San Pedro Zacachimalpa, de lo prehispánico a la modernidad

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¿Conoces las juntas auxiliares? Al sur de la ciudad de Puebla se encuentra San Pedro Zacachimalpa, el lugar donde se corta el zacate para escudo o protección.

Erick Almanza

El nombre se compone con las radicales nahuas, Zacatl, zacate, chimal, escudo, moneda: Pa, locativo . “lugar donde se corta el zacate para escudo o protección”.
Zacachimalpa es una población prehispánica, unida al señorío de Totimehuacan.

La iglesia, erigida en honor de San Pedro Apóstol, data posiblemente del siglo XVII, la torre y el arco de la entrada que conserva pinturas de adornos vegetales, ha sido sido re modelada para mantenerla en servicio.


Por decreto del H. XLI Congreso Constitucional del Estado Libre y Soberano de Puebla, el 6 de septiembre de 1972, pasa a formar parte del municipio de puebla, como junta auxiliar municipal.

En Zacachimalpa aun se practica las enramadas del jueves de corpus Christi a pesar de los pocos hablantes de lengua indígena que residen ahí.

Estas enramadas eran construidas gratuitamente por los indígenas que vivían en la periferia de la ciudad.

Desde el martes anterior de Corpus Christi eran cortadas ramas de encino, en los más variados tonos de verde, de los otrora espesos bosques del sur de la ciudad, las cuales se transportaban a lomo de mula hasta las calles que la procesión recorrería, para elaborar con ellas las frescas enramadas que terminaban el miércoles por la noche.

En la tradición original tres días antes de la procesión varios grupos de peregrinos partían desde Tlaxcala rumbo a la capital del país; de paso por Xochimilco cargaban sus recuas con frescas y aromáticas flores; como la cacaloxóchitl (flor de cuervo), en blanco, rojo, amarillo y violeta, con las que elaboraban largas y graciosas cadenas rematadas con una blanca flor de yoloxóchitl (magnolia o flor de corazón), que el jueves muy temprano, se colgaban del techo de la enramada.

Con fragantes pétalos de flor de variados colores, diseñaban hermosas alfombras que de tramo en tramo se distribuían a lo largo del recorrido. Muchos años después, las enramadas se cambiaron por un toldo o vela de lona colocada a la altura de los techos de los segundos pisos de las casas.

La fiesta del Corpus Christi, nacida en el siglo XIII para conmemorar el sacramento de la eucaristía y reforzar la idea de pertenencia al cuerpo místico de la Iglesia, se convirtió con la Contrarreforma en una de las celebraciones más importantes para la cristiandad católica, pues marcaba diferencias teológicas y de culto sustanciales con el protestantismo.

El Concilio de Trento insistió en que esta festividad debía celebrarse con grandes procesiones de fe, danzas y representaciones de autos que permitiesen divulgar la interpretación doctrinal de éste.

En el siglo XVIII, la madre Juana, piadosa priora del convento Monte-Cornillón de Lieja (Bélgica), dominada por el profundo amor que profesaba a la Sagrada Eucaristía, y al no haber ninguna festividad que solemnizara la augusta institución de Jesucristo, quiso iniciarla; fue secundada por el arcediano de la Catedral de Lieja, Jacobo Pantaleón, quien el 8 de septiembre de 1246, después de ser elevado al solio pontificio con el nombre de Urbano IV, hizo extensiva esta fiesta a todo el orbe católico. En 1316, Juan XXII decretó la procesión de Corpus y su octava y el oficio divino fue redactado por Santo Tomás de Aquino.

Esta solemnidad tomó mucha importancia en México debido al carácter oficial que le dieron los soberanos y el pueblo, como ratificación del estrecho nexo existente entre la jerarquía eclesial y el gobierno civil. Los preparativos para la procesión triunfal de la Sagrada Eucaristía empezaban antes de la víspera, con el tendido de las enramadas que cubrirían el recorrido, ya que estaba iniciada la época de lluvias.

*Con información del archivo municipal/ Fotografía: Erick Almanza

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