Entrevistas

Tras sismo de 2017, la gente toma más en serio los simulacros: Gustavo Ariza

0
Actualiza: 07/09/2020 a las 22:00 hrs.

Se agrega segunda parte de sismos y atlas de riesgo

Sobre si el atlas de riesgo de la capital está actualizado, Ariza Salvatori, comentó que faltan plasmar las zonas que resultaron más dañadas hace un trienio

Jaime López

El temblor ocurrido el 19 de septiembre de 2017 hizo que la gente se tomara más en serio los simulacros sísmicos, apuntó el titular de la Secretaría de Protección Civil y Gestión Integral de Riesgos del municipio de Puebla, Gustavo Ariza Salvatori.

La gente ha aprendido a saber qué hacer ante un sismo, la gente toma más en serio los simulacros”, dijo.

simulacro

Entrevistado por este reportero, el funcionario municipal señaló que, luego del movimiento telúrico en cuestión, la Comuna capitalina ha realizado 90 simulacros en los planteles educativos de diversas juntas auxiliares.

Las poblaciones escolares son las más grandes, entonces, prácticamente son las que más nos enfocamos”, expresó.

Agregó que las y los poblanos ya saben que los temblores son fenómenos impredecibles, que ocurren en cualquier momento, incluso el mismo día en que acontecieron otros sismos.

Por ello, refirió, es importante que la ciudadanía esté capacitada y sepa cómo reaccionar ante ese tipo de siniestros naturales.

Sobre si el atlas de riesgo de la capital está actualizado, Ariza Salvatori, comentó que faltan plasmar las zonas que resultaron más dañadas hace un trienio.

En 2017, tenemos la última actualización (del atlas de riesgo municipal), en donde se hizo una actualización estatal y municipal, y únicamente tendríamos que actualizar las zonas sísmicas, más bien, las zonas que se afectaron en 2017, donde pueden ser más vulnerables, pero nosotros lo tenemos mapeado, lo tenemos identificado, únicamente es plasmarlo en el documento”, explicó.

Recordó que Puebla capital se localiza sobre dos fallas sísmicas, una que se encuentra en la zona de Chapultepec, atrás de San Miguel, y otra en la colonia la Paz, que atraviesa el paso Carmen Serdán.

En cuanto a los receptores sísmicos (mejor conocidos por el grueso de la población como alarmas sísmicas), mencionó que hay instalados de 60 a 80 en toda la Angelópolis, en lugares como escuelas, estaciones de radio y televisión, y edificios públicos de la ciudad.

Cuestionado con relación a las demarcaciones que se vieron más afectadas por el temblor de 2017, respondió que el barrio de San Francisco, la colonia San Alejandro y la junta auxiliar de San Francisco Totimehuacán.

Por último, subrayó que el municipio de Puebla es uno de los laboratorios más grandes a nivel nacional en caso de riesgos, pues tiene o registra prácticamente todos los fenómenos naturales. Ante esto, se pronunció por capacitar constantemente a la sociedad en la materia.

Sismos en México, el peligro a 3 años de la tragedia

Este lunes se conmemoran tres años del sismo de 8.2 registrado en las costas de Chiapas, que dejó aproximadamente una centena de muertes y que fue el preludio de un mes trágico en México pues, 12 días después, un nuevo terremoto azotó el país en el llamado 19S, sin que la nación haya logrado reponerse en su totalidad de las consecuencias que dejó este movimiento telúrico.

¿Puebla aprendió de estos hechos? ¿las diferentes edificaciones poblanas cumplen hoy con todas las normas y requisitos técnicos, siendo ya capaces de soportar cualquier sacudida?

Para responder a estas preguntas y conocer las clases de materiales más resistentes que existen, ideales para ser utilizados en las diversas construcciones, NG Noticias entrevistó a Omar Huerta Corona, ingeniero civil, especializado en el diseño estructural, quien comentó que, aunque no hay una fórmula única para lograr que las edificaciones resistan un temblor, pues hay diferentes variables involucradas (tamaño del inmueble, funciones asignadas), sí pueden enunciarse algunos elementos necesarios para lograr una buena construcción, que también sea segura o estable.

En ese sentido, señaló que lo ideal es que toda construcción cuente con un proyecto estructural adecuadamente elaborado, un proyecto arquitectónico antisísmico, materiales de buena calidad y mano de obra capacitada.

Agregó que también es muy importante la forma en que se combinan los distintos elementos o materiales empleados en una obra. Apuntó que existe una tendencia en el mundo arquitectónico por levantar estructuras con menos muros y columnas.

Básicamente, yo te diría que para tener una estructura resistente, pues hay que tener una buena calidad de mano de obra, buena calidad de materiales, y un proyecto que te pueda ayudar a identificar los puntos débiles de tu estructura para poner atención en ellos”, explicó.

