Política

Morena, PAN y PRI, división de cara a la elección de 2021

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Los tres principales partidos han tenido durante problemas internos que podrían significar llegar al proceso del próximo año divididos

Jesús Peña

En noviembre arrancará el proceso electoral 2020-2021, que culminará con la elección de diputados locales y federales, así como la renovación de los 217 ayuntamientos, por lo que los partidos políticos ya han comenzado a barajear sus fichas, pero en medio de una confrontación interna muy particular.

Acción Nacional, Revolucionario Institucional y Movimiento Regeneración Nacional, los tres principales partidos, apuntan a quedarse dividirse las posiciones, ya sea solos o en coaliciones, pero primero deberán sortear procesos internos que no se ven fáciles.

Morena

El actual partido en el poder se ha enfrascado en acusaciones y descalificaciones desde hace meses y por todos los frentes.

Para empezar, no han podido cumplir con la renovación de su dirigencia nacional y mucho menos con la estatal, pese a la orden del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ya que la pandemia de coronavirus los ha obligado a posponer el proceso.

Más aún. Las asambleas originalmente programadas en octubre de 2019 fueron invalidadas a nivel nacional en medio de diversas irregularidades, en el que incluso hubo balaceras. Las de Puebla corrieron la misma suerte.

De esta forma, el entonces delegado en funciones de presidente Mario Bracamonte se mantuvo en la dirigencia, pero siempre señalado de tener al partido desaparecido, sin trabajo.

Desde el Congreso local, el diputado Gabriel Biestro Medinilla, exlíder estatal del instituto lopezobradorista, señaló en diversas ocasiones que Bracamontes González ha sido ausente y omiso en sus funciones, pues no respalda el trabajo de los gobiernos estatal y federal.

Mientras, a nivel nacional ocurría la destitución de Yeidckol Polevnsky Gurwitz como presidenta, cargo que ocupaba interinamente, para colocar como nuevo líder provisional a Alfonso Ramírez Cuéllar, quien entre sus primeras medidas tomadas fue la remoción de los delegados en funciones de dirigentes estatales, entre ellos el de Puebla, desde febrero, aunque se hizo pública la decisión en marzo.

Mario Bracamonte desconoció tal acto y se dijo que seguía al frente del partido. En mayo fue designado en su sustitución el delegado Carlos Evangelista, aunque llegó con el cargo de enlace con el Comité Ejecutivo Nacional, dejando acéfala la dirigencia estatal, algo que se concretó a inicios del 7 de julio, cuando Morena pidió al Instituto Electoral del Estado borrar de su registro a Bracamonte González, quien impugnó ante el TEPJF la decisión de Morena de removerlo.

Otro frente se libra entre la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco y el gobernador Miguel Barbosa Huerta, pues las diferencias han sido evidentes en el tema de seguridad, ya que el mandatario estatal decretó que sumía el control de ese rubro en la capital poblana, algo a lo que la presidente municipal simplemente se negó.

Así llegó la crisis sanitaria por Covid-19, lo que ha generado que el proceso interno de Morena se haya postergado dos veces, debido a la falta de condiciones para celebrar las 15 asambleas distritales, que ahora tentativamente se llevarán a cabo el 16 de agosto, para que cuatro días después se renueve la dirigencia.

Así, diputados locales de Morena y algunos federales se han pronunciado por encuestas, pero abiertas a la ciudadanía, mientras que diputados federales piden que se realicen, pero sólo entre militantes.

Además, para el proceso de renovación quienes figuraban en un principio como serios contendientes, como Éric Cotoñeto o Eduardo Gandur han bajado su perfil. El primero por no tener la militancia mínima requerida, el segundo por su trabajo como director de las delegaciones del Sistema DIF estatal.

La situación se complica debido a que en las últimas semanas se han comenzado a medir a los aspirantes a la alcaldía de Puebla y los números no favoreces hoy retener esta posición, por lo que ya han comenzado las patadas bajo la mesa para ver quién se fortalece y cuál es el capital político.

