Los Rituales

Los rituales del caos: la paranoia les sienta bien

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Hay mucho temor en el «equipazo» del PAN que busca la dirigencia municipal de la mano de Jesús Zaldívar. La pregunta es ¿por qué el nerviosismo si están seguros de vencer en la asamblea del 25 de agosto? 

Erick Almanza

En la víspera de la asamblea para la renovación de la dirigencia municipal del PAN las cosas están que arden y la guerra sucia igualmente se mantiene con intensidad.

Los ataques contra Eduardo Alcántara van sobre la presunción de ser el candidato que representa una infiltración de Morena al albiazul. Lo que llama la atención es que, si fuera cierto, ni morenovallistas, ni yunques, denunciaron tal hecho en la pasada elección cuando Alcántara era uno de los principales operadores de la campaña del candidato al gobierno que impulsó Acción Nacional, Enrique Cárdenas. No hubo señalamientos mediáticos ni al interior del Partido, no existen solicitudes de sanciones en contra del panista. ¿Qué extraño? entonces ¿sabían y callaron? ¿o es una mera estrategia de campaña?

Otro punto a observar es que los seguidores del candidato Jesús Zaldivar ya presumen una victoria «arrasadora». Se pretende, por un lado convencer al electorado de que deben irse «al lado ganador» y por el otro, desincentivar a los militantes que respaldan la propuesta alterna. 

A ello se suman las ofertas del equipo de Zaldivar de un «apoyo» para el 25 de agosto, día de la asamblea para elegir a su dirigente.

La pregunta es ¿si ya tienen tan amarrada la victoria – como lo pregonan – para qué estas estrategias? ¿para qué tanta paranoia?

Sin dar por sentado que Eduardo Alcántara sea impoluto, la realidad es que no se ha podido demostrar nada en su contra.

Del otro lado tampoco hay sentencias finales pero sí varias investigaciones abiertas desde el gobierno, que hacen pensar que, justo por ello, existe un interés común en ganar a como dé lugar, para que desde el partido los morenovallistas tengan una plataforma para defenderse.

El primero de los casos es el del propio candidato Jesús Zaldívar sobre quien pesa un procedimiento por parte de la contraloria del Estado por un presunto desvío de 52 millones de pesos en el Conalep, del cual el involucrado afirma no haber sido notificado oficialmente.

De Jorge Aguilar existe la amenaza desde el legislativo de reabrir sus cuentas públicas como Secretario de Salud.

A Mario Riestra de manera directa no se le han iniciado proceso alguno, pero se habla de que en el escritorio del gobernador Barbosa hay sendos expedientes de su esposa, Patricia Vázquez del Mercado, quien fuera secretaria de Educación Pública, así como de su hermano Rodrigo, quien estuviera al frente de la Secretaría de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, donde fue señalado por la proliferación de anuncios espectaculares y el jugoso negocio que ello representa.

En el caso de Pablo Rodríguez la investigación va sobre los negocios que tendría  alrededor de la planta Audi y Ciudad Modelo, donde se dice que tuvo enormes beneficios económicos e inmobiliarios en la zona.

Todos los anteriores y Eduardo Rivera, han construido una paranoica alianza para retener el control del PAN en el municipio de Puebla, pese a que fueron Zaldivar, Riestra, Aguilar y Rodríguez quienes operaron la persecución de Rivera desde el Congreso del Estado, los dos primeros al retrasar la aprobación de sus cuentas públicas para tenerlas como medida de presión contra el otrora edil, los segundos al operar la inhabiliación del panista por presunto mal uso de recursos públicos.

Hoy un interés los une pero esa alianza no gusta a muchos panistas, y menos cuando también tienen en común que no se les vio activos en la campaña del malogrado candidato Enrique Cárdenas. Hay incluso quienes señalan que mientras ocurría la campaña, ya se reunían Riestra, Rivera y Aguilar, para repartirse lo que, decían, serían los restos del PAN que quedarían después de la terrible derrota a la que ellos apostaban.

Fue hasta la última semana, cuando se comenzó a notar que la campaña de Cárdenas subía de nivel, que se aparecieron en algunos eventos con la clara intención de colgarse de lo que a la postre fue un buen resultado en el municipio de Puebla y zona metropolitana. Mismo resultados que hoy los tiene desesperados intentando ganar el comité municipal con miras a repartirse las candidaturas en 2021. O por lo menos es lo que mucha de la militancia ve.

En el caso de Pablo Rodríguez, como responsable del ejército electoral, apenas registró un 60 por ciento de cobertura de casillas.

Entre los militantes de Acción Nacional, ya se habla de una rebelión como la que en su momento encabezó Luis Paredes contra la nomenclatura del PAN que en aquellos años postuló a Pancho Emmelhainz y en la que curiosamente, también estaba Eduardo Rivera.

La fractura albiazul parece inminente ¿pero qué necesidad?

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