Margarita Zavala, la miss que durmió a los panistas y perdonó al gober

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Margarita Zavala, la miss que durmió a los panistas y perdonó al gober
  • Margarita Zavala optó por hablar de que es mamá de 3 hijos, que le gusta enseñar, de las deplorables condiciones de las escuelas, los hospitales, de las madres solteras, etc.

Erika Rivero Almazán

—¿Por qué no criticó las políticas públicas del gobernador Rafael Moreno Valle, si está en Puebla, en la plaza de su adversario?

Margarita Zavala, sin modificar su sonrisa congelada, se acomodó la mascada, el único adorno en su indumentaria de profesora de escuela cara,  suspiró y dijo, después de un ligero titubeo: “ay cómo crees, si yo no soy así, date cuenta que mi discurso no es de ‘golpeteo’, disculpa, ya me voy a tomar la selfi con mis chicos”.

Y se fue.

Se abrió paso entre una masa de reporteros desencajados, incrédulos: sabían que su cubertura de la visita de la aspirante a la candidatura a la presidencia del PAN jamás podría ser ‘la de ocho’ de mañana.

Nunca mencionó al gobernador de Puebla.

Pudo haber jalado el gatillo.

Debió.

Pero no lo hizo.

Es más, ni siquiera pidió el voto para convertirse en la candidata del PAN a la presidencia de la República.

Los panistas que ya no son funcionarios, ni están en la nómina ni tienen negocios con el el gobierno, o bien, que fueron descobijados del PAN morenovallista no podían dar crédito tampoco.

—¿Pues a qué vino entonces?

Tronó un exfuncionario paredista con otro que había trabajado en el trienio de Eduardo Rivera.

—Mmm, pues ya conoces a la ‘miss’, nada más vino de paseo a dar su clase. (Risas)… pues ¿no ves que todo está arreglado y la gira de la ‘miss’ es pura pantalla?

Así, después de una gira suspendida y vuelta a organizar, dos horas de espera, 800 panistas atiborrados en el Marriot para escuchar el discurso de quien aspira a gobernar México, después de que ganó Trump la presidencia de Estados Unidos, de dos semanas de confrontación ácida entre Ricardo Anaya y Moreno Valle, de la caída de los mercados y de tanta turbulencia…

Y Margarita Zavala optó por hablar de que es mamá de 3 hijos, de que le gusta enseñar, de las deplorables condiciones de las escuelas, los hospitales, de las madres solteras, de los indígenas, de los migrantes y de su preocupación por el ‘muro’.

Eso sí, utilizó la palabra honradez 20 veces, y otras tantas para ‘corrupción’.

Una hora completa con el mismo tono de voz, la misma sonrisa indefinida, los mismos tacones negros deambulando de un lado a otro del escenario, como el péndulo hipnótico de un reloj… los bebés se durmieron, los chavos se tomaron fotos, los exfuncionarios recordaron sus añejas batallas o aprovecharon para responder sus correos y whats en sus dispositivos móviles.

Ni el exalcalde Eduardo Rivera se libró de la tentación para enviar mensajitos desde su celular o cuchichear con su esposa.

No hubo porras espontáneas que irrumpieran.

Ni estallidos de aplausos.

Jamás ni un grito de ‘Margarita presidenta’.

Nada.

800 almas.

800 bostezos.

 

Azul, 20 años, azul.

El éxito del 2001 de Cristian Castro ‘Azul’  tronó una y otra vez en las bocinas del salón, y pareció desempolvar el recuerdo del poder yunquista. Margarita los unió. Se dieron el abrazo del oso, sonreían, carcajeaban, contaban chistes… recordaron las mieles de otros tiempos: Eduardo Rivera, Enrique Guevara, Miguel Ángel Labastida, Rafael Micalco, Miguel Ángel Mantilla, Lupita Arrubarrena, Juan Carlos Espina, Alberto Castresana, Abel Hernández, Matías Rivero, René Lezama, Lupita de la Torre, Miriam Arabian, Sonia López, Fernando Herrero… hasta Blanquita, la esposa de don Pedrito de la Torre, se unía al jolgorio con su cabellera totalmente blanca y su bastón por delante.

Todos ellos ahora despojados de las predilecciones de los morenovallistas.

Y todos ellos unidos con Margarita Zavala.

Aún a sabiendas que jamás ganará la candidatura, ni la presidencia, ni nada.

¿Pero quién necesita ganar para ser?

Es el PAN de hace 20 años.

Y recordar es volver a vivir.

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