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Video – Hombres deben involucrarse para frenar violencia contra mujeres, han sido pasivos

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El coordinador de Hombres Trabajándose Puebla señaló que los mayores agresores de mujeres son seres cercanos a ellas

Jaime López

El pasado 15 de febrero, el Zócalo de Puebla fue ocupado por un grupo de varones, quienes emitieron su postura sobre el feminicidio de Ingrid Escamilla. Así, los presentes pidieron a sus congéneres responsabilizarse por la violencia que padecen las mujeres en la entidad y el país.

Lo anterior llamó la atención de propios y extraños, pues casi todas las manifestaciones antimachistas realizadas en años recientes son lideradas por agrupaciones femeninas.

Bajo ese tenor, es importante mencionar que el grupo en cuestión, cuyo nombre es Colectivo Equidad, Bienestar y Salud, A. C., lleva más de 11 años tratando de reeducar a hombres que ejercen violencia, los cuales deciden ya no ejercerla, esto a través del programa conocido como Hombres Trabajándose Puebla.

Ng Noticias pudo entrevistar al coordinador de dicho programa, Gabriel Licea Muñoz, quien señaló que hoy en día las agresiones en contra de las féminas han alcanzado niveles inesperados, al grado que hay una crisis nacional.

El entrevistado reveló que muchos varones siguen siendo pasivos o indiferentes ante los ataques que sufren las mujeres.

Por tanto, se pronunció a favor de que los hombres se involucren cada vez más en esa problemática, ya sea reconociendo que son parte medular de ella o buscando medidas para frenarla.

Licea Muñoz también indicó que la violencia es una conducta aprendida con base en un modelo cultural patriarcal. Igualmente, emitió su opinión sobre el posible perfil de los feminicidas y describió parte de la dinámica que tiene el programa que coordina.

Ng Noticias: ¿Cuáles son los principales temas que se abordan en el grupo?

Gabriel Licea: El modelo tiene una estructura basada en un manual, el cual fue creado hace más de 30 años por Antonio Ramírez Hernández. Entonces, los compañeros llegan y empiezan a conocer nuestra dinámica de trabajo en la primera vez, si la temática llega a cubrir sus expectativas, se espera que sigan asistiendo cada semana. Los temas van variando en función de las situaciones que plantean los propios compañeros.

Entonces, ¿los asistentes llegan y confiesan qué violencia han ejercido?

Se exponen las violencias que se ejercieron en la semana, así comenzamos a identificar los diferentes tipos de violencia.

El resto de compañeros ayudamos a que este testimonio se aclare y el compañero entienda cómo es que decidió violentar, en qué momento pudo parar, y, en una segunda etapa o curso, se ve cómo resolver conflictos sin recurrir a violencias.

Más que una confesión, es un ejercicio de honestidad y asumir responsabilidad de la violencia que estoy ejerciendo.

¿Es difícil para los hombres reconocer que están siendo violentos?

Totalmente difícil, porque, en principio, la violencia no es socialmente aceptable y, sin embargo, la estamos ejerciendo continuamente como parte de un problema cultural, de la forma en que construimos nuestra identidad como hombres, que es basada en un estereotipo de control y dominio, patriarcal y machista.

Entonces, para poder cambiar, debemos cuestionar este modelo de masculinidad, esto lo hacemos con un trabajo de apoyo mutuo.

¿Eso significa que la violencia es aprendida?

Sí, es diferente una respuesta institiva de supervivencia frente a una situación de peligro de muerte, a la cotidianidad con la que se presenta la violencia en situaciones que, a veces, ubicamos como absurdas, o sea, ¿cómo puedo dañar a una persona porque opina diferente que yo o por qué en una relación de pareja alguien puede violentar porque ella llega tarde o está tomando? Es una cultura aprendida

¿Cuál es el perfil de las personas que asisten a Hombres Trabajándose?

