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El tronido y la Jamaica, Pilcaya a un año de la tragedia del 19-S

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A un año del terremoto del 19 de septiembre, Gilberto Aguilar Medina, damnificado de Pilcaya, que afectó a 300 de las 700 casas en esa junta auxiliar

A un año del terremoto del 19 de septiembre, Gilberto Aguilar Medina, damnificado de Pilcaya, reporta la reconstrucción total de su vivienda, luego de haber recibido apoyo gubernamental, sin embargo ni el recurso ni sus ahorros alcanzaron para recuperar el tanque sistema de 20 mil litros utilizando para consumo familiar y su hortaliza.

Arturo Cravioto

San Juan Pilcaya fue el epicentro del terremoto de 7.1 grados que afectó a 300 de las 700 casas que hay en esta junta auxiliar, perteneciente al municipio de Chiautla de Tapia, a 105 kilómetros de la capital de Puebla, cuyo recorrido toma más de tres horas en automóvil.

A pesar de no haber recuperado aún todo su patrimonio, Don Gilberto Aguilar, uno de los damnificados que registraron pérdida total de su vivienda, dijo sentirse agradecido de tener a todos los suyos ilesos, además de que al hacerse famosa la comunidad, ha incrementado la venta del licor de Jamaica, una especialidad de la región.

De oficio campesino, Don Gilberto Aguilar, vivió durante nueve meses con su esposa, cuatro hijos y su suegra en una vivienda provisional de lona, la cual se ubica a lado de su nueva casa, una construcción de un nivel, conformada por tres recamaras, un baño y un área común para cocina comedor y estancia, cuya edificación se concretó hasta a penas junio de este año, nueve meses de haberlo perdido todo, con los apoyos que le fueron otorgados por la Secretaria de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) y parte de sus ahorros.

Detalló que fue en abril de este año, seis meses después cuando recibió los primeros 40 mil pesos del fondo para la reconstrucción cuando inició con la compra de material y los primeros trabajos, sin embargo el problema fue la contratación de la mano de obra al relatar que el gran número de casas afectadas dificultó la contratación de albañiles en la región, por lo que se vio obligado a solicitar los servicios de un trabajador de la construcción proveniente de Morelos.

“Mi albañil vino de Tlalquitenago, del estado de Morelos porque aquí ya no hay, entonces lo traje de allá”, explicó.

Sin embargo, los 120 mil pesos del apoyo y cerca de 30 mil más que salieron de su bolsillo, no alcanzaron para reponer el tanque cisterna de 20 mil litros utilizando para el autoconsumo y la irrigación de la hortaliza familiar, ubicada en la parte trasera del predio.

“Aquí se nos tronó también la cisterna de agua que supuestamente es de más de 20 mil litros, y como se puede ver los pedazos están como quedó después del sismo, no se han ni movido, ahí los dejó la naturaleza”, agregó.

-¿Era para el consumo de agua para la familia?

-Así es para almacenar el agua limpia”.

-¿A qué se dedica?

-A la agricultura, a la siembra, aquí sembramos maíz, sorgo y también sembramos la jamaica.

El tronidote

A un año del terremoto, Don Gilberto aún recuerda el día en que perdió la casa que le daba techo y cobijo a las ocho personas que integran su familia; al narrar que el medio día de aquel 19 de septiembre de 2017, se encontraba trabajando en un campo de Jamaica a las afueras de la cabecera municipal, Chiautla de Tapia, cuando se escuchó un estruendo el cual fue el anuncio de una enorme sacudida.

Al pasar el sismo se dirigió a su domicilio, ubicado a la entrada de La junta auxiliar de San Juan Pilcaya, a 20 kilómetros de su ubicación, sin embargo, tardó en lograr su objetivo debido a las afectaciones que el movimiento telúrico propició en la carretera.

“Cuando nos hablaron de que se había caído la iglesia y las casas, ya nos venimos derecho para acá y llegamos con la sorpresa de que las casas no se cayeron todas al cien, pero pero quedaron mal”, recordó.

-¿Su familia bien?

-Sí, pues gracias a Dios todos estaban afuera, no había nadie adentro, solo mi mamá estaba en su casa, pero no le pasó nada.

-¿Qué tanto perdió?

-De hecho, nomas la casa y la cisterna del agua y la otra casa que también se cuarteó”.

También la esposa de Gilberto Aguilar, Minerva Quiroz, recordó cómo su pueblo fue el epicentro de la tragedia que dejó miles de víctimas, el medio día de aquel 19 de septiembre, cuando fue a la tienda y atestiguó la caída de la iglesia y de cerca de 300 casas de San Juan Pilcaya.

