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El cambio en el PAN de Puebla

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Pablo Rodríguez Regordosa
Muerto el Rey, ¡viva el Rey!

Pablo Rodríguez Regordosa

El Partido Acción Nacional se encuentra en su proceso de renovación de los Consejos Estatal y Nacional. Apenas el día de hoy celebramos la Asamblea Municipal de Puebla, en la que fueron electas 4 propuestas de Consejero Nacional y 17 propuestas de Consejero Estatal, entre las que sólo una puede ser ubicada como parte de los liderazgos visibles del PAN hace apenas diez años.

¿Qué está pasando?

A principios del siglo pasado, dos importantes pensadores italianos,  Vilfredo Pareto y Gaetano Mosca, propusieron la teoría de las élites para explicar los fenómenos políticos. Su teoría la formularon a partir de la observación y análisis, encontrando que los patrones de conducta de los grupos sociales mayormente eran coincidentes.

La teoría formulada por ellos es conocida como la “teoría de las élites”, pues parte del planteamiento de que, en toda sociedad, es una minoría (llamada élite) la que detenta el poder en sus diversas formas, distinguiendo entre la clase selecta no gubernamental y la clase selecta gubernamental.

Lo interesante del planteamiento es que la pertenencia a la élite no es una condición hereditaria, por lo que habrá circulación, es decir, cambio de los integrantes de las élites o las élites en su conjunto.

Puntualmente proponen que los cambios se dan, normalmente, cada dos generaciones culturales, con duración es de 15 años cada una, así que juntas suman 30 años, lo que equivale a una generación biológica.

Ambos pensadores concluyeron que a lo largo de esos años se van generando tensiones sociales que normalmente se liberan a través de revoluciones. En la actualidad no se trata de revoluciones armadas o violentas, sino en un cambio en las estructuras de mando y de poder.

Si lo analizamos a la luz del sector privado, líderes como Carlos Slim (Telmex-Telcel), Ricardo Salinas Pliego (TV Azteca) o en el contexto internacional Mark Zuckerberg (Facebook), no figuraban hace treinta años y seguramente tampoco lo harán dentro de los próximos treinta.

En política sucede algo parecido, Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador o Ricardo Anaya no figuraban hace treinta años y seguramente tampoco lo harán dentro de los próximos treinta.

Haciendo una revisión al caso del PAN de Puebla, en 1985 (hace 30 años) se incorporaron quienes más adelante serían los principales líderes del partido. Nombres como Francisco Fraile, Ana Teresa Aranda o Jorge Ocejo desplazaron a Alejandro Cañedo, el Dr. Castillo, Rosalía Ramírez y Teodoro Ortega, quienes habían llevado la voz cantante dentro de la institución hasta ese momento.

Junto con las personas mencionadas, llegaron al partido Juan Carlos Espina, Eduardo Rivera, Rafael Micalco, entre muchos otros, entonces jóvenes universitarios que participaron en importantes posiciones directivas en el Comité Directivo Estatal.

Siguiendo la teoría de Pareto y Mosca, pasaron dos generaciones culturales y hoy ninguno de ellos figura entre las propuestas de Consejeros Estatales y Nacionales, pues lo que ha sucedido es un cambio de élite.

¿Podía haber sido diferente? Si, en la inteligencia de entendernos todos como socios de un proyecto político y preferir ser parte de algo a ser dueño de nada, pero no fue así.

Estamos, por lo tanto, siendo testigos de un cambio de la élite gobernante al interior del PAN en Puebla, proceso que se irá aclarando en los próximos meses.

Lo interesante de éste caso en particular es que tanto los líderes de la élite ascendente como los líderes visibles de la élite descendente pertenecen a la misma generación biológica, es decir, tienen edades y circunstancias muy similares, por lo que es posible que se genere un espacio de encuentro para quienes opten mejor por ser socios en algo en lugar de dueños de nada.

Será hacia el primer cuarto del año 2018 que el proceso de cambio de élite se habrá completado, con lo que pasarán nuevamente dos generaciones culturales para atestiguar una renovación equivalente a la de ahora.

Entre tanto, haremos el mayor esfuerzo por atraer los talentos que conduzcan al Estado de Puebla a mejores estadios de desarrollo a través del Partido Acción Nacional y hemos de tomar los aprendizajes para que, en el futuro, no haya un cambio de élite, sino un tránsito generacional debidamente planeado.

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