Los Conjurados

Los Conjurados – ¡Leobardo es inocente!

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Los Conjurados, la columna de Erika Rivero Almazán

Le llaman secretamente ‘el soldado caído’, más con tono de lastimera solidaridad que de broma.

Y es que públicamente al secretario de Administración Leobardo Rodríguez Juárez, se le colgó el milagro del escándalo de los ventiladores.

Y Leobardo lo aceptó.

Incluso, él se ofreció.

Al aceptar ser el defensor del gobierno municipal ante el propio gobernador Barbosa y librar la batalla administrativa y financiera contra la empresa Fulle Hen S.A. de C.V, también aceptó ser el foco de los reflectores del vergonzoso desenlace.

La prensa lo hizo cachitos.

Gobierno del Estado igual.

El G5 lo exhibió.

El PAN y sus regidores exigen que se abra una averiguación en su contra:
«Los 12 ventiladores dañados, mugrosos, con humedad y usados, que iban a ser adquiridos con un sobreprecio (15,892,464 pesos, para ser exactos), es un acto de corrupción de una persona que debe ser castigada».

El desprestigio del gobierno municipal de Puebla se colocó en los hombros de Leobardo.

Y él dijo: sí.

Le sacaron expedientes negros en la prensa y la duda de corrupción es la nube que lo acompaña a donde quiera que vaya.

Lo poco que hizo en su defensa lo hizo por Twitter: «Fulle Hen mintió al ayuntamiento de Puebla, el contrato no fue por ventiladores usados». Paso siguiente mostró el contrato de adquisición FORM.3700/SECAD1821/0320: «nunca se acordó que los ventiladores serían usados y ensamblados o reacondicionados. El ayuntamiento exigió equipos nuevos en su empaque original”, así se lee en la cláusula novena incisos I y VI: “Entregar los bienes en su empaque original y debidamente sellados, de tal manera que se conserven en perfecto estado hasta su recepción en las instalaciones indicadas”.

La empresa salió rápido del vericueto: aceptó sin chistar la rescisión del contrato, con un argumento bastante light: «comprendemos que las expectativas de usted como ‘Contratante’ y las nuestras como ‘Proveedor’, no son compatibles, por lo que aceptamos acordar la rescisión del contrato, para ello, solicitaremos a nuestros representantes jurídicos que busquen la salida legal a este infortunio”.

Le llamaron así: infortunio.

Mientras para Claudia Rivera esta situación está significando el derrumbe de su proyecto de reelección a la alcaldía.

Y, por elección propia, Leobardo se convirtió en el ‘soldado caído’ en una guerra que no le correspondía lidiar.

Aunque su cargo es ser el secretario de Administración, Leobardo Rodríguez no puso en la mesa la idea, no recomendó a la empresa, jamás tuvo trato con los empresarios y no sacó tajada ni económica ni política con la adquisición de los ventiladores.

Se le acusó también de ser gente del equipo de Guillermo Arechiga Santamaría, actual secretario de Movilidad y Transporte en el gobierno estatal, sin embargo, esta prueba de ácido confirmó que su lealtad está con Rivera Vivanco.

El ‘infortunio’ terminó, y la empresa ya encontró comprador en otro estado y se llevó su buena lana.

El regidor Edson Cortés fue el verdugo: «la ineficiencia es corrupción, el sobrecosto es corrupción y la falta de transparencia es corrupción”.
La duda queda latente: ¿quién fue el verdadero responsable del ‘infortunio’?
La alcaldesa debe entregar al culpable.

No sólo para limpiar su propio nombre, sino para limpiar también el de su fiel colaborador.

Una fuente confiable, cercano al grupo de la alcaldesa me confió: «esto es triste y muy lamentable, cuando suceden estas injusticias”.

Yo sí le dije: “espero que te reconozcan el sacrificio».

– ¿Y él qué te respondió?, pregunté.

«Nada… guardó silencio».

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