Los Conjurados

Los conjurados: PAN abandona las cúpulas y va por la impugnación

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Los Conjurados, la columna de Erika Rivero Almazán

 

Lo que nos faltaba:

El PAN impugnará su propia elección.

El Yunque con aliento putrefacto.

El morenovallismo, encarnado en Jorge Aguilar Chedraui y Mario Riestra, sin representatividad significativa, pero con las mañas de siempre.

Los líderes de otrora, Humberto Aguilar Coronado, Luis Paredes, Ana Teresa Aranda, sin perro que les ladre.

Eduardo Rivera, sin la fuerza suficiente para ganar solo.

Descalabro brutal a las cúpulas del PAN.

Y una militancia panista harta, rebelde e indispuesta a regresar al PAN de antes, en donde se reparte el pastel entre los mismos de siempre.

Este fue el corte de caja de la elección para renovar el Comité Municipal de Puebla, considerado para muchos, la antesala de los comicios para el 2021 a la presidencia municipal y diputaciones locales.

Este domingo, la democracia nada más no llegó a la asamblea del PAN.

Por el contrario, el grupo de Jesús Zaldívar, acusó a su contrincante de ser cilindreado por Morena, desde el gobierno del estado.

Y Eduardo Alcántara, acusó a los morenovallistas de utilizar las mismas mañas y trampas para ganar elecciones a como dé lugar, muy a la usanza del pasado proceso electoral por la gubernatura: reventando la elección, comprando consciencias y haciendo alquimia electoral al ‘desaparecer’ boletas a favor de Alcántara que fueron encontradas en botes de basura de cafeterías, en las calles aledañas a la elección y hasta el la laguna de San Baltazar.

Fue así como el abrazo de la conciliación nunca llegó.

Ni los acuerdos.

Ni la unidad.

Como tampoco la nostalgia de aquellas asambleas internas panistas de hace 20 años, en donde a tambor batiente, se debatían las presidencias de comités y las candidaturas, se daban con todo, pero al final, se reconocía el triunfo de uno y la derrota del otro, para unirse y seguir adelante ‘por el bien del partido’.

No, ya no pudo ser.

¿Por qué?

Porque el PAN ya cambió.

Jamás será el mismo.

Y pecaron de ingenuos quienes voltearon al pasado y apostaron por el PAN de cúpulas.

Así lo demostraron los números fríos de la elección.

Jesús Zaldívar, con todo el poder del ‘aparato’, teniendo como orador defensor al mismísimo

Eduardo Rivera, acompañado por Ana Teresa Aranda y Humberto Aguilar en su arribo al salón y con todo el apoyo de Mario Riestra y Jorge Aguilar Chedraui, apenas pudo ganar por 198 votos a un Eduardo Alcántara, cuyo único apoyo visible era el diputado Oswaldo Jiménez, porque el resto de su fuerza venía de las bases de la militancia panista, de ‘abajo’, cosa que en los resultados se comprobó como cierta.

Los panistas de ‘a pie’, ya no apoyan ciegamente a las cúpulas.

Pero el verdadero drama no fue ese.

Sino en la forma en que ganó Zaldivar.

#AsiNo fue el hashtag que utilizaron los adversarios de Zaldívar en TW y FB.

Según registro de videos y reseñas de panistas afines a Alcántara, mostraron en las redes sociales en dónde estaban las boletas ‘desaparecidas’: en cestos de basura en el Italian Coffee, echas bolita por las calles de San Manuel y junto a la laguna de San Baltazar.

Estas boletas muestran su registro de activación, pero que nunca aparecieron en el conteo final: faltaron 200 sufragios.

El hedor de mapachería se expandió esa tarde en el salón Country de San Manuel.

La duda, la sospecha.

De ahí que la postura de Eduardo Alcántara se modificara radicalmente, ya no solicitará revisión y reconteo de boletas.

No.

Va por la impugnar la elección.

Así como lo oye: el PAN impugnará su propia elección.

Y según esto, Alcántara llegará hasta sus últimas consecuencias: se armará la queja ante la Comisión Organizadora del PAN, instancia que la turnará al Comité Ejecutivo Nacional, y en caso de ser necesario, se recurrirá ante la sala regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Zaldívar se queda agarrado con uñas y dientes de su triunfo: de sus 198 votos.

Y de ahí, colgados, Mario Riestra, Jorge Aguilar Chedraui y Eduardo Rivera, para sacarse los ojos entre ellos por la candidatura a la presidencia municipal de Puebla.

¿Qué pasará?

¿Cuál será la postura del CEN?

¿Llegará otra vez hasta los tribunales electorales otro un caso Puebla con olor a mapachería?

Lo peor del caso es que si la inconformidad de Alcántara no prospera, la victoria de Zaldívar será pírrica. Sin la legitimidad suficiente.

Y esta historia va a continuar.

Porque la investigación de la contraloría contra Zaldívar, sigue su curso.

Una verdadera novela.

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