“Y cuando salí de la tienda, oí el tronidote, fue un tronidote muy fuerte, saliendo de la tienda, en el portón de la primaria, adelantito, ahí me quedé parada, yo ya no pude avanzar, yo sentía que me caía; luego yo miré cuando la iglesia se derrumbó, se escuchó muy feo cuando la campaña cayó y el polvaredón que se encerró de que las casas se empezaron a derrumbar”, dijo.

Luego de que los vecinos comenzaron a organizarse para confirmar si había heridos, la señora Minerva dijo haberse dirigido a la escuela secundaria de la comunidad para buscar a su hijo de 12 años, quien estaba aún en clase cuando la tierra se sacudió.

“Yo más que nada me vine rápido y fui a la escuela a ver a mi niño, no me metí ni a mi casita a ver cómo quedó, yo me fui a ver a mi chamaco, mi esposo estaba afuera trabajando por eso me fui por el niño, cuando yo iba llegando él ya venía en su bici y se bajó y me corrió a abrazar ‘¿mamita no te espantaste?’, me dijo, yo le respondí que ‘sí mijo’, pero gracias a Dios aquí estamos”, recordó.

Finalmente, la señora Quiroz de Aguilar dijo sentirse agradecida con el apoyo de la sociedad organizada ya al recordar que en los primeros días comenzó a llegar la ayuda humanitaria.

Por su parte Don Gilberto dijo encontrar algo positivo en el terremoto, aseguró que luego de la tragedia Pilcaya se dio a conocer y desde el fenómeno comenzaron a llegar a apoyar personas de todo el país, incluso del extranjero, lo cual ha detonado la venta del licor de Jamaica, lo cual asegura, ha vuelto famosa a la región.

-¿De dónde venían?

-De muchas partes, del estado, de Morenos, de otras partes del país y hasta extranjeros vinieron a entrevistarnos y otros querían conocer dónde fue el centro del temblor.

-¿De qué partes del extranjero han venido?

De Estados Unidos y algunos de Sudamérica, hasta unos europeos vinieron a traernos cobijas y se quedaron unos días; antes nadie nos visitaba, muy pocos de afuera conocían el pueblo el terremoto hizo que nos conocieran, nos puso en el mapa”.

Pilcaya se levanta

A 365 días de la tragedia aún el poblado muestra las cicatrices del terremoto, algunas casas de las 300 afectadas, no han sido reconstruidas, sin embargo aún hay escombros amontonados en las calles y pilas de ladrillos nuevos y material de construcción, como varilla y bultos de cemento para iniciar los trabajos.

Sin embargo aún se puede ver en la calle principal del pueblo algunas de las viviendas provisionales, hechas con lonas que instalaron las autoridades municipales y estatales para los damnificados.

En la misma situación está el edificio de la Presidencia Auxiliar la cual resultó afectada y aún no termina su reconstrucción.

Incluso la iglesia, una de las construcciones más afectadas, a pesar de haber sido apuntalada con maderos, aún permanece sin restaurar, por lo que los fieles acuden a misa en una lona instalada en el atrio, para lo cual han sido dispuestas cerca de cien sillas plegadizas de aluminio.

Al respecto, Gilberto Aguilar detalló que “hasta hace unos meses tumbaron la cúpula, esa sí está muy afectada y desde hace tiempo que quedaron de venir a arreglarla pero hasta ahorita no, empezaron pero ya le pararon y no sé el motivo.

-¿Cómo están los servicios públicos, hay agua, energía eléctrica?

-Sí los hay, lo único que hemos estado queriendo es que nos apoyaran con la línea de comunicación, es lo que nos hace falta porque vinieron a poner unos teléfonos pero a ratos sirven y a ratos no.

-¿Han estado incomunicados?

-Exactamente, eso sí nos hace falta, la comunicación.

Incluso detalló que la señal de la telefonía celular desde antes del sismo ha sido intermitente en la junta auxiliar, “a veces hay, luego no, por eso queremos que nos pongan los teléfonos allá en la presidencia”.

En cuanto a los caminos al pueblo detalla que a pesar de los baches que hay en gran parte del trayecto de Chiautla de Tapia a Pilcaya, se puede transitar en ellos.

Cabe destacar que a la mitad del camino entre la cabecera municipal y Pilcaya hay algunos letrero puestos por el gobierno federal los cuales, con el eslogan “Mover a México”, dan fe de que “este tramo carretero fue modernizado por el Gobierno de la República”, sin embargo la carretera presenta muchas fracturas, baches y tramos erosionados por la lluvia por lo que hace difícil el transitar de forma adecuada y a una velocidad constante, sobre todo a la altura de un paraje que la población refiere como “barranca onda”.

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