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‘El paro se termina, el movimiento no’

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Actualización: 13/03/20 a las 11:20 hrs Se agrega segunda parte de la entrevista.

Estudiantes concuerdan en que el movimiento estudiantil ha querido ser infiltrado o desestabilizado, pero ha sido más fuerte que eso por el respaldo de la ciudadanía

(Segunda parte)

Jesús Peña

Con la frase ‘El paro se termina, pero el movimiento no’ fue que estudiantes entregaron la Facultad de Medicina de la BUAP y así se reanudaron actividades en la máxima casa de estudios, tras varios días de paros y protestas.

Richell, una de las estudiantes entrevistadas en el programa Los Rituales del Caos, de NG Noticias, confesó que por el momento aún no saben cómo se desarrollará el movimiento, pero lo que sí es un hecho es que éste ya trascendió.

“Queremos que no merme, no muera, no lucre y que no haya desorganización. El objetivo es una modificación total de la cultura. No cambiarán costumbres de la noche a la mañana, pero es un efecto dominó que puede volverse más grande”, señaló.

En ese sentido, Vanessa indicó que el objetivo es que el movimiento no se extinga sin dar resultados, por lo que busca ser incluyente, algo que sucedió de forma espontánea durante la marcha del 5 de marzo, cuando niños y personas de la tercera edad los apoyaron de diversas maneras y les decían que “ya se habían tardado”.

Por su parte, Daniela indicó que algo así era lo que necesitaba Puebla y México, un movimiento maduro, pacifista, apartidista y sin fines de lucro, que comience un cambio en lo colectivo, pero comenzando por lo individual.
“Sabemos el compromiso que tenemos con la sociedad de prepararnos. El paro no fue por revoltosos. No por estar en paro, el conocimiento y los libros también. Nadie participó por decir ‘me van a pagar’”, dijo al tiempo de hacer un llamado para no autodestruir o fragmentar lo que ya comenzó.

Y es que reconoció que hubo intento de desestabilizarlo, incluso a ella la señalaban de pagar 500 pesos por manifestante para hacer la marcha o que había recibido libros, un auto o 30 mil pesos, pero nada de ello fueron versiones creíbles.

Javier agregó que lo mismo pasó con otros jóvenes, quienes también fueron acusados de recibir dinero o de ser infiltrados, cuando lo único que hacían era ir a dormir a sus facultades para mantener el paro.

Incluso Tomás lamentó que la comunidad estudiantil se crea las Fakenews (noticias falsas), haciendo evidente que se necesita más educación en la sociedad para discernir qué información es confiable y cuál no.
“Lo grave es que la comunidad estudiantil lo cree (…) Pero hoy hay un antes y un después de la marcha del 5 de marzo”, dijo.

Martín destacó que al final uno de los puntos más importantes del movimiento ha sido crear conciencia social, pues todo comenzó por la Facultad de Medicina, siguió con toda la BUAP, con otras universidades y terminó pasando de movimiento estudiantil a social.

Jesús también destacó ese punto, al asegurar que el movimiento unió a estudiantes de diversas facultades, generaciones y ahora a la sociedad en general.

No pedimos salida de Rosales pero el cambio en seguridad era necesario: universitarios

(primera parte)

Estudiantes universitarios de la BUAP dieron el voto de confianza al cambio que habrá en la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) del gobierno capitalino, a fin de dar resultados en el combate a la delincuencia, aunque aclararon que ello nunca fue parte de sus demandas.

Los jóvenes también reconocieron que el problema de inseguridad que los llevó a hacer un paro generalizado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y una megamarcha el pasado 5 de marzo con cerca de 100 mil estudiantes de diversas instituciones, es multifactorial.

“No pedimos la salida de Lourdes Rosales ese día de la reunión con el gobernador (Miguel Barbosa). La presidenta municipal Claudia Rivera no estaba, aunque hubiera sido perfecta su presencia. Sabemos que el cambio será por Carla Morales, que es la coordinadora del C5, ella sí estuvo presente y esperamos que haya más respuestas”, dijo Javier, médico interno egresado de BUAP.

En ese sentido, la estudiante Richell indicó que la violencia es multifactorial y no sólo es culpa de un gobierno, aunque aclaró que tampoco es para ‘echarse la bolita’, sino buscar soluciones.

“Todos esperamos un cambio, como cada vez que se hacen intercambios de líderes. No podemos justificar que no haya hecho su trabajo (Lourdes Rosales), pero sí hay muchas cosas que influyen en la violencia. Un buen líder hace un buen cambio, si es adecuado y tiene una coordinación adecuada puede dar resultados”, apuntó.

Tomás, de la Facultad de Artes, indicó que se está construyendo, a partir del movimiento estudiantil, una base que dé continuidad y alcance logros palpables a través de la presión que ya se demostró.

“La ideología del liderazgo está en función del control y tener poder sobre las masas, pero debe ser el servicio a favor de las masas. Hay cosas que fallan y tenemos que preguntarnos, como universitarios, cuál es la complejidad de la inseguridad. No es sólo que el Estado no dé resultados, sino los sesgos sociales que hay”, apuntó.

En ese sentido, Javier consideró como una declaración desafortunada, por parte del gobierno municipal de Puebla, el que se haya catalogado el problema de la inseguridad como un tema de percepción, de ahí el que cambio en la SSC era urgente y positivo.

Incluso señaló que durante el encuentro con el gobernador Miguel Barbosa, al término de la multitudinaria marcha del 5 de marzo, le hizo notar al mandatario estatal que la idea nunca fue tener una confrontación, sino hacer equipo para resolver el problema y una parte fundamental es fomentar la cultura de la denuncia, hacer propuesta claras y darles seguimiento.

“En la reunión que sostuvimos ese día estaban los titulares de las secretarías de Gobernación y Educación, así como de la Fiscalía General del Estado y del Tribunal Superior de Justicia. Allí propuse la creación de una fiscalía especial para atender a los universitarios, algo que avaló el gobernador y para lo cual nos reunimos con el fiscal Gilberto Higuera el 9 de marzo, fecha en que ya tenían un inmueble para ello”, dijo.

La estrategia de seguridad para universitarios 

Los estudiantes propusieron que además que tener un trato directo y seguro con la autoridad, que las denuncias de los alumnos tengan un folio específico y se envíen por whatsapp para dar seguimiento. El fiscal, además, les dijo que contarían con seis ministeriales y dos agentes de Ministerio Público, se nombraría a un titular del área y habría plazas para el servicio social de estudiantes de diversas áreas de las universidades interesada en participar.

La historia del despertar ciudadano 

Por su parte Daniela, estudiante de Medicina e integrante de la Asamblea Universitaria 25/02, señaló que la indignación y el cansancio fueron las bases para la marcha, pero la organización se fue desarrollando de una manera natural.

“No habíamos dimensionado lo que sucedería, pensamos que serían unos días, pero ya estábamos cansados, queríamos acciones concretas y necesitamos manifestar el enojo de vivir entre tanta inseguridad. Esto debe continuar, no dejarlo en una marcha, debemos tomar la fuerza para hacer más ruido y generar un impacto real, algo que realmente perdurara”, apuntó.

Mientras que Martín reforzó el comentario asegurando que no hay justificación para los actos de violencia que vivieron los cuatro jóvenes asesinados -dos alumnos de la BUAP, uno de la UPAEP y un conductor de Uber en el Carnaval de Huejotzingo-, al tiempo de asegurar que hasta el momento lo único que tienen son hipótesis de lo que sucedió el día de los hechos, pues aún no han sido esclarecidos los eventos y menos hay una justificación para esos actos.

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