PAN

Otro partido que no canta mal las rancheras es Acción Nacional. Las fricciones con la dirigencia estatal y los grupos tradicionales han salido a flote desde el año pasado.

Todo comenzó el 25 de agosto de 2019, durante la elección del Comité Directivo Municipal, en el que el grupo de la dirigente estatal Genoveva Huerta Villegas y el de los panistas de abolengo postularon a Eduardo Alcántara Montiel y Jesús Zaldívar Benavides, respectivamente.

El proceso, marcado por una profunda división, por abucheos y porras a ambos candidatos, quienes además se acusaron mutuamente de diversas irregularidades. Al final de la jornada, hasta la confrontación física, aunque leve, se hizo presente, pero suficiente para que Huerta Villegas saliera huyendo el presídium.

Al final el triunfo fue para Jesús Zaldívar, pero la realidad es que la diferencia de menos de 200 votos evidenció la profunda división de 50-50 al menos en la capital del estado.

Foto: Especial

El partido no se pudo sobreponer en unidad a la pérdida de Rafael Moreno Valle Rosas y Martha Érika Alonso Hidalgo, luego de lo cual perdieron la elección extraordinaria con Enrique Cárdenas, que llegó como un candidato ciudadano pero impuesto desde la dirigencia nacional de Marko Cortés.

En medio de ello, en el Congreso del Estado pasó por dos crisis, la primera hizo que tres diputados panistas (Marcelo García, Carmen Saavedra y Hugo Alejo) abandonaran la bancada. La segunda fue el control de los cuatro que quedan, que ya Mónica Rodríguez (esposa de Pablo Rodríguez, exlíder municipal del PAN del grupo que respaldó a Jesús Zaldívar) pretendía seguir al frente y no ceder la posición a Oswaldo Jiménez (identificado como parte del grupo de Genoveva Huerta y sobrino del exgobernador Antonio Gali).

Previamente, en enero, diversos liderazgos femeninos del PAN denunciaron públicamente que Huerta Villegas ejercía violencia política de género al remover a Amparo Acuña, secretaria de Promoción Política de la Mujer y esposa de Jesús Zaldívar, así como a Rodríguez Della Vecchia, como coordinadora legislativa, lo que fue conocido como “El caso de las esposas desesperadas”.

Esto llegó hasta la mesa del propio Marko Cortés, quien tuvo que mediar la situación. Desde entonces la dirigencia estatal reconoció a Jiménez López como su coordinador legislativo.

Hasta la fecha sigue en curso la impugnación, que ya está en manos del TEPJF, de Alcántara Montiel contra el proceso en que fue electo Zaldívar Benavides, a quien se le requirió la documentación de ese día, algo que se sabe incumplió argumentando que la documentación sigue en resguardo.

En diversas entrevistas, Genoveva Huerta asegura no tener confrontación alguna con los liderazgos tradicionales del PAN, pero la información que ha trascendido es lo contrario, y lo cual se agudizó con el anunció de una encuesta a la militancia para conocer qué modelo de selección y perfiles de candidatos quieren para 2021.

Ello como un modo de evitar que las designaciones se den en la mesa, sino pelearlas en procesos internos.

Y es que, incluso la propia Huerta Villegas no se descartó para buscar un cargo de elección popular, lo que dio paso a la especulación de su interés por la presidencia municipal de Puebla, dado que hoy las encuestas no favorecen a Morena.

Sin embargo, las primeras mediciones dan como mejor perfil y con las más altas posibilidades a Eduardo Rivera Pérez, quien ya fue alcalde de la capital. Pero primero habría que definir el género para la candidatura, es decir que si se decide que sea una mujer la que vaya por la presidencia municipal, entonces el panorama cambiará en su totalidad.

El propio Oswaldo Jiménez declaró a NG Noticias que el PAN no tiene asegurado nada con nadie, salvo una cosa: perderán más que la elección si no llegan en unidad el próximo año y también confirmó que dentro del partido hay suficientes agravios para los cuales tal vez no alcance el tiempo de solventarlos.

