Los Conjurados

Los Conjurados – Doger vs Biestro

Los Conjurados, la columna de Erika Rivero Almazán

Se agarraron a tuitazos la semana pasada, entre muchos motivos, por la controvertida nueva Ley de Educación.

La acalorada discusión entre Enrique Doger y Gabriel Biestro desbordó la red social, y formó dos bandos, pero subió de tono cuando el priista comparó a Biestro con Javier López Zavala, y, por lo tanto, vaticinó su futuro político: ser el candidato del gobernador en turno sólo para perder.

Zavala, el aludido, rompió el silencio y acusó a Mario Marín de traicionar lo en plena contienda, y que por eso «perdió«. Una versión oscura de esa elección que ya se conocía en el círculo rojo.

Todo un espectáculo.

El ataque al líder del Congreso local no es novedad: Gabriel Biestro Medillina es la mano derecha del gobernador Barbosa y el principal adversario a vencer como aspirante a la candidatura a la presidencia municipal de Puebla.

Para nadie es un secreto las aspiraciones de Biestro para ocupar el lugar de Claudia Rivera.

Y, por tanto, Biestro no puede esperar otra cosa que críticas y ataques (desde los panistas, priistas, fifís, no fifís, y hasta de Fernanda Familiar, que le puso una revolquiza por no disculparse ante los poblanos por bromear con la «expropiación» de los inmuebles de las escuelas privadas).

Pero esa es otra historia.

El factor sorpresa de la batalla twittera fue el personaje: Enrique Doger.

El priista, exalcalde y excandidato a la gubernatura, cuando quiere, puede ser un adversario peligroso.

Bueno, pues en el extenso glosario de enemigos de Biestro, puede agregar a Doger.

Se convertirá en una molestísima piedra en el zapato en su camino a la alcaldía.

Pero los ataques de Doger no son gratuitos: inteligente y astuto, tiene un plan y un objetivo: la presidencia municipal de Puebla, obvio, por el PRI.

Y esto a partir de una reunión a puerta cerrada (mejor dicho, a Zoom cerrado) con Alito, presidente nacional del Revolucionario Institucional.

Alejandro Moreno Cárdenas explicó la estrategia a sus líderes del interior del país: todos aquellos que aspiren a ocupar un cargo de elección popular para el 2021, deberán ganárselo, es decir, convertirse en críticos de la oposición, dependiendo de la circunstancia de cada estado.

En el caso de Puebla, el adversario a vencer es Barbosa.

Así se entiende los movimientos de Enrique Doger, quien ya levantó la mano para convertirse en protagonista en el próximo proceso electoral.

De ahí también se entiende la proyección que está teniendo Néstor Camarillo, dogerista que cuenta con el apoyo del diputado Javier Casique, para ocupar muy posiblemente la dirigencia del PRI Estatal en un corto plazo.

Pero la pieza que no encaja en este rompecabezas es: si Alito es en la práctica aliado del presidente AMLO, ¿por qué autorizó el golpeteo político en contra de Barbosa?

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