Lo que hemos notado es que los hombres que estamos llegando son de mediana edad, estamos entre los 30 y los 50 años (…) Aunque tenemos extremos, chicos muy jóvenes de 17, 18, los más jóvenes que han llegado al grupo, y los más grandes, que pueden ser de 80, 85 años.

¿Qué ha cambiado a lo largo de estos casi 12 años de que existe el grupo? ¿Hay mayor violencia o no?

A mí me parece que ha habido mayor conciencia acerca de que es un problema que atender, es un problema de crisis, el cual ya podría ser una crisis nacional, que ha escalado niveles que no habíamos sospechado (…) La violencia siempre ha existido, solo que ahora está siendo atroz.

En el grupo, lo que hemos notado es que antes no se le daba importancia por parte de nosotros, y aun así, creo que sigue siendo muy escasa la respuesta o involucramiento de los hombres para afrontar este problema.

Siempre las mujeres han estado pasos adelante haciendo manifestaciones, planteando posturas, creando instituciones, para poder protegerse crecer o reivindicar los derechos que tienen, y los hombres seguimos siendo espectadores.

¿Sigue siendo la casa el espacio en donde se ejerce la mayor violencia en contra de las mujeres?

Sí, en el ámbito privado, bajo la consigna ‘los trapitos se lavan en casa’, hay muchas cosas que no salen a la luz de la violencia que ejercemos.

El ejercicio de la violencia es una decisión, pero queda aparentemente oculta en la cotidianidad y en códigos culturales que son aceptados (…) Como que se acepta que ejerzamos cierto nivel de violencia en la vida cotidiana, inclusive hasta la competencia entre hombres se legitima constantemente.

¿Hay un patrón, desde tu punto de vista, entre los feminicidas? Te lo pregunto porque en su momento se atribuyó el asesinato de varias mujeres de Ciudad Juárez a grupos del crimen organizado

Realmente sí hay una coincidencia de investigaciones sobre feminicidios y haciendo el mapeo en dónde van ocurriendo estos asesinatos, a veces sí coinciden con franjas de delincuencia organizada, narcotráfico o trata de personas, muchas de ellas con fines de explotación sexual.

Sí puede haber esta coincidencia con la delincuencia, pero no es definitiva, está ocurriendo, en efecto, en la vida íntima de las mujeres, entonces, tristemente el patrón es en función de la cercanía que tienen las mujeres con los hombres, desde la pareja con la que se tuvo un conflicto donde él decidió ultimarlo, exparejas, o bien, hasta una relación que no consintió la mujer y, entonces, por esa razón también se llega a cometer un aaesinato, pero creo que hay una combinación de factores (…) De ahí, puede haber enfermedades mentales que pueden combinarse.

¿Crees que las nuevas generaciones de hombres están cambiando su chip respecto a la violencia?

Creo que es ideal que los hombres estemos involucrados, que hagamos algo, porque muchos no hemos pasado de ser espectadores, entonces, eso no ayuda en nada, no nos ayudamos entre nosotros, no las ayudamos a ellas.

Creo que sí es importante un movimiento desde los hombres, tenemos que ayudarnos a reconocer nuestra violencia, pararla y buscar alternativas creativas para pararlas.

¿Hay un costo para asistir a Hombres Trabajándose?

Hay una cuota de recuperación de 70 pesos a partir de la segunda sesión, la primera es una sesión de conocimiento. Lo hacemos así, porque no tenemos ningún tipo de financiamiento.

¿Se entrega algún tipo de constancia?

La constancia más grande es nuestra tranquilidad. También es importante decir que en este sistema nos acostumbramos a tener que ganar algo; frenar nuestra violencia implica un trabajo diario.

¿Algo más que quieras agregar o comentar?

Hombres Trabajándose Puebla es uno de los programas del Colectivo Equidad, Bienestar y Salud A.C. Hay otro programa que se llama ‘Caminando contigo’.

Es un grupo que consiste en prepararse para el parto, que lo hemos visto como un modo de prevenir la violencia, a través de los cuidados paternos. También brindamos sicoterapia, todo con base en un enfoque de masculinidades.

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