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Los mitos del emprendimiento

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Cuando se habla de emprendimiento, se tienen algunas falsas creencias, el tema que desarrolla en su columna la regidora Carolina Morales

La columna de la regidora Carolina Morales

Cuando se habla de emprendimiento, -ya sea social o de negocios-, hablamos de una iniciativa de una persona o de un grupo que asume un riesgo económico o que invierte recursos con el objetivo de aprovechar la oportunidad que brinda el mercado.

Al respecto, se tienen algunas falsas creencias. Una de ellas tiene que ver con la edad. Se piensa que por ser joven se puede ser emprendedor con mayor facilidad y no necesariamente es así.

Aunque en esta edad se presentan las mejores condiciones como entusiasmo, energía y sueños por cumplir, de acuerdo con un artículo publicado por Keyli Magali Hidalgo Juárez, en México la edad promedio de los emprendedores es de 45 años.

Otra falsa creencia tiene que ver con el nivel de estudios. Si bien es cierto, una persona con estudios universitarios posee mayores conocimientos y herramientas para competir en el mercado laboral, desde mi punto de vista es un error sólo concentrar los recursos públicos en el nivel universitario, pues se beneficia a unos pocos.

De acuerdo con el IMCO, de cada 100 estudiantes que entran a primaria, 53 se gradúan de la preparatoria y pueden aspirar a ingresar a educación superior. Se debe priorizar la inversión en las etapas escolares que pueden beneficiar a más mexicanos.

Además, existe un amplio segmento de la población que ha visto truncados sus estudios y sin embargo, poseen un talento emprendedor innato. Por ejemplo, ¿a cuántas niñas, niños y adolescentes vemos a diario en las calles de nuestra ciudad, con un enorme potencial para emprender? Desafortunadamente, el sistema educativo y laboral no los toma en cuenta.

Pero bueno, centraré mi comentario en el segmento juvenil con estudios de bachillerato y universidad, donde se ha puesto de moda fomentar el emprendimiento.

Como bien lo señala María Guadalupe López Molina y otros especialistas en el tema, la tríada: liderazgo, emprendimiento e innovación, es un eje estratégico para crear empleo, mejorar la competitividad y lograr el crecimiento económico de la sociedad.

Este modelo debe conectar el sistema educativo con el mercado laboral, apostando por una formación más práctica y ligada a la realidad empresarial.

Varias instituciones de educación superior ya lo están haciendo, pero los retos son mayúsculos, pues se trata de ‘desarrollar la confianza en sí mismos, aprender a pensar de modo crítico e independiente y, en particular, adquirir la voluntad y la capacidad de aprender de forma autónoma y la motivación por actuar; adquirir un afán de creatividad, proactividad e iniciativa personal, así como estar preparados para enfrentarse a riesgos al ejecutar sus ideas; y, sobre todo, adquirir las habilidades empresariales necesarias para poner en marcha una nueva empresa’.

Estoy plenamente convencida que es necesaria una suma de esfuerzos entre los sectores público, privado y educativo para impulsar el talento de los emprendedores, pero también es preciso apoyar a quienes de manera empírica han emprendido, ya sea por necesidad económica o por energía creativa.

Más capital semilla, incentivos fiscales y un entorno emprendedor flexible, accesible e incluyente, se deben poner en acción.

También debemos señalar, como un elemento indispensable, el poder apoyar el emprendimiento con una visión de desarrollo sustentable, que los proyectos sean viables en los aspectos económicos, sociales, que respeten y preserven el medio ambiente, y que también sean promotores de la economía social y solidaria, y que promuevan el desarrollo local.

Ya vamos tarde, pues desde hace tiempo Puebla capital y la zona conurbada poseen una vocación estudiantil envidiable que debe pesar en la economía regional y nacional.

Desde la Comisión de Deporte y Juventud estamos realizando acciones que promuevan e impulsen el emprendimiento juvenil (tomando en cuenta productores jóvenes de comunidades indígenas), creando una bolsa joven para apoyar proyectos sostenibles, así como reforzar programa de incentivos a empresas que brinden primer empleo.

Aún falta mucho por hacer, pero la primera apuesta está en abrir estos espacios, existe creatividad, ganas, entusiasmo e ideas innovadoras, en muchos casos lo que se necesita es apoyo económico para arrancar o consolidar la actividad productiva.

El apoyar el emprendimiento es una alternativa al problema que estamos viviendo a nivel internancional y nacional por falta de oportunidades laborales. Es importante apostar por nuestros jóvenes, su capacidad y talento para sacar adelante a nuestro país.

Regidora Carolina Morales García
Presidenta de la Comisión de Deporte y Juventud.

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