombre con el que vive, sino del resto de sus integrantes. Entonces será una larga cadena. Los eslabones del aprendizaje son sus hijas, que tampoco son educadas con autoridad de ella. Una de sus hijas, la mayor, ha comenzado a dejar de avisar que no llegará a donde le dijo a su madre, la pequeña la golpea y la mediana simplemente la ignora.

Que irónico que la violencia venga incluso de los que más amamos y creemos que son incapaces de dañarnos.

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