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Los rituales del caos: Claudia Rivera, el vacío de poder

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Durante los primeros 100 días de gobierno de la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, pesaron más los errores que los aciertos

Erick Almanza

Dice un refrán popular que no es lo mismo ser borracho que ser cantinero, y la presidenta municipal, Claudia Rivera, y su administración (antes críticos de los grupos en el poder) hoy son muestra de ello.

En los primeros 100 días de gobierno pesaron más los errores que los aciertos, los fracasos que los logros, dejando en evidencia, como una constante, la inexperiencia y la falta de oficio de la nueva administración que ha expuesto un evidente vacío de poder, simplemente no hay quién ponga orden en casa

Los hechos hablan por sí solos.

El pasado reciente, con el desbordamiento del comercio informal en el primer cuadro de la ciudad dio muestra de ello.

En los meses de mayor venta, diciembre y principios de enero, el comercio ambulante secuestró las calles del Centro Histórico. Entonces la comuna culpó a todos, al pasado gobierno, a la mafia del poder, al rompimiento de acuerdos, hasta a los mismos ciudadanos por comprar en la calle.

La historia se repitió estos días al colapsar el proceso para renovar las presidencias de las juntas auxiliares. En seis de estas demarcaciones de apoyo se tuvo que suspender el proceso, es decir, en el 35 por ciento de las existentes y la respuesta de la comuna fue… culpar a todos.

El problema que se vivió no es un hecho menor, y menos cuando hay elementos para que también se eche abajo la elección de otras dos juntas auxiliares (Santa María Xonacatepec y San Francisco Teotimehuacán) debido a que, sí bien no se canceló todo el proceso, sí se tuvieron que cerrar secciones y ello violenta la certeza del resultado, pues hubo gente que no pudo sufragar.

El resultado de la jornada lo que demuestra es que gran parte de la ciudadanía desconfió del proceso y de la autoridad, la misma que mostró desorganización desde el principio, con una falta de atención al registro de aspirantes, y con errores en la convocatoria, los cuales tuvieron que ser corregidos por otras instancias.

Pero el gobierno regresó al discurso de buscar culpables y rehuir a su propia responsabilidad.

Para muestra un botón. El regidor Iván Camacho publicó en sus redes sociales “El proceso de elección #JuntasAuxiliares2019 demuestra que algunos no se resignan a aceptar que la forma de hacer política se encuentra en renovación, personeros de la ya casi extinta mafia del poder local quieren ofrecer “estabilidad” al Ayuntamiento a cambio de componendas. Se equivocan, los chantajes y negocios se acabaron y no habrá tregua con quienes intentan impedir un proceso de cambio.
‘podrán cortar flores pero no detendrán la primavera'”.

El secretario de Gobernación, René Sánchez Galindo, remató la utopía al expresar” salimos de pie ante fuerzas que quieren regresar al pasado”. Y agregó que el problema fue que “no se cumplieron acuerdos”.

Previamente, la secretaria del Ayuntamiento, Liza Aceves, reconoció que el gobierno municipal sabía de focos rojos antes del día de los comicios. Ante ello la pregunta obvia es ¿qué hicieron entonces para evitar lo registrado este domingo?

Al final, para ellos, la culpa fue “del pueblo bueno”, que se dejó maniatar por el viejo sistema, aún cuando el gobierno municipal y federal son de Morena, y que el gobierno estatal está en manos de un priista que Morena impulsó.

La soberbia domina a la autocrítica y la actual administración se ocupa más en buscar justificar sus pifias que en reconocer errores y recomponer el camino.

El gobierno municipal de la 4t no ha comprendido su papel ni su necesidad de entender la función pública y establecer una verdadera estrategia con objetivos específicos.

Pero hay algunos en el Charlie Hall que no lo han visto o no lo han querido ver, y que le venden la misma visión a la alcaldesa, cual cuento del traje nuevo del emperador.

El problema de esta administración es que han desgastado su credibilidad en poco tiempo y, peor aún, que cada vez hay menos a quiénes puedan endosar responsabilidades de ello, ¿qué harán cuando ya no haya nadie a quién culpar?

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