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Mensajes Sicilianos – Las aspiraciones de un funcionario capitalino frenadas por la pandemia

Jaime López/ Mayra Flores /Jesús Peña 

Tómelo con reserva, pero antes de que el nuevo coronavirus arribara a tierras angelopolitanas y cambiara toda la dinámica social y política locales, había un servidor púbico capitalino tratando de posicionarse o hacerse conocido entre los ciudadanos de a pie, de cara a los comicios de 2021.

Se trata del actual titular de la Secretaría de Administración, Leobardo Rodríguez Juárez, el mismo al que se le atribuyó -y salió avante- del escándalo de los 12 ventiladores-respiradores que pretendían donarse al gobierno estatal para el control de la pandemia surgida en China.

De acuerdo con lo expresado por algunas fuentes cercanas al Charlie Hall, el funcionario busca una diputación local, por tanto, se le veía muy activo a inicios de este año participando en un programa de seguridad promovido en colegios de las 17 juntas auxiliares.

Dicho programa abarcaba escuelas primarias y secundarias, a las que Rodríguez Juárez presuntamente asistió como representante del Ayuntamiento de Puebla, pese a que la seguridad no es parte de su ámbito de funciones.

El resto es historia. La contingencia sanitaria frenó actividades escolares y diversos programas municipales, así como aspiraciones políticas.

Será en unos cuantos meses cuando se confirme o no si el funcionario aludido buscaba un nuevo cargo público, o bien, sólo cumplía con una encomienda, la cual aprovechaba para fortalecer vínculos con la sociedad.

La contradictoria nueva normalidad

En pleno pico de la curva de contagios de Covid – 19 en Puebla, el más alto hasta ahora con 383 contagios en un solo día, la nueva normalidad ha iniciado de forma contradictoria.

Mientras el gobierno estatal emitió un decreto que prolongó el reinicio de actividades de la industria automotriz y de la construcción aún cuando ya lo tenian autorizado y con medidas de prevención listas, solapa (al menos así parece) la instalación de los tianguis y hasta ambulantes en las regiones que se mantienen en semáforo rojo.

Para muestra los tianguis de San Martín Texmelucan y Tepeaca, dos de los más grandes en la entidad, pues el primero retomó actividades el pasado domingo y en el otro caso está todo listo para hacerlo el próximo viernes.

Mientras los supermercados pueden mantenerse abiertos con un aforo reducido y estrictas medidas de prevención como el uso obligatorio de cubrebocas y gel antibacterial, los tianguis retomarán actividades prácticamente a su capacidad total y sin nada que garantice el cumplimiento de las medidas sanitarias.

Así lo hizo el lunes pasado el de Texmelucan, en donde la promesa de instalar sólo un 30 por ciento del total de puestos no se cumplió y seguramente lo mismo ocurrirá en Tepeaca, en donde ya se anuncia la instalación de forma normal de los comerciantes de calzado y ropa.

Los representantes del comercio establecido no han tardado en criticar que los ayuntamientos  insistan en supervisar que se mantenga el cierre de los establecimientos considerados no esenciales, mientras dan manga ancha a tianguistas y hasta ambulantes.

En el caso de Texmelucan, algunos organismos ya pidieron la intervención de la Secretaría de Gobernación para corregir el rumbo y confian en tener una respuesta pronta o lo que si llegará en cuestión de días es un aumento drástico en la curva de contagios de Covid – 19.

El día que se calló… y se cayó

La semana pasada estuvo en boca de todos por callar, precisamente, otra boca. Se trata del diputado Héctor Alonso Granados, hoy sin bancada, pero este miércoles -sobre todo- sin respaldo y sumido en el silencio.

En la sesión de este miércoles, el legislador que ya fue expulsado de la bancada Morena y recientemente de la de Movimiento Ciudadano pasó inadvertido.

Todo comenzó cuando en el pleno se leyó un apercibimiento de la Comisión Permanente de Quejas y Denuncias del Instituto Electoral del Estado (IEE) , emitido 10 días después de que Alonso Granados le gritó a Nora Merino Escamilla (PES) un “¡Cállate tú!”, a quien además tachó de “niñita”, durante la sesión del 4 de junio.

El IEE ahora le pide “se abstenga de realizar manifestaciones que violenten políticamente a la diputada Nora Yessica Merino Escamilla o a cualquier otra diputada”, pues de reiterar actitudes misóginas podría ser separado de su cargo mientras duren las investigaciones y se resuelva el caso.

Alonso Granados ya había librado acusaciones similares anteriormente, sentía que sus actitudes no tendrían consecuencia, que le hacían lo que “el viento a Juárez”.

En la sesión de este miércoles, después que el Congreso conociera el oficio del IEE, fue él quien solito se calló y parece que se cayó del púlpito en que daba sus sermones.

No fue un mensaje siciliano, fue un mensaje directo y quirúrgicamente colocado. Una posición del IEE que bien pudo ser rematado con la histórica frase de Andrés Manuel López Obrador: “¡Cállate, chachalaca!”

Foto: Instant Press

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