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El pan y su laberinto… tradicional – Rodolfo Rivera Pacheco

Al Pie de la Letra, la columna de Juan Rodolfo Rivera Pacheco

Si bien MORENA se encuentra atrapado por primera vez en los laberintos de las luchas por el poder, las candidaturas y mantenerse en el Gobierno, en el PAN desde hace mucho enfrentan sus propios laberintos y división interna.

El PAN es el partido con registro más antiguo de México (en 1939 se fundó con dicho nombre, antes que el PRI, que anteriormente era el PRM y originalmente el PNR), por eso siempre aparece en primer lugar en las boletas de votación. Pero en sus primeras cuatro décadas la verdad nunca se planteó seriamente conquistar el poder, constituyéndose más bien en una organización con unos cuantos cuadros militantes que veían en la oposición cívica al PRI, su mayor logro y objetivo.

Los fundadores del PAN, por cierto, no se plantearon nunca ser un partido “católico” (Manuel Gómez Morín era más bien un demócrata maderista liberal disidente de la Revolución Mexicana e incluso los fundadores de la Organización Nacional del Yunque lo consideraban masón), sino defensor de los valores liberales en economía.

Fue hasta finales de la década de los 70´s del siglo pasado, cuando la Organización Nacional del Yunque, a través de los organismos empresariales que ya tenía controlados para entonces, se propuso usar a un Partido para oponerse formalmente al PRI y su nacionalismo revolucionario socialdemócrata. No había otro que más o menos comulgara con su ideología de derecha, que el PAN.

Y así es como empiezan a despegar liderazgos de empresarios en el PAN. Y comienzan a quedarse con las candidaturas. Las Juntas secretas del Yunque planteaban objetivos y nominaciones. Y todos obedecían. Por eso fueron candidatos Francisco Barrio en Chihuahua, Fernando Canales en Nuevo León, Manuel Clouthier en Sinaloa y un largo etcétera (incluido Puebla con Ricardo Villa Escalera en su momento o posteriormente Jorge Ocejo, Francisco Fraile, Ana Teresa Aranda o ya más recientemente Luis Paredes, Pablo Rodríguez Regordosa, Francisco Rodríguez Álvarez o Antonio Sánchez Díaz de Rivera y muchos más. TODOS fueron candidatos nominados en el Yunque. TODOS).

El Yunque, pues, se propuso como meta alcanzar el poder para “instaurar El Reino de Dios” en México y combatir la maldita conspiración judeomasónica-comunista que protagonizaba el PRI. Sí, usando al PAN como instrumento con registro.

Y así ha funcionado el PAN desde entonces. Sus líderes y candidatos son en su enorme mayoría miembros del Yunque. Y ahí tienen que rendir cuentas.

Finalmente, en 2000 ganó las elecciones, por el enorme voto de castigo que sufrió el PRI y porque la candidatura presidencial fue para un carismático Vicente Fox, que al proponer una imagen totalmente distinta del político tradicional priísta (usar botas vaqueras, camisa a cuadros, mal hablado y ocurrente), conquistó a la mayoría de los votantes mexicanos, sobre todo a los jóvenes.

Fox no era del Yunque, pero fue el instrumento que el Yunque usó para inundar las esferas de poder federal que tanto anhelaban. La mayoría de titulares de dependencias, organismos públicos y algunas Secretarías, sí pertenecían a la organización “reservada” (siempre han usado este ridículo adjetivo para librar la excomunión que varios Papas han lanzado para todo aquel que pertenezca a una organización “secreta” como la Masonería”).

Y varios de estos yunques sí establecieron el Reino… pero en sus casas, porque desviaron recursos de lo lindo y muchos de ellos se convirtieron en nuevos ricos, cuando antes no tenían ni para la renta (omitiré el nombre de varios yunquitos poblanos, que saben perfectamente a quiénes me refiero).

El Yunque había llegado a la Presidencia de la República, pero la gestión de Fox no fue lo que los mexicanos esperaban. Por eso en 2006 se hace de la candidatura otro que no era del Yunque (su padre fue crítico sistemático del Yunque en el PAN), pero resultó más hábil que otros Yunques (Creel) para ganar el proceso interno: Felipe Calderón Hinojosa.

Con una pésima personalidad (dicho por los propios panistas de entonces) logró una muy cuestionada victoria en la elección presidencial. Apenas con una ventaja de 0.62 % sobre Andrés Manuel López Obrador. Nunca tuvo las simpatías que había logrado Fox y Calderón “ganó” apenas. La lógica reacción de la izquierda mexicana y seguidores de López Obrador fue de absoluta oposición y llenaron varias veces el zócalo de la Ciudad de México con sus protestas. Dan risa hoy las manifestaciones del “FRENAA” vs. AMLO, con… doscientos coches y 500 personas en su mejor momento.

Por cierto, el FRENAA es una organización más “membrete” del Yunque, como lo fueron hace muchos años el FUA, el DHIAC, la ANCIFEM, y más recientemente, UNIMOSS, Coordinadora Ciudadana, México Unido contra la Delincuencia, etc. etc. Siempre, detrás de sus “organizadores” y “líderes”, hay miembros del Yunque (que POR CIERTO, hoy ya no se llama así, sus líderes nacionales creyeron prudente cambiarle el nombre –el Yunque ya está muy desprestigiado y medio mundo ya sabe de su existencia “reservada”- y hoy se llama “Organización para el Bien Común”).

