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La violencia se vuelve farándula, despoja a las mujeres de sus cuerpos para ser consumo: Cirilo Rivera

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Actualiza: 17/11/2020 a las 17:00 hrs, se agrega Segunda Parte de la entrevista 

(SEGUNDA PARTE)

El académico e investigador señala que más que hablar de nuevas masculinidades se trata que los hombres compartan y reflexionen su papel en la sociedad, con una masculinidad responsable, en especial por el tema de la violencia feminicida

Jesús Peña
Jesús Peña
Reportero NG Noticias

Continuando con la entrevista y al preguntarle si ¿la violencia, por morbo, también genera interés? El profesor e investigador Cirilo Rivera García señaló:

Hay un término denominado pedagogía de la crueldad: de qué manera los medios –y no es de ahorita–han reproducido contenidos violentos para “farandulizar”, en nombre del amarillismo, para no dejar de impresionar.

La violencia se vuelve farándula, despoja a las mujeres de sus cuerpos para ser consumo, como una especie de trata de personas. No hay empatía, al contrario, se revictimiza, como cuando se dice: “¿para qué se fue con el novio?”

Un ejemplo: Si un hombre viola, moralmente ese acto es más penalizado que un asesinato. Se dice que en la cárcel el violador es violado, pero si a la prisión llega un asesino, a él se le trata con cierto respeto porque es un cabrón.

¿El modelo económico y el hecho de vincular la masculinidad con ser proveedor también influye?

Llevamos siglos que nos dicen que los hombres somos cabeza de familia y no asumíamos la responsabilidad completa de un hogar. La cultura machista se reconfigura tan fácil y sofisticadamente que por eso el trabajo con los hombres debe ser continuo, pero también desde el modelo económico, de lo contrario es ilusión, porque reivindicar las masculinidades implica dejar de ser patriarcales en todos sentidos.

La cultura económica es violenta y somos víctimas, pero eso no nos da derecho a reproducirlo en la casa. El capitalismo va a buscar dominar y eso implica que ser hombre es tener dinero, lo que también hace que las relaciones se vuelvan un interés. La mercadotecnia y el consumismo nos llevan incluso a decidir si compramos el mejor celular o la despensa.

En ese sentido la pandemia de coronavirus nos enseñó a recuperar el sentido de la comunidad, los trueques, el interés por los demás como personas. El consumismo es que tenemos que poseer y controlar, la pandemia fortaleció las redes afectivas sin necesidad de vernos. También nos enseñó que el modelo económico, cualquiera, está en crisis, exhibiendo incluso a los países más desarrollados y sus sistemas de salud.

El virus puede ser letal en personas vulnerables, más en los hombres; el “virus del machismo” es igual. Y también se dan casos asintomáticos, porque no nos damos cuenta de que lo tenemos, que lo ejercemos, que incluso decimos “es que mi esposa es medio tontita”.

¿Qué podemos hacer en especial ante la violencia de género y cómo buscar asesoría?

Primero, debemos dejar de romantizar esa idea que el respeto a los derechos de las mujeres implique un vínculo consanguíneo, porque no es cuestión de afiliación, no debemos respetar sólo a la mamá, a la hermana o a la prima, el respeto es a todas porque, por ser mujeres, por ser seres humanos.

Si nos empezamos a ver sin esas expresiones, ya dimos el primer paso, pero necesitamos hacer algo, porque no se vale quedarse en la reflexión, en especial porque la masculinidad también va por edad y debe aprenderse en cada etapa desde la equidad y la justicia.

Para buscar asesoría estamos a través de la página de Facebook: Masculinidades, Salud y Autocuidados. Espacios de Reflexión para la Acción. Ahí está la información necesaria para contactarnos.

El machismo tardará años en desaparecer: Cirilo Rivera

(PRIMERA PARTE)

El profesor e investigador Cirilo Rivera García, es claro al señalar que no le gusta tanto el término de “nuevas masculinidades”, pues si bien se busca un modelo de hombres más solidarios, fuera del machismo, también se debe ser consciente que esto no es para “andarlo presumiendo”.