Foto: Especial

Respecto a que si conoce el número de inmuebles poblanos que cumplen con todos los requisitos establecidos por las normas oficiales, respondió negativamente, precisando que es una cantidad prácticamente imposible de saber, porque muchos individuos o familias, sobre todo en las remodelaciones de sus hogares, no solicitan asesoría o ayuda de profesionales, o bien, ejecutan acciones que pueden disminuir la seguridad estructural de la casa o departamento de que se trate.

Como ejemplo de eso último, indicó que varias personas ordenan quitar muros, lo cual vuelve a su morada más frágil ante los sismos, pues estos provocan mayor devastación en inmuebles con menor resistencia horizontal (la que soporta los movimientos bruscos de un lado a otro), misma que es proporcionada por los muros.

Expresó que otro problema es la falta de honestidad por parte de profesionistas o pseudo profesionales de la construcción, quienes desconocen aspectos prioritarios que se deben contemplar desde el respectivo plano de la obra, o bien, que entregan planos que corresponden a otras casas.

Por otra parte, Huerta Corona precisó que la construcción referente a una casa habitación promedio, probablemente la edificación más común, tiene que acatar ciertas disposiciones, tales como contar con todos sus muros delimitados o protegidos por castillos; además, estos deben tener entre sí una distancia de cuatro metros, y ubicarse en todas las ventanas, puertas e intersecciones o uniones de los muros.

Te voy a poner un ejemplo, todos los muros deben de estar combinados con castillos, estamos hablando de los muros de una casa, con una separación máxima de cuatro metros, según la norma (…) Deben haber castillos en todas las ventanas, puertas e intersecciones de muros, y cuando tú vas a revisar ciertas construcciones, te das cuenta que se construyen muros enormes sin ningún refuerzo aparente, a veces, este refuerzo está interno, dentro de los muros, no se puede generalizar, pero sí te puedo decir que me ha tocado ver muchos que no los tienen y son desarrollos con empresas serias”, detalló.

Asimismo, manifestó que la normatividad mexicana destinada a conseguir inmuebles resistentes a los terremotos es, en términos generales, aceptable y hasta de avanzada, ya que un compatriota, Emilio Rosenblueth, es padre la ingeniería sísmica.

Añadió que, desde 1989, producto del gran movimiento telúrico del 85, las disposiciones legales para construir se volvieron más estrictas. En Puebla, poco antes del evento de 2017, el Colegio de Ingenieros de la entidad participó en la actualización y emisión de normas técnicas referentes a edificaciones, cimientos y estructuras.

Entonces, apuntó, el problema sigue siendo cultural o fáctico, lo que sucede en la realidad cotidiana, ya que la llamada autoconstrucción (levantar, reparar o remodelar una casa sin ayuda o intervención de profesionales) es un fenómeno muy usual, sobre todo en los asentamientos poblaciones ubicados a las afueras de las ciudades.

Relacionado con lo anterior, indicó que, durante las construcciones, muchos ciudadanos, así como colegas suyos, optan por ahorrarse algunos “gastos” (cuando en verdad son inversiones útiles), decidiendo no incluir ciertos elementos o incorporar algunos de mala calidad. Todo esto, remarcó, impacta negativamente en la estabilidad y fortaleza de la edificación.

Acerca de los denominados atlas de riesgos, el ingeniero civil expresó que sí los considera provechosos, una herramienta que debe usarse. Sin restarle importancia a los sismos, comentó que los riesgos que merecen todavía mayor atención son las inundaciones y zonas de deslaves, las cuales son más comunes en la entidad.

En ese sentido, señaló que si se desea declarar a septiembre como Mes de Sismos, más que nada por cuestiones históricas o del imaginario popular, entonces, desde junio a octubre o diciembre, tendrían que ser declarados como meses de las inundaciones y deslaves.

Abundó que los diferentes tipos de riesgos, incluidos los sísmicos, se encuentran presentes prácticamente en todo el país, por lo que es bueno informarse sobre ellos, acudir a las diversas fuentes especializadas (normas, atlas, expertos) para conocerlos mejor y, al mismo tiempo, evitarlos o disminuir sus efectos perjudiciales.

Por ello, finalmente, resaltó que en la construcción, como en otros aspectos de la vida, es muy importante la prevención, el conseguir la asesoría o participación de los profesionales de la materia, con el objeto de evitar accidentes o tragedias.

Compartir ahora

La chiquillada partidista poblana, ¿quiénes son y cuánto cuestan?

Entrada anterior

Obsesión por la Silla o… “Adiós México libre” – Rodolfo Rivera Pacheco

Siguiente entrada

También te puede interesar

Comentarios

Deja un comentario

Más en Entrevistas