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Cuando tomar ruta o transporte se volvió un lujo

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Caminar ahora es la primera opción para hacer frente al alza del transporte, señalan ciudadanos

Mayra Flores

«Tomar una ruta del transporte público es un lujo que uno no siempre se puede dar», dijo Beatriz Mauleon, quien desde hace tres meses prefiere caminar con mercancías desde el centro a la avenida Reforma, en vez de tomar una segunda ruta de transporte público que la lleve a ese punto.

Al igual que miles de poblanos, ha puesto en marcha diversas estrategias para hacer frente al aumento a las tarifas aprobadas por el gobierno Estatal, y en vigor desde el 12 de octubre del año pasado.

En entrevista con NG Noticias, indicó que el alza al pasaje ha provocado que en su hogar se destinen al menos 50 pesos al día para los traslados al trabajo, ya que como medida de austeridad ahora sólo se toman dos rutas de transporte, cuando en verdad hay prisa.

Por lo tanto, en la casa de Beatriz se destina diariamente un 40.6 por ciento de un salario mínimo, fijado en 123 pesos para este 2020, en transporte público.

Sin embargo, criticó que el alza en las tarifas en nada se ha visto reflejada en el servicio que obtiene en las rutas, al menos en la 76, que aborda de forma más recurrente.

«Luego hay rutas (unidades) que nos dejan o nos bajan porque ya están descompuestas. Eso es lo que dijeron que iban a ver ¿no?, que iban a subir el pasaje pero iban a dejar a las combis funcionando bien», dijo.

Añadió que tampoco ha observado los elementos de seguridad que las unidades deben instalar como parte de los acuerdos con el gobierno, mismas que van desde GPS, cámaras de videovigilancia y botones de calentamiento temprano.

«Hay muchos asaltos en el transporte y las autoridades ya saben y se hacen tontas, no hay seguridad, al contrario creo que ya incrementó más (la delincuencia)».

A su testimonio se sumó el de Antonio, estudiante universitario que aunque no se considera tan afectado por el aumento, debido a que él mismo no aplicó para quienes demuestran ser escolares, también percibe un parque vehicular sin mejora.

«Hacen mucho ruido (las unidades), ya están demasiado antiguas y están rayoneadas, etcétera», señaló al tiempo de referir que las rutas 33 y 44 son ejemplo del mal estado del las unidades.

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