la intima intimidad

Por ser mujer te cuesta el doble llegar, pero voy por la gubernatura: Lucero Saldaña

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Foto: InstantPress
  • No sabes la de veces que me han dicho “qué bueno que estás aquí, con tu belleza adornas el presídium”. Y respondo: gracias, pero prefiero ser útil con mi trabajo.

Erika Rivero Almazán

(Primera Parte)

“Me dicen que soy ‘dura’, que tengo ‘carácter’, que con mi color de cabello tan negro azabache (y se toma el pelo, corre sus dedos por él, mientras sigue hablando), impongo a la gente… pero la verdad es otra… soy una mujer sensible, muy sensible,  que aprendió a ser flexible, a escuchar, a ceder, a trabajar el doble para conseguir mis metas, porque lo he obtenido nadie me lo regaló…

“Como muchas, tuve que ‘tragar  sapos sin hacer gestos’ y hacer de lado infinidad de críticas por el sólo hecho de ser mujer, como ser expuesta en tu vida privada, por cómo educas a tus hijos, por cómo te conduces como madre o esposa, por descuidar supuestos deberes de mujer al dedicarte a la academia o a la política… yo, como muchas, tuve que pasar por un severo escrutinio antes de disfrutar algunos triunfos…”.

Es la senadora Lucero Saldaña la que habla para NG Noticias en una entrevista en la íntima intimidad, sin más observadores, sin ni siquiera un fotógrafo. Las fotos ya se las tomó Rafael Murillo hace rato, en las oficinas Upper, el pent house de la torre JV de la Paz. No es Lucero, la senadora, la que está hablando, ésa se hizo presente hasta el final de esta entrevista. Ahora aparece una dama con mirada melancólica en instantes, con historias acuestas que le enseñaron a transitar por la diputación local, federal y dos veces por la senaduría.

Con 35 años de carrera, la senadora admite que por ser mujer le ha costado el doble cumplir sus metas, y que aún con este antecedente se apuesta por convertirse en candidata a la gubernatura por su partido

“Estamos en pleno siglo XXI, pero no, no hay ‘piso parejo’ para la mujeres en muchas áreas de la vida, y en la política menos.

“No sabes la de veces que me han dicho: “qué bueno que estás aquí, porque con tu belleza adornas el presídium”.

“Piensan que eso es un piropo… en serio, y no se dan cuenta de la trascendencia de sus palabras, lo hirientes o discriminativas que puedan llegar a ser.

“He aprendido a no tomarlo de manera personal, y en vez de enojarme, indignarme o entristecerme, simplemente respiro hondo y respondo serena, sutil: gracias… pero prefiero ser útil con mi trabajo que adornar…

“Es entonces cuando recapacitan y tratan de disculparse. Les creo. No lo dicen para ofender. Es nuestra cultura tan arraigada la que provoca este tipo de situaciones, en donde las mujeres son consideradas elemento decorativo, en el mejor de los casos.

“Me ha tocado que después de bajar de la tribuna, tras presentar una propuesta de ley, otras personas se acercan para cuestionarme sobre las calificaciones de mis hijos, de cómo les va en la escuela, en la universidad, si tienen trabajo, si no son un desastre  por mis ‘descuidos’.

“Son 128 senadores, 128 mexicanos representando al país, y yo soy una de ellos, me siento muy honrada pero también comprometida, sin embargo, para muchos eso no es suficiente: debo ser una excelente mujer, esposa, hija, madre si es que me atreví a pisar un terreno destinado para los hombres.

“Es increíble, pero esto está pasando».

“Todas las mujeres pasamos por esto. No soy la excepción».

“Y aquellas consideradas exitosas, independientes y solventes económicamente, reciben una crítica brutal. Algunos piensan: “debe tener algún defecto, no puede ser perfecta”, y claro que no lo somos: somos mujeres de carne y hueso, con debilidades y virtudes como cualquiera, sensibles… pero cuando encuentran el punto débil de aquella que consideran ‘perfecta’, bueno, ella la pasa muy mal porque la hacen añicos… Y todo porque se atrevió, buscó, encaró el desafío. Algunas llegan a cansarse… es cansado…”.

—¿Lucero se ha cansado?

—¡Sí, claro!, pero al igual que muchas decidimos seguir: levantarte más temprano que los demás, continuar pese a todo, seguir caminando, nunca detenerte, seguir estudiando, preparándote. Es una decisión de vida, y es apasionante. Me siento muy satisfecha por eso. Te pongo un ejemplo: fui de las primeras que tomó la costumbre de trotar en el cerro de la Paz, cuando eso no era común. A la fecha sigo saliendo muy temprano con mis perros para ejercitarme. Yo corro por resistencia, más que por velocidad, y hay que marcar el paso, pero no dejar de avanzar, sin embargo, hay veces en que hay que apretar porque ya estás llegando a la meta. Así veo la política. Empecé muy joven, y ya llevo 35 años de carrera, y así ha sido: estar, mantenerme, con paso constante… resistencia, nunca me gustó ‘el trampolín’, porque termino lo que empiezo.

—¿Qué es lo que siempre te ha resultado?

—Que ante diagnósticos adversos, cuestionarme siempre en dónde están las oportunidades para avanzar. Hace 10 años fui cuestionada sobre la ley de igualdad que promoví: qué es eso de que las mujeres quieren ser iguales a los hombres, bueno, pues ahora ya se hacen programas nacionales, estatales, municipales, institutos de la mujer, en fin, basándose sobre la Ley que promoví. Ahora, en el desfile del 5 de Mayo, le comenté al entonces secretario Luis Videgaray sobre democratizar la productividad a través de la comida mexicana, y no estoy hablando de lo cultural o lo turístico, sino idear una política pública sobre la productividad en torno a la gastronomía mexicana, como detonador de la economía. De ahí mi propuesta para la creación de la Ley Federal de Fomento a la Gastronomía Mexicana.

—¿Y ahora es momento en que Lucero Saldaña ‘apriete’ en su carrera política?, ¿sí va a ir  con todo por la gubernatura?

—Soy muy realista… veo la complejidad de tener un gobierno estatal en el cual somos oposición, un gobierno federal con bajos índices de aprobación, faltan las elecciones del Estado de México y que pase todo el 2017… son muchos factores en donde la moneda está  en el aire… pero sí debo estar, no sólo por cartas credenciales, sino que debemos ir con otra propuesta para el 2018. Yo estoy lista.

(Continuará…)

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