El Partido Acción Nacional (PAN) prepara asamblea para definir consejeros nacionales y estatales que ocuparán el cargo del 2019 al 2022.

PRI

Como si estar en el tercer lugar de las encuestas  no fuera suficiente y además quedar muy lejos de la preferencia electoral en los procesos de 2018 y 2019, el Revolucionario Institucional se convirtió en un verdadero hormiguero.

La dirigencia estatal se convirtió en una lucha sin cuartel, comenzando por las inconformidades tras la derrota del proceso extraordinario, cuando diversos liderazgos exigían la convocatoria para elegir nuevo representante.

Después de perder con Enrique Doger las elecciones de 2018, el 21 de septiembre concluyó el periodo estatutario anterior del PRI poblano, fungiendo en ese momento Javier Casique e Isabel Merlo como presidente y secretaria general, quienes llegaron a dichos puestos tras varios cambios relevos.

Pero como el 28 de marzo de 2019 inició el Proceso Extraordinario Electoral en Puebla, tras la muerte de la gobernadora Martha Érika Alonso Hidalgo (24 de diciembre de 2018), la dirigencia nacional determinó una imposibilidad estatutaria para la renovación interna.

Foto: Instant Press

Entonces el Comité Ejecutivo Nacional designó a Lorenzo Rivera Sosa y Xitlalic Ceja García como presidente y secretaria general, con quienes el partido volvió a quedar en tercer lugar teniendo como candidato a Alberto Jiménez Merino.

Ceja García renunció el 5 de noviembre de 2019, argumentando que su plazo ya había concluido y se debía iniciar el proceso interno; Rivera Sosa se aferró al cargo hasta el 3 de febrero, cuando fue nombrado por el CEN el delegado nacional Américo Zúñiga Martínez como dirigente provisional.

Alejandro Moreno El exalcalde de Xalapa, Veracruz, solicitó el 25 de marzo a Alejandro Moreno, líder nacional priísta, la emisión de la convocatoria para la elección interna, pero la contingencia sanitaria por coronavirus lo hizo imposible.

Así, el 9 de julio la dirigencia tricolor nacional nombró a Néstor Camarillo e Isabel Merlo provisionalmente como presidente y secretaria del partido para sacar adelante el proceso electoral de 2021.

Esta decisión provocó que algunos liderazgos del PRI amagaran con salir del partido, en especial tres personajes: Xitlalic Ceja García, Juan Manuel Vega Rayet y Juan de Dios Bravo Jiménez.

En entrevista con NG Noticias, Camarillo Medina llamó a evitar una desbandada en el PRI, a cerrar filas, incluso dijo que tanto Ceja García como Vega Rayet tenían las puertas abiertas para participar por un cargo en 2021 y, sobre todo, que ya había dialogado con ellos.

Sin embargo, ambos personajes lo desmintieron. Xitlalic Ceja dijo que no había recibido ninguna llamada de Néstor Camarillo y Juan Manuel Vega aseguró que no está buscando un puesto, sino la recuperación del partido, porque el nuevo dirigente llega impuesto por grupos que quieren apoderarse del PRI como un negocio y nombró directamente a Javier Casique, Enrique Doger y Jorge Estefan Chidiac.

Al mismo tiempo, dijo que tomaría su tiempo para decidir su futuro político, pero aseguró que estaba casi fuera del Revolucionario Institucional, pues no podría estar dispuesto a apoyar un partido que es devaluado buscando alianzas para sobrevivir, pero que también sigue empeñado en la venta de candidaturas y gastarse los recursos.

Recientemente el PRI modificó sus estatutos para poder hacer alianzas con partidos que no coincidan con sus principios ideológicos, pensando en la posibilidad de unirse al PRD y al PAN, para hacer un frente común contra Morena. Esta posibilidad aún se ve lejana, especialmente porque para ello Acción Nacional primero deberá resolver sus problemas internos… pero, al menos, formalmente la puerta fue abierta.

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