Los Rituales

Los rituales del caos: Los muertos que no se cuentan (y que no debieron ser)

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No sólo son las cifras que se maquillan, están también las muertes de personas que perdieron la vida por no recibir tratamientos en males que ya padecían debido a que no hay personal para realizarlos… todos están enfocados en atender la pandemia

Erick Almanza

El número de gente que ha perdido la vida a consecuencia del coronavirus y de los efectos de esta enfermedad es mayor que lo que registran los datos oficiales, que al momento de esta columna sumaban 857 decesos en el país y 78 en Puebla.

Por un lado hay decenas de hechos documentados en torno a que en las instancias de salud recibieron la instrucción de que muchos de los casos sean establecidos en las actas de defunción como neumonía atípica o incluso como influenza, aunque exista la sospecha real de que perecieron por Covid-19 simplemente no se hacen pruebas.

También hay datos comprobables respecto a que las autoridades buscan centralizar la información y por ello no avalan de facto los datos de exámenes de laboratorios privados respecto a la presencia del virus. Ello evidentemente da pie a que la autoridad sea juez y parte en los casos pues en sus manos termina el control total de estos números, por ello son menores a lo que aquellos que trabajan en el sector salud saben.

Pero más allá de ello hay un hecho que poco se ha mencionado y que se refiere a que hay cientos de personas que están perdiendo la vida porque padecían enfermedades crónico degenerativas y no recibieron su tratamiento porque no hubo material ni personal para hacerlo.

El hecho no es ajeno a la pandemia, por el contrario, es consecuencia de este mal pues el personal médico en su mayoría está enfocado a atender los casos de coronavirus que superan los 9,500, según los datos oficiales, pero que se estima (según el modelo centinela) que podrían ser más de 76 mil.

No es un tema de negligencia médica, sino de intransigencias social y de autoridades que propiciaron que crecieran los contagios, y obligaron con ello a que el personal disponible centre sus esfuerzos en tratar de mitigar los efectos de este virus, dejando de lado a otros enfermos porque no se dan abasto para ello.

La cifra de personas que mueren a diario a consecuencia de esta circunstancia es simplemente inexistente pues en el acta de defunción aparece el cáncer, diabetes, o VIH que ya enfrentaban, sin que se entienda que muchos perdieron la lucha contra estas enfermedades porque les quitaron las armas para defenderse. Algo para reflexionar para aquellos que siguen pensando que el mal que ha cobrado más de 166 mil vidas en el mundo es un invento o que no importa que se contagien porque ellos no se van a morir.

Sin duda, el problema de esta pandemia no es el virus, el mal real se llama indiferencia, ausencia de empatía y de solidaridad… eso es lo que está matando a la gente.

Mala educación en la SEP

Otros que siguen sin entender la realidad actual son los de la SEP.

Trabajadores denuncian a este reportero que, por órdenes del titular de la Secretaría, Melitón Lozano, son obligados a asistir a reuniones y a labores en oficinas cuando podrían hacerlo desde sus casas para evitar contagios.

«Tiene a la gente trabajando y hace reuniones de más de 20 personas, y te quita el celular para que no haya evidencias», revela la fuente que pide el anonimato para evitar represalias.

Otra trabajadora agrega, a través de una carta, la solicitud de que cambien la actitud en la dependencia pues ya murió un trabajador de la Secretaría, acusa.

Aquí parte de la misiva

«Nuestra amiga Hayde, quedó viuda, la maldita enfermedad a la que muchos dicen que no existe, que muchos dicen a mí no me va a dar, la contingencia que nos vuelve valientes, indispensables en el trabajo, que nos hace sentirnos importantes para la Institución, nos arrebató a un compañero de escritorio, para algunos conocido, para otros amigo, y para otros un hermano, Moises Lezama, ¿por qué tú te fuiste?, ¿por qué?… Hayde te necesitaba en este momento, tus hijos, no ese ingrato trabajo. Por favor trabajadores de la Secretaría de Educación, no vayan a las oficinas, no lo vale, nada importa, nada es tan valioso como para salir y dejar a la familia, dejar lo realmente valioso, dejar la vida.

Por favor Dr. Melitón, ya cierre las oficinas y no permitas la entrada a nadie, hace un par de días le escribí, me dirigí a usted y le dije PRUDENCIA. Melitón, tuviste entrevistas en la radio, reuniones con la prensa, te comunicaste con autoridades, y gracias a Dios , espero que te encuentres bien, pero nada, nada, ni el cubrebocas, ni los guantes, ni el gel antibacterial, te garantizan la salud.

El día de hoy, lunes 20 de abril, antes del mediodía, Moises dejó la dependencia, dejó los pendientes, dejó los trámites, y dejó a tres niños y una esposa que lo necesitaba, de verdad, lo necesitaba».

¿Qué está pasando? ¿Cuáles son los protocolos para garantizar la seguridad de los trabajadores? ¿Para qué quitar celulares en las reuniones? ¿Qué ocultan?

Conste que son preguntas.

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