Calderón ganó en 2006 pero nunca tuvo el apoyo de la mayoría de la sociedad. Además, desató una guerra desordenada contra el crimen organizado que causó centenas de miles de muertos. O más bien ordenada, porque al único capo que jamás toco fue justamente a Joaquín “El Chapo” Guzmán. Me da risa que hoy panistas y yunques reclaman airados a AMLO que “defiende” el hijo del Chapo y “hasta saludó” a la madre del capo, cuando ESTÁ COMPROBADO que Calderón sí tuvo nexos con el Cártel de Sinaloa y hoy su Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, está preso y enjuiciado en Estados Unidos. De eso no les gusta hablar a los panistas. Chistosos.

El PAN desencantó a los mexicanos en dos sexenios. En 2012 con una pésima candidata –Josefina Vázquez Mota, cuya propuesta más importante de campaña fue que las mujeres “hicieran cuchi cuchi a sus maridos”- perdió la elección y se fue al tercer lugar ante Enrique Peña Nieto, que también ganó a Andrés Manuel López Obrador por más de 3 millones de votos (por lo que no hubo reclamos). Y en 2018 el PAN también perdió con Ricardo Anaya como candidato, pero esta vez por más de 17 millones y medio de votos frente a López Obrador.

Hoy el PAN intenta desesperadamente reconquistar clientelas electorales. No es fácil, ya no tienen gobierno federal que los cubra. Y aunque tienen a 10 Gobernadores, al menos 6 de ellos están empecinados en ser probable candidato presidencial, aunque en realidad ninguno tenga simpatías más allá de las fronteras de su Estado.

Además, al menos en Puebla, hay serias acusaciones de corrupción a anteriores Gobernadores del PAN, lo cual los deja muy mal parados ante la opinión pública. Y si en unos meses “revientan” esas acusaciones en procesos penales formales contra “peces gordos” del morenovallismo, será un golpe demoledor para sus preferencias electorales para 2021.

Hoy el Dirigente Nacional del PAN, Marko (así con “k”) Cortés no tiene las simpatías de los panistas en no pocos Estados. Fue una imposición en su momento de Ricardo Anaya y hoy clama que los Gobernadores panistas le hagan caso, a veces con poco éxito.

Finalmente, hoy NO hay UNA figura nacional importante en el PAN que destaque o figure como pre-candidato presidencial. Reitero, sus Gobernadores todos quieren pero no hay un solo que tenga probabilidades serias de ser un líder nacional. Entre los empresarios (si se siguiera la tradición yunquista) tampoco hay mucha tela de dónde cortar. Gustavo de Hoyos, líder nacional de COPARMEX sueña con la candidatura Presidencial pero a lo máximo que le alcanzaría sería a la de la Ciudad de México, donde perderá irremediablemente (de Hoyos es insoportable de personalidad pero además la Ciudad de México NO quiere al PAN jamás. Punto.).

Y en Puebla, el PAN, después del morenovallismo primero quedó en shock durante meses. Después sin rumbo fijo, con una Dirigente Estatal –Genoveva Huerta- a la que NO quieren los panistas tradicionales (todos los del Yunque que ya mencionamos) ni muchos más y cuyo máximo logro es salir a decir diatribas contra el Gobernador -pero sin sentido- y con restos del morenovallismo que también reclaman espacios perdidos (muchos se quedaron sin chamba), hoy aspira a ganar nuevamente algunas Alcaldías y Diputaciones en 2021.

Sin embargo, al día de hoy, NO es cierto que el PAN “ya ganó en 2021” o que “arrasará a los de MORENA”. A los únicos datos que creo es a los de mis encuestas (del BEAP por supuesto); y los que veo NO dicen eso. Sí, se ha cerrado la contienda y 2021 NO será 2018 para MORENA… pero tampoco es un día de campo para el PAN.

De entrada, quiere lanzar a los candidatos DE SIEMPRE. Incluidos los que ya perdieron, como Eduardo Rivera. Los morenovallistas reclaman algún espacio y cuentan con el apoyo de Genoveva Huerta, con el odio y rencor de los no-morenovallistas. Lo que nos indica que las candidaturas serán disputadas con vigor por unos y otros. Y ya conocemos a los panistas cuando se dividen.

No, el PAN NO tiene “ganada” la elección de 2021. De entrada (sobre todo en Puebla), NO tienen dinero. Y una campaña requiere de ese elemento solo un poquitín. La enorme mayoría de la gente que votó por MORENA en 2018 lo hizo también EN CONTRA del PAN y PRI. Y efectivamente, con seguridad ya no son todos… pero quedan muchos que simplemente abominan al PAN. No salen en camionetas último modelo a gritar consignas anti AMLO, pero ahí están, esperando a que su Presidente nuevamente los convoque. Y no son 200 o 300. Los jodidos aún son la enorme mayoría de este país (nomás unos 60 o 70 millones).

A esto y mucho más se enfrentará el PAN en 2021. Me falta muchísimo, pero ya no tengo espacio. Ni interés.

Estos son los laberintos de siempre… del PAN.

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