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Los Rituales del caos: El cambio que no llegó (y tal vez no llegará)

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Se cumplieron 2 años de la elección que le dio el triunfo a Andrés Manuel López Obrador y aunque aún es anticipado hablar de un fracaso la realidad es que una mejora no ha existido

Erick Almanza

Soltaron al tigre y resultó que sólo fue un gato que maulló. 

En marzo de 2018, Andrés Manuel López Obrador pronunció una de sus célebres frases al señalar “el que suelte al tigre que lo amarre”. Meses después, un primero de julio, 30 millones de mexicanos lo apoyaron anhelando un cambio… pero todo siguió igual.

Gatopardismo, no hay otra forma de llamarlo.

Muchos pueden argumentar que es poco tiempo para cambiar un país, pero el problema es que no se ve una luz de mejora.

Siendo benévolos diremos que tal vez no estamos peor que antes, pero la verdad es que tampoco estamos mejor.

Los Amlovers dirán, como es costumbre, que quien critica al actual Presidente de México lo hace porque perdió privilegios, porque son prianistas y pertenecen a la mafia del poder, pero no es así, la realidad es que, sin fobias ni filias, los números no mienten y la recesión económica es innegable, así como el crecimiento del desempleo e incluso de la inseguridad.

Según datos de México Cómo Vamos, en el primer trimestre del año se tuvo un decrecimiento económico de menos 2.2 por ciento cuando la meta era un crecimiento anual de 4.5.

Asimismo se tenía una meta de generar 100 mil nuevos empleos mensuales y, por el contrario, se perdieron 838,272 trabajos. La situación es más crítica al estimar el segundo trimestre que fue el del pico de la pandemia por coronavirus que frenó todo el aparato productivo.

En el tema de seguridad se tiene el reciente antecedente de lo que se vive, el ataque al secretario de Seguridad de la capital, Omar García Harfuch; la liberación de Ovidio Guzmán y el ya histórico abrazo de Andrés Manuel López Obrador a la madre del narcotraficante, El Chapo Guzmán. En resumen, un estado fallido.

Presidencia presume la disminución de índices delictivos sin entender, o sin reconocer, que lo que bajaron son las denuncias porque la gente está confinada con el temor a contagiarse del Covid-19 , amén de que la reducción de la movilidad de manera lógica reduce el número de delitos pues la gente está menos expuesta al crimen.

Hablando del gran problema que se vive en la actualidad que justo es el de la pandemia, los mensajes encontrados entre el mismo gobierno (pues Obrador habló de salir y abrazarse cuando la Secretaría de Salud pedía el confinamiento y cero contacto entre personas) propiciaron que ya sean 238,511 contagios y 29,189 muertes en México hasta el 2 de julio, incluso más que España que suma 28,368.

Aún es pronto para hablar de un fracaso de este gobierno pero es tarde para no ser críticos y autocríticos de la realidad que se vive y exigir un golpe de timón.

Bien dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

A los mexicanos no les importa o debiera importar que le vaya mal al Presidente, pero sí que le vaya bien al país y eso no está sucediendo.

Quizás por ello bajó la aceptación popular del Ejecutivo, según las encuestas de Mitofsky y de Gea Isa, que marcan una desaprobación del mandatario del 58 y del 52.1 por ciento respectivamente.

Tampoco hay que equivocarse y creer que el ciclo de fuerza de Obrador ya terminó desde ahora pues mucha gente sigue creyendo que la política presidencial está bien y hay una fe ciega hacia el tabasqueño, así que el resultado de las elecciones del 2021 es incierto, pero lo que menos importa hoy son los comicios, lo que urge son soluciones reales, no dividir más el país o buscar culpar al pasado.

Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.

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