Se debe generar una masculinidad responsable, alejada de los comentarios homofóbicos, racistas, clasistas y discriminatorios. No podemos romantizar el machismo, sólo porque los hombres no reconocemos la violencia que ejercemos. Ha habido cambios lentos y eso hace que las mujeres no tengan una vida libre de violencia”, indicó.

En entrevista con NG Noticias, con motivo del Día Internacional del Hombre este 19 de noviembre, agregó que, si bien en México se han dados los primeros pasos, no se trata de una titulación, sino de un proceso continuo que no haga al hombre cambiar por apariencia, por cuidar las formas y ser políticamente correcto, porque ello no es más que una ilusión para evitar el verdadero cambio.

Una forma de ver esto –ejemplificó– son las campañas para la vasectomía sin bisturí, pues los hombres prácticamente no hablan de ello, no abordan un tema así en charla de amigos, ni de checarse la próstata y generalmente ningún tema de salud sexual, se delega esa responsabilidad a las mujeres como si ellas fueran las únicas que deben cuidarse.

Tampoco se aborda el qué tipo de papá soy, un autoritario o uno cercano, si en el nombre de la educación podemos violentar. Debemos repensarnos, eso incluye las heteronormas, porque ¿qué pasa con quienes no son heterosexuales? Ello para evitar la homofobia, el ciberacoso, el acoso, el hostigamiento… Reír de un chiste machista que cuenta alguien más es ser un cómplice”, indicó.

Más aún, Rivera García considera que se necesitan verdaderas políticas públicas, programas institucionales, una alianza de los tres niveles de gobierno con sociedad para que los hombres se involucren en este cambio, uno que tendría que empezar por dejar de hablar del futbol para hablar de lo que pasan, de sus dudas, miedos y aspiraciones.

—NG: ¿Qué opina del modelo educativo en el hogar y en la escuela?

—Cirilo Rivera García: Debemos entender que cada familia tiene procesos distintos. Es un trabajo los hombres invertir tiempo de calidad para crear vínculos con hijos, pero también el cómo trato a mi pareja, porque es el ejemplo con el que ellos van a crecer.

En el Grupo de Reflexión para Hombres abordamos qué estamos dispuestos a hacer y el proceso continuo que debemos seguir. Las revoluciones ya no son en masas, sino individuales, luego pasan a lo colectivo.

Respecto a la escuela, lo que se necesita es generar contenidos sobre derechos humanos, en especial ante la ola de violencia digital, que es impresionante y en especial la violencia simbólica feminicida, en específico cuando ellas denuncian. El término ‘feminazi’ es una expresión violenta en un contexto que pareciera feminicida.

Creo que la escuela tiene que apostar una salud física-cognitiva. Lo vemos con la Ley Olimpia (en contra del ciberacoso), hay quienes se sienten aludidos y violentan a las mujeres por proteger su intimidad.

Debemos apostar por generar ciudadanos con un marco de derechos humanos general, pero las instituciones gubernamentales también tienen que generar estas prácticas a través de programas de equidad y no discriminación.

El Congreso del Estado es un claro ejemplo de lo que se está haciendo mal. Quienes legislan no hablan del tema y siguen basados en el modelo de un pacto patriarcal. Con el sistema de justicia pasa igual, a tal grado que se le puede decir a la víctima: “No te pasó nada, mejor regrésate a tu casa”.

Dar el primer paso es importante, el segundo es el compromiso. Los medios de comunicación también deben promover estos temas, pero llevará años, muchos años, cambiar nuestra modalidad.

¿Se normaliza la violencia con la música y otras expresiones?

Es una violencia simbólica, claro. El modelo patriarcal está presente en canciones que, naturalizando la violencia, cosificando a la mujer. No es de ahorita y no sólo la música, este tipo de situaciones son privilegios que mantienen hombres e instituciones, las cuales se mueven tan bien que se les hace creer a las mujeres que es algo natural y divertido.

Esto también tiene que ver con el tema de una vida integral libre de violencia, pero en la música y en las películas se sigue cosificando.

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