Reporte NG

El gobierno de manos atadas

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Muchos alzan la mano para ser designados al gobierno interino, y lo que llama la atención es que exista tanto interés en ello -son más de 30 personas registradas-, cuando en la realidad, cinco meses es poco tiempo para llevar a cabo cualquier programa de gobierno

Manuel Flores Jiménez

(parte 1)

La designación por parte del congreso del Estado respecto al gobierno interino será como ganar el tigre en la rifa, pues administrar al estado de Puebla por tan sólo cinco meses implicará disponer de un equipo de trabajo que no es suyo, llegar al poder ejecutivo sin un plan estatal de desarrollo propio y hasta sin un plan de obra pública. Incluso, de tener una estrategia bien definida, no tiene tiempo suficiente para ejecutarla.

Aunado a ello, deberá entablar relación con el gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador, y ello es definitorio pues las bases que se sienten tendrá impacto en cuestión de recursos y apoyo para todo el año.

Para Pablo Montiel Solana, exdiputado local en la legislatura pasada, el gobernador interino no podrá hacer absolutamente nada.

Desde su posición como conocedor de políticas públicas, consideró que la larga lista de interesados en dirigir la entidad por cinco meses tiene dos motivaciones. La primera de ellas es ser generoso y mantener algunos programas que ya se están ejecutando, así como asumir la responsabilidad de los conflictos de inseguridad que pudieran registrarse en el transcurso del tiempo.

La segunda, mucha ambición y ser el gran elector del próximo proceso electoral, pero en ambos casos no da tiempo de hacer nada al frente de la administración.

“Ser gobernador por cinco meses tiene dos motivaciones. Una, mucha generosidad del cuate que dice voy a ser gobernador sabiendo que en cinco meses no me da tiempo de hacer absolutamente nada. Esa es la realidad, en cinco meses el gobernador interino lo único que podrá hacer es mantener algunos proyectos que ya se están ejecutando, tratar de abonar un poco en materia de seguridad, pero no hay tiempo de más”, dijo.

Sobre el tema de la gobernatura interina, visto desde un enfoque de ambición por parte de los interesados, Montiel Solana comentó que es la gran oportunidad para que uno de los aspirantes se lleve “una buena lana a su cartera”.

“De quien pude ver en estos cinco meses la posibilidad de hacer negocio, de llevarse una buena lana a su cartera o de hacer negocio político, influir y controlar el proceso electoral, de tal manera que se convertiría en el gran elector”, concluyó.

Asumir la posición de gobernador, aunque sea interino, implicaría gestionar recursos para Puebla con el gobierno de López Obrador, los cuales, en caso de ser aprobados, podrían tardar hasta cinco meses para llegar a las arcas de la secretaría de Finanzas y Administración, es decir, por una parte, el designado por el congreso del Estado no vería materializado su trabajo de gestión, y por otro, el electo por la ciudadanía estaría comprometido y arriesgando el dinero, pues de no ocuparlo a más tardar el 31 de diciembre, deberá regresarlo a la federación.

Continuará…

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