Fotografías de la vida lujosa de las hijas de Enrique Peña Nieto

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El escándalo más reciente de las hijas de Peña Nieto fue por haber contratado al tatuador Jonboy, quien tiene una tarifa aproximada de 3 mil dólares la hora

Son pocas las veces que las hijas de Enrique Peña Nieto se dejan ver, pero en estas fotografías podrás notar el lujoso estilo de vida que llevan.

«Recuerdo cuando tenía 9 años, y tú y mi mamá nos sentaron a mí y a mis hermanos en el baño (no sé por qué siempre son las reuniones familiares ahí, hasta la fecha) pero recuerdo que nos dijiste: Hijos, quiero ser presidente del país y siempre ha sido mi sueño».

Así hablo Paulina Peña Pretelini de los sueños de su padre, el actual presidente Enrique Peña Nieto. Y aunque quizá sea todo una estrategia publicitaria, y la hija mayor del presidente no se sienta de esa forma, fue suficiente para que las críticas se desataran y en redes sociales se burlaran de la gran familia presidencial

Los hijos de Enrique Peña Nieto y los de su esposa, Angélica Rivera, siempre están en los labios de la crítica. Y vivir así no debe ser agradable, pero seguramente lo compensan llevando un tren de vida que el 80 % de la población mexicana apenas se atreve a soñar. El ejemplo más claro está en el reciente escándalo por haber contratado al tatuador Jonboy, quien tiene una tarifa aproximada de 3 mil dólares la hora ya que se relaciona y se reconoce como tatuador oficial de las estrellas de Hollywood.

Paulina Peña constantemente sube fotografías a sus redes sociales de sus viajes al lado de todas sus amigas y su novio, Fernando Tena, hijo del director técnico del club de León. Es común verlas en Instagram en distintas ciudades del mundo, rodeadas de los lujos y las comodidades más exclusivas.

«Siempre sobran motivos para decirte lo que te amo y estar orgullosa de ti, pero sé que hoy es el día más impactante de tu carrera (no se me ocurre otra palabra, lo digo refiriéndome al impacto en tu vida). Tengo la fortuna de tenerte como papá y de haber vivido un decenio contigo en privado, muy diferente a lo que se conoce en la vida pública, sabiendo todo lo que conlleva ser la figura pública más importante del país y que todos los ojos te vean cada segundo del día durante seis años».
—Paulina Pretelini

Con estos pensamientos continúa la carta de Paulina Pretelini a su padre mientras viaja por el mundo ignorante —o no— de todo lo que su padre tiene en las manos.

Sus vidas no se comparan a las de otros jóvenes de su edad en todo el país. Sin duda viven en un mundo de lujo que sería un sueño para una persona común, pero quizá eso es parte de la vida presidencial y lo que conlleva tener el poder más alto en la política mexicana.

Vía Cultura Colectiva

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