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‘Tenemos miedo, pero hay que trabajar’: tianguista

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Juan, comerciante del tianguis de San Martín Texmelucan, narra cómo la crisis económica por el Covid – 19 ha afectado al sector informal

Mayra Flores

“Si tenemos miedo, pero hay que trabajar”, dijo Juan, comerciante del tianguis de San Martín Texmelucan, que a un mes de haber reiniciado actividades no ha conseguido recuperar su estabilidad económica y por el contrario teme que empeore si deciden suspender nuevamente la instalación del mercado.

En entrevista con NG noticias, uno de los comerciantes del tianguis considerado como el más grande de Latinoamérica, explicó que tiene miedo de contagiarse de Covid – 19 o de contagiar a su familia, sin embargo, vender en la vía pública es su principal fuente de ingresos y por eso con las mayores medidas de prevención sale de su casa a trabajar.

“Ya no vas tanto porque te guste, sino porque a mí me deja un dinero más a que me dedicara al campo u otra cosa. Si da miedo”.

Juan explicó que el temor al Covid le llegó

Foto: Reuters

cuando en su comunidad empezaron a registrarse casos positivos y cuando al retomar actividades en el tianguis se enteró de contagios y de la muerte de un compañero de área a causa de la enfermedad.

“A la mejor gracias a Dios uno no se ha enfermado, pero ahorita ya lo está uno viviendo, a lo mejor no tenemos un enfermo, pero ya murió gente conocida”.

Por lo anterior, dijo que, junto con su esposa, decidió que su hija menor ya no los acompañara a trabajar y ahora solo acuden con su hijo de 18 años a cada plaza.

“Mi hija ya no sale y, por ejemplo, nosotros tenemos un baño en el patio de la casa, igual ahí ponemos una charola con cloro para poner los zapatos cuando llegamos de vender, echamos la ropa en bolsas, nos bañamos y entonces si entramos a la sala o a andar por la casa. Es lo único que podemos hacer”.

Juan explicó que en el tianguis los comerciantes están obligados a usar guantes, cubreboca, careta y a aplicar gel antibacterial a sus clientes, ya que los representantes de cada organización recorren los pasillos para vigilar que se cumplan estas medidas de prevención o de lo contrario les llaman la atención o los castigan impidiéndoles laborar una semana.

Dijo que incluso hubo líderes que obligaron a aportar 300 pesos por comerciante para comprar túneles sanitizadores que se instalarían en los accesos al tianguis, mismos que al final no se compraron y como en muchas más cooperaciones infructuosas tampoco hubo devolución del dinero.

“Al final vamos con miedo porque por más medidas de prevención que tomemos uno no sabe si entre los que llegan a comprar van enfermos”, concluyó.

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