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Sin defensas, coronavirus colapsa economía de trabajadores del volante

Conductores de taxis y Uber señalan, para NG Noticias, que su trabajo ha bajado durante la pandemia; ni el Hoy No Circula les ha significado más movimiento

Jesús Peña

El coronavirus ha pegado parejo, incluyendo a los trabajadores del volante, quienes han visto mermadas sus ganancias, pero eso sí, el dinero de la cuenta tiene que ser entregado diario y a tiempo.

Dos trabajadores de taxis coinciden en que los viajes han caído, pero no tienen otra opción que salir a trabajar y buscar un ingreso, mientras que un conductor de Uber señala que hay días en que no quisiera ni arrancar el auto, pues a veces gasta más en gasolina que lo que cobra.

Sin defensas

Don Elías, quien ya tiene más de 40 años trabajando como taxista, se lamenta que la situación económica sea de las más adversas que recuerda, pues “antes, cuando las crisis sólo eran económicas, pues uno en el taxi se defendía algo, pero ahora que la gente trata de no salir a la calle y los negocios están cerrados, ¿cómo?”

Afuera de Plaza Dorada, don Eliot, como le gusta que lo llamen sus amigos, dice: “Vea usted, son las 07:00 de la noche y ya está todo cerrado. Uno aquí cargaba pasaje regularmente, pero ahora venimos a hacer base y nada. Hay momentos en que uno se desespera, pero mejor te quedas un rato, porque en andar ruleteando se gasta gasolina”.

Respecto a su ganancia, asegura que gracias a que el taxi es suyo no tiene que preocuparse por dar una cuenta diaria al patrón, pero sí el ir apartando porque lo que renta son las placas. Aunado a ello sabe que debe, además de llevar el gasto de la casa, ir haciendo ‘guardaditos’ para las medicinas de su mujer.

Si bien aún se siente fuerte y con energía, don Eliot también está consciente del riesgo al que se expone, pues por su edad es parte del grupo de riesgo de contraer coronavirus.

“Lo que hago es que no me quito el cubrebocas, ando todo el día con él. Además, desinfecto mi unidad en cuanto paro el carro en la base. Tengo gel antibacterial y me limpio después de agarrar el dinero. Lo hago por mí y por mi mujer, porque imagine que ella de por sí está enferma de diabetes, pero me contagio o la llego a contagiar a ella de este virus… pues peor”, señaló.

Tarifas a la baja

A sus casi 80 años, don Joaquín sube cada día a su taxi buscando la bendición de Dios en el trabajo, para que pueda sacar los gastos diarios y entregarle la cuenta a su patrón, que ahorita, por la pandemia de coronavirus, accedió a bajársela.

“Yo tenía que entregar 250 pesos diarios, otros compañeros están entregado 280 a 300 pesos, depende también del modelo de auto que traes. Pero así como está la situación, mi patrón me dijo que le entregara nada más 200… es una ayuda, especialmente porque uno también ha tenido que bajar las tarifas”, dijo.

Explicó que viajes que antes cobraba en 50 pesos, ahora debe bajarlas a 40 o incluso 30 pesos, con tal que la gente se suba, a fin de ir acumulando dinero en el día, pues no sólo se trata de ganar un poquito, sino de sacar para lo más esencial: el combustible.

“Desde el momento en que sales a la calle ya estás gastando gasolina. Eso no lo ve la gente. Diario le tienes que poner gasolina, hay taxistas, como yo, que ahorita no pueden llenar el tanque y vamos juntando en el día para ir poniendo unos litros que te permitan circular y hacer unas dejadas y luego, otra vez, debes ir a la gasolinería”, apuntó.

En ese sentido, indicó que la ventaja de recorrer las calles es que se busca al pasaje, en lugar de estar en una base esperando que llegue, pero el consumo de gasolina es mucho mayor.

“Pues uno la va librando, pero para sacar mínimo la cuenta, que ahorita son 200, póngale otros 200 de gasolina y 200 para mí, tengo que hacer 600 pesos en el día y hay días en que no se juntan, pero al patrón hay que darle su lana y las gasolineras no fían. El que se jode es uno”, señaló.

Aun así, don Joaquín es optimista. Dice que la pandemia va a pasar, “con el favor de Dios”, que con su protección, espera no ser contagiado. Presume que diario se cambia el cubrebocas de tela, que en casa le lavan los que tiene con agua, jabón y un poquito de cloro y, cuando se le llega a olvidar en la mañana, se compra uno desechable.

Malas decisiones

Mario trabaja con su auto en la plataforma Uber. Tiene más de 40 años, de hecho, dice que ya está más cerca de los 50. Con voz risueña asegura que está en la edad en que aún no es grupo de riesgo para el Covid-19, pero tampoco está como para echar las campanas al vuelo.

Por ello, en su unidad trae todo: gel antibacterial, un spray desinfectante, pañuelos desechables y cubrebocas, tanto para él como para el pasaje que se suba sin uno, los cuales ofrece gratuitamente.

“Sí me ha tocado gente que dice que todo es una invención, que en realidad no hay virus o que si lo hay dicen que es seleccionado, nada más para que se muera la gente viejita. Yo les digo que no, que es cierto, que cada día que pasa nos llegan noticias de alguien enfermo, del primo de un amigo, de un vecino, pero realmente esto no lo van a entender hasta que se les muera alguien cercano, ya sean sus papás, un amigo, un primo. Pero así somos los mexicanos ¿no?”, comentó.

– ¿Y cómo va la chamba?

-La verdad, hay días en que no quisiera salir. Para la actividad que hay, luego no sale. Aunque vamos a ver cómo nos va con eso del Hoy No Circula, porque no vamos a poder sacar el auto dos veces a la semana.

Creo que el gobierno no ha pensado bien estas medidas, porque realmente nos afectan, pero parece que no le importan. Uno de los lugares donde menos te vas a contaminar es en el auto, donde viajan de dos a cuatro personas, en cambio ponen este programa y en automático la gente se va al transporte público, ahí ¿cuál sana distancia? ¿cuál limpieza?

Hay algo peor que esta pandemia… ¿quiere saber qué es?… Las estupideces que hacen los gobiernos. Porque en lugar de hacer cosas como en otros países, donde se apoya a la gente para quedarse en casa, acá no.

Acá el gobierno de (Andrés Manuel) López Obrador dice “quédate en casa”, pero no dice “aquí te voy a dar esta ayuda, voy a hablar con las empresas para mantener trabajos, se te va a seguir pagando tu salario». ¡No!, nada de eso hacen. Parece que el gobierno lo que quiere es un “quédate en casa y sin tragar”.

Aunque el viaje ya había acabado, Mario no quiso dejar incompleta su opinión y agregó: “Y una cosa más, el gobierno de aquí, el de (Miguel) Barbosa está en las mismas. ¿Dónde está la ayuda que prometió?… No se ve. Y (la alcaldesa) Claudia Rivera, que tiene miles de millones guardados, porque no los utiliza… ahorita debe sacar ese dinero del banco. Ninguno da resultados y la gente se está dando cuenta de ello y se está cansando”.

 

 

 

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