Los Conjurados

‘Esposas desesperadas’ llega al CEN del PAN: Marko apoya a Genoveva

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Los Conjurados, la columna de Erika Rivero Almazán

Marko Cortés asintió con la cabeza para cederle la palabra al ‘Tigre’ Humberto Aguilar Coronado, aunque la sesión de la Comisión Política Permanente del PAN ya había terminado: fue larga y difícil, pero ahí definieron 8 de los 10 gobernadores de albiazul una postura crítica contra Andrés Manuel López Obrador y una contrapropuesta sobre la creación del Instituto Nacional para el Bienestar (Insabi).

Y fue cuando empezó el drama.

Uno que trascendió al terreno nacional y ya fue apodado ‘esposas desesperadas’.

Es decir: gobernadores, alcaldes, presidentes y miembros de Comités Estatales y demás estructura panista se enteraron a detalle del drama poblano sobre el despido de esposas, cuyos maridos ocupan puestos importantes en la operación política de su partido.

Pero no se trata de esposas cualquiera, sino de prominentes miembros del Yunque y adversarios políticos de la presidenta poblana Genoveva Huerta.

«¿Es en serio que vamos a discutir este chisme aquí?», le preguntaron entre sonrisas y cuchicheos los gobernadores Diego Sinuhe de Guanajuato y Mauricio Villa de Yucatán, al dirigente nacional, quien posiblemente por respeto, no siguió la sorna del resto de los gobernadores y mantuvo la atención en las palabras del ‘Tigre’, quien seguía hablando.

«Este autoritarismo que se está viviendo en Puebla no se sufría desde los tiempos de Rafael Moreno Valle, que ya pensábamos por terminados», acusaba Aguilar Coronado, en referencia directa de Genoveva Huerta, quien, presente en la sala, guardaba silencio con ambas manos en la barbilla.

Y solicitó la intervención directa de Marko Cortés y el CEN para poner en orden la casa «ante tantas injusticias»… y el ‘Tigre’ contó a detalle las decisiones «desafiantes, tajantes y sin sentido» de Genoveva Huerta, que han provocado «violencia política de género» contra dos mujeres muy valiosas de Acción Nacional».

El murmullo de los participantes en la Comisión Permanente que ya querían dar por terminado el encuentro (faltaban las declaraciones y las fotos para la prensa. Otros simplemente querían ir al baño) no detuvo al ‘Tigre’, quien seguía en el micrófono y pidió que se restituyeran en sus puestos en la Secretaría de Promoción Política de la Mujer a Amparo Acuña Figueroa y a Mónica Rodríguez Della Vecchia como coordinadora de la fracción panista en el Congreso (posición que según la dirigencia estatal es para el diputado Oswaldo Jiménez).

La primera, esposa de Jesús Zaldívar, presidente del Comité Municipal.

La segunda, esposa de Pablo Rodríguez Regordosa, exlíder del mismo Comité Municipal.

«Dios mío, esto está peor que la serie de ‘esposas desesperadas’ que nunca me chuto completa…».

Las risas de la sala no amedrentaron al ‘Tigre’: él, estoico, continuaba: «en Puebla hay ya un movimiento muy fuerte, que no pará, hasta ver que se respete el derecho de nuestras compañeras y vuelvan a ocupar sus puestos…».

Ya para entonces, Marko Cortés miraba para el piso.

Y para todos lados.

«Gracias», concluyó el ‘Tigre’.

Y todos aplaudieron.

Las sillas se arrastraron por fin, sonido que anunciaba la caída del telón.

El drama ‘esposas desesperadas’ había concluido.

Pero la queja comunal fue aplastada cuando Cortés volvió a ceder la palabra.

Era para Genoveva Huerta.

«No puede ser», musitaba la audiencia chocada.

La respuesta de la presidenta estatal fue pronta y expedita. Lo que hace suponer que ya iba preparada o se tomó muy a la ligera la ácida crítica de Coronado.

Con voz en calma, respondió que en Puebla hay equidad de género, que siempre se procedió conforme a estatutos y que no iba a cambiar sus decisiones, porque está obligada a conformar el mejor equipo para enfrentar las próximas elecciones: «estarán los más capaces, sin importar apellidos».

Y como rúbrica, Huerta se dirigió a Cortés «así como el Comité de Puebla apoyó las decisiones del CEN en todo momento, ahora también pedimos que las decisiones que se están tomando en Puebla sean apoyadas por la dirigencia nacional».

«Gracias», concluyó Huerta.

Marko Cortés respondió: » por supuesto, por supuesto».
La sillería otra vez.

Las puertas se abrieron, el aire fresco entró, los reflectores de la prensa se prendieron.

Entre el bullicio nuevo, Marko se acercó a Huerta y le puso una mano en la espalda. Ambos caminaron juntos a la salida: «por supuesto, por supuesto», repitió Marco a Genoveva, ya sin micrófono y ante pocos testigos.
Ese lunes por la noche, los panistas concluyeron 2 temas: Las políticas públicas del presidente Obrador sobre salud y el Insabi. Y, aunque usted no lo crea, el drama poblano: esposas desesperadas. Temporada 1.

¿Habrá nueva temporada?

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